Fernando López Lage: “Los artistas somos trabajadores”

Fernando López Lage
Fernando Lopez Laje 2019/07/10 , foto Francisco Flores - Archivo El Pais
Francisco Flores/Archivo El Pais

EL PERSONAJE

Es pintor y estudioso sobre las teorías que encasillan al arte. Ensayista del color y director de la Fundación de Arte Contemporáneo, que cumple 20 años.

Una silla blanca, un mate blanco y un chico que de camino al liceo se distraía y se conmovía. Era 1980, dictadura, y cada vez que Fernando López Lage iba hacia el IAVA, se adentraba en la Galería Del Notariado. Tenía unos 16 años, y en su casa asumían que iba a ser deportista. Sin embargo había algo que le atraía de aquella galería que albergaba exposiciones alternativas. u201cYo no sabía lo que era, era chico, pero pasaba y decía u2018guau, estou2019. Cosas raras. Y me acuerdo de esa obra de la silla blanca y del mate blanco que se llamaba Ausencias. No era algo clásicou201d. Aquella obra, y conocer al artista que la hizo, fue de esas u201csituaciones que marcan impulsosu201d.

u201cHay caminos muy extraños que te ofrece la vida, que después, con el tiempo, los podés leer. Yo tuve que ir a clase particular de matemáticas para preparar un examen, y el profesor era Alfredo Torres. Un día estaba hablando de arte, le conté que había pasado por esa obra que me había conmovido y me dijo que era suya. A partir de ahí empezamos a hablar de arte sin parar y las matemáticas quedaron de lado. Fue importante porque me habilitó a ver pila de lugares que no sabía dónde estabanu201d.

Con esas distracciones empezó todo. Antes, López era un chico al que tanto le gustaba dibujar y pintar como la educación física, para lo que era bueno. u201cVengo de una familia donde hay mucho deportista, no hay artistas, y tenía condiciones para el básquetbol. Nunca me pensé artista pero me gustabau201d. Con 10 años tenía un grupo de amigos con los que grafiteaban los cuartos y escuchaban rock alternativo. u201cEra una infancia un poco compleja, muy autoincentivada desde afuera. Siempre me pensé haciendo cosas y un día dije: u2018Capaz que esto tiene que ver con ser artistau2019u201d.

Antes de terminar el liceo probó Bellas Artes, una carrera que recién empezaba, y no le gustó. Le pareció que no se había aggiornado. u201cEra 1984, había un montón de gente exiliada, hubo un montón de cosas que no pude dar en el liceo porque estaban prohibidas, filósofos, pensadores, y ellos intentaban volver al mismo punto de antes. Toda mi educación había sido durante la dictadura, no entendía cómo volver a ese mismo lugar. Yo quería poner en cuestionamiento todo esou201d.

Entonces encontró a Hugo Longa. Cuando fue, le mostró una carpeta con obras en placas y con Agua Jane que había hecho sobre las que pintaba. u201cYo pensaba que era lo mejor del mundo, hasta que se lo mostré a Longa cuando quise arrancar su taller. Su respuesta fue que todo eso era de feria. Aprendí lo que era la opinión del otro de golpe, y una vez que empecé con él entendí que lo que me quería decir era que u2018lo de feriau2019 tiene más que ver con el adorno y que el arte específicamente es poner situaciones en cuestionamientou201d. Le atrapó toda la información que llegaba a ese taller: las revistas, los catálogos, los libros. No tuvo una intención específica, pero empezó a contextualizar el arte. Ahí, además, conoció al grupo de artistas con los que en 1999 crearían la Fundación de Arte Contemporáneo (FAC).

El arte, en sus 20, fue en paralelo a su trabajo de oficina en un frigorífico. Hasta que el trabajo supuestamente estable cerró y esa crisis lo ayudó a reordenarse para vivir de ser artista. Había ahorrado suficiente para montar un taller, estaba ganando premios para residencias, y para él el arte era, en definitiva, todo.

Hoy, con 54 años, López es un artista que tiene su trayectoria y que trabaja de lo que quiere. Que vende, que expone y viaja con sus cuadros. Es pintor u2014aunque también ha trabajado con volúmenesu2014 y lo suyo es el color, un elemento que usa a nivel plástico, pero que además piensa y cuestiona. Es curador y docente, y en sus 30 años de carrera se destaca la creación y dirección del colectivo FAC, que ahora cumple dos décadas.

Cuadro de Fernando López Lage
Cuadro de Fernando López Lage. Foto: Difusión

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u2014Hacés énfasis en que ser artista es trabajar igual que los demás, e incluso te marcás un horario.

u2014La del artista en un altillo, que es como un iluminado, como una especie de genio que tiene un don natural que es intransferible, es una idea romántica, que surge un poco de las ideas de Kant y que todavía se mantiene obviamente porque genera cierta conveniencia económica. Pero los artistas somos trabajadores. Yo tengo un horario, arranco a las 9.00 y estoy normalmente hasta las 18.00, de lunes a viernes. A veces tengo clase más tarde. Pero también tengo una vida, una familia. Hay situaciones que también hacen que me alimente para poder ser un artista. Uno no es un artista solo con lo que nace, eso me parece que es una cosa medio absurda.

