El ingeniero agrónomo que se volvió periodista, ama la música clásica y alienta a Defensor en todas las canchas

Por su trabajo en Seragro, Nicolás Lussich terminó haciendo radio, TV y prensa. Hoy está en "Informativo Carve", "Subrayado" y El País Rurales. Le gusta la música, el fútbol y veranear en Solís.

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Nicolás Lussich.
Foto: Leonardo Mainé.

Le presta su voz a las noticias muy temprano en las mañanas y en la tardecita se vuelve a encontrar con ellas, pero entonces les suma rostro. La historia del Nicolás Lussich (56) comunicador se fue construyendo con el tiempo porque sus primeros trabajos tuvieron que ver con el título que ostenta, ingeniero agrónomo. La radio, la televisión y los diarios se fueron colando de a poco y hoy dominan su vida, pero sin desplazar del todo al amante de la biología.

“Te diría que este es de los momentos de mayor trabajo que he tenido, particularmente a nivel mediático”, confiesa sentado en uno de los estudios de radio Carve donde junto a Miguel Nogueira, Patricia Martín y Nicolás González realiza el Informativo Carve de 6 a 9 de la mañana. “Estamos desde hace 6 o 7 años en esta nueva etapa, con la nueva dirección, y es un momento de la radio notable. Yo siempre comento que somos los que acompañamos a una cantidad de gente en el arranque de su día”, señala con orgullo.

Y siguiendo con esa lógica, también integra otro equipo con el que acompaña al público en su cierre de jornada: Subrayado. “Ingresé básicamente por convocatoria de Blanca Rodríguez y la producción del noticiero para hacer la columna de Economía allá por el 2013”, recuerda. Eso lo llevó a sumarse a Polémica en el bar en tiempos de pandemia para analizar lo que estaba pasando con la economía, con tan buena repercusión que terminó siendo parte del staff diario del informativo de Canal 10. Un informativo que hace poco tiempo debió reformularse por el retiro de su emblemática conductora y hoy senadora.

“Por supuesto que lo sentimos, pero Subrayado es una marca en sí misma, es líder. Creo que ha tenido continuidad con Carolina García y también innovación porque hay gente que se ha ido y dejado huella, y hay nuevos periodistas que están dejando la suya ahora. Así que estamos muy contentos”, asegura.

No fue su primera experiencia televisiva; el debut había sido en Nuevo Siglo, cuando Nelson Fernández lo convocó para conducir Claves Económicas mientras él hacía lo propio con Claves Políticas.

Tampoco radio Carve fue su primera vez ante un micrófono. Como parte del equipo de la consultora Seragro, a la que entró a trabajar recién salido de Facultad de Agronomía, tuvo la oportunidad de integrar el programa Agroeconomía, que se irradiaba por Nuevotiempo y en que tenía como compañeros a Raúl Ponce De León y Juan Andrés Elhordoy.

“También estaba la revista, que empezamos a hacer con el diario El País, con una columna semanal que mantengo hasta el día de hoy, pero ahora en El País Rurales”, relata y entonces rememora que el bichito de la comunicación lo empezó a picar cuando estaba en el colegio Seminario y escribía boletines de prensa.

“Siempre fui una persona con mucha curiosidad, inquieta y con vocación de comunicación”, se describe sin olvidar su vocación por los procesos biológicos que lo llevó a cursar una carrera que quiere mucho. “Cuando egresé, la inserción laboral del agrónomo era difícil. Pero poco después irrumpe la gran demanda china y el campo empieza a cambiar de gran manera. Eso me permitió no solo entenderlo muy bien, sino interpretarlo desde el punto de vista económico, social, empresarial”, explica.

El discurrir de la vida lo llevó a combinar ambas pasiones —agronomía y periodismo— y poder decir que siempre disfrutó mucho de sus trabajos. Bromea con que vivió la flexibilidad laboral en carne propia. “Siempre he tenido la necesidad y creo que también la capacidad de adaptar muchas cosas”, alega.

Hoy se alegra de poder trabajar en equipos que mezclan gente con años de experiencia, con gente más joven porque eso sirve para darle un contexto más acabado a las noticias. “Está bueno hablarle a la gente más veterana, pero también a la gente que se va sumando a los medios”, reflexiona.

Mirada crítica

Como especialista en temas económicos que además es una cara conocida de los medios, Nicolás recibe consultas de la gente preocupada por su bolsillo. “Soy bastante austero en ese tema porque uno se compromete mucho. Cuando me lo piden profesionalmente, seguro que lo hago. Pero no soy un profesional del asesoramiento financiero económico, así que recomiendo que recurran a los que lo hacen. Me manejo en un plano de cierta distancia de esas cuestiones”, explica.

