Fue modelo en Grecia y Turquía, crepera en París y moza en Montevideo; hoy disfruta de ser carpintera

Siempre quiso hacer algo creativo con las manos y descubrió que la carpintería era lo suyo. Estudió en la UTU de Treinta y Tres, departamento donde nació, formó su propia familia y hoy tiene su taller.

Carolina Martínez o Guyu Carpintera.
Carolina Martínez o Guyu Carpintera, como le puso a su taller.
Carolina Martínez.

A Carolina Martínez (38 años) siempre le gustó trabajar con las manos. “Construir cosas con cualquier material”, dice. Además, es muy amante de la madera. “Soy la clásica de la familia que, de todos los nietos, se quedó con la mesa de mis abuelos, el banco de mis abuelos…”, agrega. Seguramente ser carpintera era su destino, pero tardó bastantes años en encontrarlo.

Sus primeras experiencias laborales fueron como modelo en el exterior. Trabajó en Grecia, luego en Turquía. En este último país decidió irse a París, abandonar el modelaje y buscar algo que hacer para instalarse en la capital francesa. Fue así que durante un año y medio trabajó haciendo crepes en una crepería.

En Uruguay había quedado su ex pareja, que sorpresivamente se comunicó con ella una noche y motivó su regreso al país. Vivieron un tiempo en Montevideo, donde Carolina trabajó como moza y bartender, hasta que en 2008 decidieron radicarse en Treinta y Tres, departamento del que ambos son oriundos.

“Tuve mi primera hija y mi idea era estudiar carpintería, pero por cosas del destino empecé a estudiar administración, contabilidad, porque me gustan muchos los números también. Pero a la mitad del semestre se me despertó que necesitaba esa parte creativa, dejé y me inscribí en carpintería en la UTU de Treinta y Tres”, recuerda en diálogo con Domingo.

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Guyu Carpintera.

En la clase eran solo tres mujeres entre varios hombres, pero la única vocacional era Carolina. “Una se había inscripto porque no había lugar en gastronomía y la otra porque le dijeron que tenía que estudiar algo y fue para ahí. Terminamos dos de las tres y de los varones tampoco se recibieron muchos. Creo que uno solo tenía su taller, el resto tenía otro trabajo y no estudiaba para dedicarse a ser carpintero”, apunta.

En la familia de Carolina había un tío carpintero, pero que vivió siempre en Buenos Aires, por lo que no puede atribuirle mucha influencia en su elección. “Lo único que tengo de él es alguna herramienta heredada”, acota.

Confiesa que el curso de dos años de la UTU fue su primer contacto con el oficio. Antes de eso se animaba a realizar alguna decoración, pero sin conocimiento alguno de las máquinas que hoy utiliza con gran destreza. Para eso le valió estudiar porque explica que la carrera en realidad enseña a construir casas y aberturas. “A mí me sirvió en realidad para aprender el manejo del cepillo, garlopas…”, señala.

Dice que es un oficio que requiere de mucha práctica y que para aprender lo que más le interesaba recurrió a internet y libros. Mientras se formaba, trabajaba como administrativa.

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Guyu Carpintera.

Día a día

A Carolina lo que más le gusta de la carpintería es el diseño y, si bien realiza todo tipo de trabajos, prefiere recurrir a maderas macizas. “No trabajo con maderas alternativas como el contrachapado, el compensado o el laminado”, aclara.

Cuenta que lo que más disfruta es el trabajo específico con el cliente. “Me gusta hacerlo muy participativo. Mostrar las maderas, ver dónde va a ir colocado lo que estoy haciendo, para qué lo quiere el cliente, qué quiere que le transmita… un montón de cosas que me gusta mucho tener presente. Y busco que cuando termine el trabajo, la sensación sea de que es tal como lo quería”, remarca.

Comenta que ha pensado estudiar diseño, concretamente ebanistería y diseño de interiores. “Es una materia que tengo pendiente y lo voy a hacer, pasa que estando en Treinta y Tres es difícil. Tengo que encontrar la oportunidad porque para hacerlo voy a tener obviamente que viajar a Montevideo. La ebanistería no puedo estudiarla por internet, tengo que estar presente. El momento va a aparecer, uno lo busca”, afirma confiada.

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Guyu Carpintera.

Trabaja sola en un taller que montó en su casa donde antes estaba la barbacoa. Lo comenzó a armar en pandemia, comprando las máquinas vía web, y cuando comenzó a trabajar dejó su trabajo administrativo. “Me dediqué de lleno a la carpintería”, apunta quien bautizó su emprendimiento como Guyu Carpintera. “Es por Guyunusa: charrúa, mujer y las dos terminamos en París”, explica.

Estar en casa le sirve además porque tiene dos hijos, de 10 y 7 años de edad. “A cada rato caen en el taller a pedirme cosas o preguntarme algo. Pero cuando prendo las máquinas no me gusta que entren, tienen prohibido bajar. Cuando puedo, hacemos proyectos juntos. Por ejemplo, a mi hijo le enloquecen los autos, entonces hicimos uno de madera. O mi hija necesita un soporte para sus pinturas y vamos a hacer uno”, cuenta.

Sostiene que estar en el taller le saca los nervios, la locura, la tristeza… todo. “Ahí disfruto mi espacio, hablo con la madera… está buenísimo. Es como una terapia, entonces quiero conservar eso porque siento que cuando salen las cosas, salen con esa energía. No quiero que sea un ‘¡uf!, tengo que bajar al taller’, por eso lo dejo que vaya a su ritmo y desde que empecé va creciendo y creciendo. Entonces está buenísimo”, destaca.

¿Ser mujer le jugó en contra para ser carpintera? Asegura que no. “Tengo la sensación de que se espera que diga que es difícil, que el camino es más escabroso y que hay dificultades… y en realidad para mí es todo lo contrario, se me ha hecho mucho más fácil porque se asocia con la idea de que la mujer es más detallista”, concluye derribando mitos.

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Guyu Carpintera.
Muestra y conversatorio

Dos formas distintas de trabajar la madera

En noviembre pasado Carolina fue invitada por la talladora Benjazmina Barceló para realizar la muestra y conversatorio Mujeres en la madera, en el Centro Cultural Democrático de Treinta y Tres.

“Mostramos las dos formas distintas de trabajar la madera. Todo lo que tenemos en común y todo lo que hay totalmente distinto entre nosotras. Tratamos de hacerlo de forma descontracturada y tuvo una muy buena convocatoria para lo que esperábamos. Quedamos bastante satisfechas, te queda como vibrando algo”, cuenta quien también elabora regalos empresariales para Sellin (empresa de triple impacto que brinda oportunidades para micro y pequeños productores).

A Carolina se la encuentra en Instagram como @guyucarpintera.

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