  

En su estudio tiene todos sus u201cfetichesu201d. Una estantería del piso al techo con libros, revistas, catálogos, un Pikachú, algo que se parece a un buda verde agua, la foto de un desnudo artístico, y otros tantos objetos que, para él, hacen que ese sea su lugar del quehacer artístico. Se ha mudado, pero como a cada lugar se lleva sus objetos, su mesa salpicada y sus cuadros, siempre se siente como en casa. u201cLos lugares a los que me mudo se vuelven inmediatamente míos. Es importante porque para trabajar soy muy neurótico. El estudio es el lugar donde despliego toda esa especie de constelación de colores, situaciones e ideas. Es donde doy clase, un seminario teórico, entonces también hay espacio para la filosofía y la teoría del arteu201d.

obra Fernando López Lage
El color es esencial para Fernando López Lage. Foto: Difusión. 

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Trabajar en colectivo

López Lage describe a la Fundación de Arte Contemporáneo como una membrana que permite filtraciones hacia todos lados, y en la que, a nivel artístico, no existen jerarquías: u201cAcá está dinamitada la idea de maestro, discípulo. Todo eso es una cosa muy antigua que intentamos absolutamente deconstruir. No pensamos para nada que eso sea una posibilidad de acercarse al arte, de ver arte, de hacer arte. Lo más interesante del trabajo colectivo es ir generando estas posibilidades más abiertas de aprender. Donde todo el mundo opinau201d.

Con ese ideal y con el propósito de impartir la docencia en el arte y el lugar para la reflexión, surgió la FAC en 1999. Todo empezó en una casona antigua, u201cde esas tipo chorizou201d que quedaba en Paulier y Chaná, y en la necesidad de exalumnos de Hugo Longa de buscar un lugar de encuentro después de la muerte de este. En 2019 llegaron a los 20 años y han pasado unos 100 artistas por el colectivo. Uno de los pilares es entender que la opinión del otro tiene valor, porque en un colectivo se genera el intercambio siempre. u201cTodo está como en permanente movimiento y ebullición. A veces explota, y se dan situaciones interesantesu201d.

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u201cCuando pinto piensou201d

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u201cEstoy sumergido en el cuadro, pero pensandou201d, dice López. Lo fundamental, para él, es reflexionar, investigar, conocer tanto a la hora de pintar como cuando consume arte. Piensa y debate, por ejemplo, sobre la pretendida universalidad el arte. Dice que eso estuvo marcado por la hegemonía artística europea y que el pensamiento contemporáneo permitió reivindicar las singularidades. Para comprender las singularidades, dice, hay que estar atento al contexto, leer, buscar saber.

u201cTodo el mundo piensa que yo soy geométrico, pero no: todo se cae a pedazos, no está sostenido. Las cosas están con marcas, huellas, manchas que hablan de la pintura. Las formas son porque quedo ahí adjunto a lo que es el formato del cuadro, y adentro me pierdo en esa cosa de octogonales, cuadrados, rectángulos, líneas, barra, color, capas que se superponen y van generando un cuerpo. La final es un cuerpo que tiene una historia, que arranca en una tela, que después se va incorporando información y llega un punto en el que ya es adultou201d, explica.

En ese pensar constante empezó a escribir páginas y páginas de un ensayo sobre otro tema que lo apasiona. Cuando quiso ver, iba 80 hojas que ahora es El color Pharmakon, su primer libro, publicado por Estuario en 2018. La investigación le sirvió como excusa para cuestionar situaciones que tienen que ver con valores heredados. u201cHay valores clásicos o modernistas que quedan avalados por la teoría del color. Uno puede pensar que el color es una cosa muy secundaria, pero no. Ojo. Newton, cuando hace la teoría de los colores, era científico pero además era católico, y eso filtra su mirada. Otorga a cada color una nota musical y desde ahí marca lo que conocemos como la armonía del color, y lo que es cacofónico en el color. Entonces, ¿qué es la armonía? ¿Lo que está vinculado con la naturaleza? ¿Si es una situación sinfónica es un color que está permitido? ¿Y si es un color más como que hace ruido no estaría permitido?u201d, se pregunta.

Tapa libro Fernando López Lage
Su primer libro.

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De ahí también se debe a Longa: u201cFue el primer artista de todos nosotros que utilizó el color en forma irrestricta sin tener ningún apego a ninguna teoría específica. Mucha gente usó color en la historia del Uruguay, no lo niego. Maravillosas obras armónicas, pero todas apegadas a la teoríau201d. Para López el uso del color de Longa tenía que ver con otra necesidad, con usarlo sin ninguna norma, tanto óleo como aerosol o improvisar materiales. Desde ahí, el color irrestricto e irreverente tiene que ver con la libertad de expresión, con una herramienta política que crea estructuras o mueve pensamientos.

Sus cosas

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Border Collie en el sofá

El border collie

Fuera de sus horas de artista, López disfruta el tiempo en familia. Y con Deckard, un border collie que, en realidad, es parte de la familia. Si pudiera, López tendría más perros, pero entiende que demandan mucho. Dice que Deckard es muy inteligente, pero u201ces perro perro y no es organizadou201d.

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Stanley Kubrick

Kubrick

López lee mucho, sobre todo ensayos filosóficos. Llega a leer cuatro ensayos por semana, pero admite que está en deuda con la ficción literaria. Pero consume mucho cine, clásico y nuevo, y también series. De Stanley Kubrick ya se vio todas: u201cEs como un dios dentro del ateísmou201d.

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Universidad de Texas

Las residencias

Entre las cosas que han marcado su carrera, el artista dice que las residencias que hizo en la Universidad de Texas y en Italia (esta última con el uruguayo Luis Camnitzer) le sirvieron para abrir la cabeza. Se convive con artistas de varias partes distintas del mundo y ese intercambio u201cgenera una ruptura de la hegemonía de cada lugar.

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