Sí tiene opinión de los temas, como todos, y en tal sentido está de acuerdo con que a los uruguayos les falta educación financiera, cosa que atribuye al sistema educativo y a cierta cultura del Uruguay.

“Yo le hago una crítica fuerte no solo al sistema educativo, sino particularmente a los sindicatos de la educación que tienen como un prejuicio con los temas comerciales y financieros. Es muy bueno tener una visión crítica de todo en la vida, pero eso es una cosa y otra cosa es impedir el progreso”, analiza en diálogo con Domingo.

“Comercio” es una palabra que le gusta especialmente. “Es decir, me gusta la gente que tiene un sentido comercial, que sabe vender algo, buscar el valor de algo, adaptarlo, hacer un negocio…”, detalla, y por eso lamenta la brecha que se está creando entre los jóvenes que se forman en instituciones privadas y manejan el inglés a diario y al dedillo las cuestiones vinculadas a los negocios, y el resto de los estudiantes. “Si no incorporamos eso en la educación, estamos generando una diferencia muy dura”, advierte.

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Nicolás Lussich.
Foto: Leonardo Mainé.

Familiero

Nicolás vivió toda su infancia en Pocitos, más concretamente en 26 de Marzo y Gabriel Pereira. “Cuando 26 de Marzo era doble mano”, apunta. Conserva un maravilloso recuerdo de la Escuela Brasil, donde hizo Primaria y cosechó amigos que hasta el día de hoy conserva. “Hace unas semanas nos juntamos. No es que nos veamos todos los meses, pero nos reunimos ya sea porque uno viaja, otro tuvo un hijo…”, cuenta.

El liceo lo hizo en el Colegio Seminario y la Facultad de Agronomía, en la Universidad de la República, formación que complementó con un MBA en la Universidad Católica. “Fue una notable experiencia. Tuve excelentes profesores y un enfoque muy interesante de lo que es el tema de los negocios. Hoy en Uruguay está mucho más incorporado, pero ha costado mucho”, evalúa y remarca que todo lo aprendido también le sirvió mucho para el periodismo y la comunicación.

“El año pasado fue una etapa triste porque falleció mi vieja, pero al mismo tiempo te queda una cantidad de recuerdos y ella sigue muy presente”, asegura el mayor de cuatro hermanos. Le siguen dos mujeres y luego un varón, 10 años menor que él, que tuvo la satisfacción de haber sido telonero de Paul McCartney con su banda Los Hermanos Láser. “Fue un momento muy removedor para toda la familia”, destaca y enseguida acota que todos “son muy músicos”. Entonces menciona a su abuelo, al que no pudo conocer pero sabe que tocaba música clásica en el piano, o a su padre, que además del piano toca la guitarra.

“Lo mío es música de campamento… le doy al piano, aporreo la guitarra”, responde a las risas cuando Domingo le menciona el video viral en el que apareció tocando el piano en los pasillos de Canal 10 mientras el periodista Guillermo Lorenzo cantaba Let it be, de los Beatles.

“Me gusta mucho ir a ver música, algún concierto del Sodre… ahora estoy escuchando más música clásica, pero tengo gustos variados, bastante eclécticos. Uno se va quedando con los oldies, pero trato de actualizarme”, sostiene.

También se lo puede encontrar en el Estadio Luis Franzini, al que va a ver a su querido Defensor Sporting. “Ahora menos de lo que me gustaría”, se lamenta y se jacta de ser parte de una hinchada que “va a todas las canchas”. “Recorrés todos los barrios de Montevideo y a veces te vas para otra parte del país a acompañar al equipo. Siempre me gustó mucho eso”, acota quien va “con la violeta a todos lados”. Su padre, de Wanderers, no se explica por qué sus hijos varones le salieron tuertos. Nicolás cree que el campeonato conseguido en 1976 pudo haber influido.

Hace más de 30 años que está casado con Ana, a la que conoció en facultad y con la que tiene dos hijas, de 28 y 26 años, y un hijo de 21. Con ellos ha compartido muchos veranos en Solís, viajes fuera de frontera y estadías que van desde Punta del Este hasta el campo.

El retiro no se le pasa por la cabeza, aunque es consciente que con la esperanza de vida actual serán muchos los años que vendrán luego de que deje de trabajar.

“Por eso creo que tenés que tener una vida activa. Uno no puede hacer a los 65 años lo mismo que cuando tenía 20, pero capaz que son cosas distintas e igualmente muy valiosas”, proyecta sin querer despegarse tanto de este presente que lo tiene muy sonriente.

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