C.T.
Tiene 77 años y una esposa desde hace 57, dos hijos, seis nietos y tres operaciones al corazón. Hace doce días se sometió a la última intervención quirúrgica. Se trató del primer trasplante de válvula aórtica sin cirugía del Uruguay. No quiere divulgar su nombre ni su profesión, ya que es una persona pública. Pero, con verborragia, sí habla sobre su ansiedad por volver a reencontrarse con quien es, además de su numerosa familia, el gran amor de su vida: la computadora. "Tengo una actividad intensa y no veo la hora de seguir con ella", señala.
Parece mentira que quien habla sea un recién operado. En su habitación del sanatorio Casa de Galicia se muestra inquieto, gesticula, ríe y habla de su pasado, y de su futuro, como si charlara tras la mesa de algún bar. "Hace muy pocos días de la operación y me siento muy bien, ya camino. Quiero volver a trabajar. Además soy una persona muy activa, amo el deporte. Iba al club todos los días, pero cuando comenzó todo este tema del corazón, no hace más de un año, tuve que dejarlo", se lamenta.
El 5% de los uruguayos mayores de 75 años sufren estenosis valvular aórtica. Se trata de una obstrucción de la válvula que comunica al corazón con la aorta, y por la cual sale la sangre que va al resto del organismo. Los pacientes añosos sufren un proceso degenerativo que significa un deterioro -con fibrosis, calcificación y fusión- de este orificio. Esto hace que vaya disminuyendo su calibre cada vez más, pasando de sus ideales tres centímetros a 0,4 en los casos más críticos. Este mal se traduce en síntomas como: pérdida del conocimiento, dolor de pecho, falta de aire, fatiga y, en los casos más graves, insuficiencia cardíaca.
La solución más común para la enfermedad es la sustitución de esa válvula natural por una protésica, que se coloca allí por cirugía. Los pacientes mayores, igual que aquellos más jóvenes con patologías respiratorias graves, no se ven beneficiados por esto ya que no pueden ser sometidos a una operación de estas características. Para ellos existe un novedoso procedimiento, que se aplicó el 9 de marzo en los sanatorios Casa de Galicia y Americano, y que consiste en introducir la prótesis, tras la realización de una punción, a través de un grueso catéter. Éste está fabricada con un metal especial que se abre de manera espontánea al llegar al anillo valvular.
El director del Centro Cardiovascular de Casa de Galicia, Enrique Besada, sostuvo que ya se realizaron más de 8.000 operaciones de estas características en todo el mundo, desde que la técnica comenzó a implementarse en Francia en 2007. Uruguay es el cuarto país de América Latina que llevó adelante el procedimiento, después de Brasil, Chile y Argentina.
Costos. En total una operación de este tipo cuesta unos 40.000 dólares. La prótesis tiene un precio de US$ 25.000. A esto se le deben agregar, en caso de que el paciente no sea socio, U$S 1.000 por cada día que deba quedarse en terapia intensiva -por rutina permanecerá allí un promedio de cinco días-, los honorarios del multidisciplinario equipo técnico y el instrumental necesario para la intervención.
"El paciente pagó la válvula junto con la institución de la cual es socio. Por nuestra parte no cobramos ni el procedimiento, ni los insumos utilizados", señaló el director del Servicio de Hemodinamia y Cardiología Intervencionista de Casa de Galicia, Daniel Mallo. El doctor agregó que "el sistema sanitario en algún momento va a tener que financiar este tipo de procedimientos".
Besada, por su parte, cree que este costo "con el tiempo se verá reducido". Y agrega: "Hay que recordar que un transplante cardíaco cuesta 60.000 dólares y que el Fondo Nacional de Recursos no pagó los primeros que se hicieron en Uruguay. Esto es algo que con seguridad va a cambiar, y para ello es necesario invertir en investigaciones, en generar centros de alto nivel tecnológico. Estos trabajos son un beneficio para los que vienen, para las nuevas generaciones".
El equipo multidisciplinario que participó de la operación estuvo compuesto por unos 20 técnicos. Tanto la intervención de Casa de Galicia como la del Americano se realizó con la supervisión del cardiólogo intervencionista español Cesar Moris, que tutelará la colocación de los primeros 15 implantes que se realicen en el país.
Futuro. "Me siento muy bien y todo se lo debo a los doctores que realizaron este difícil trabajo", señala, casi sentado en la cama del sanatorio, el paciente que recibió la prótesis de válvula aórtica hace escasos días.
"Estoy muy satisfecho porque se me dio una posibilidad de sobrevida que es hermosa. Esto me permite pensar en el mañana", se emociona.
El doctor Besada, por su parte, sostiene que "la operación salió excelente" y que el paciente "muy pronto será dado de alta".