Caminar por la Plaza Independencia de 1925, cuando el Palacio Salvo todavía estaba en obra, o presenciar la construcción del Estadio Centenario en 1930 ya no es solo un ejercicio de imaginación. En el Centro de Fotografía de Montevideo (CdF), una experiencia de realidad virtual propone un viaje inmersivo a dos momentos clave de la historia urbana y cultural de la ciudad, a partir de imágenes del archivo histórico y el uso de la tecnología. La propuesta, libre y gratuita, se puede disfrutar en la planta baja y es para públicos de todas las edades.
“Esto comenzó a partir de charlas con el área de Ciudades Inteligentes (de la IMM). La idea era pensar el uso de la tecnología no solo desde los datos duros, sino como una experiencia cultural para la ciudadanía”, explica a Domingo el director del Centro de Fotografía, Daniel Sosa.
El ingreso al CdF ofrece información sobre las fotogalerías, la historia del edificio y una pared de grandes pantallas que muestran imágenes históricas del archivo. Es en ese contexto que aparece la realidad aumentada: al colocarse los lentes, el visitante accede primero a una versión virtual de la propia sede y luego a ocho fotografías icónicas: cuatro del Estadio Centenario en 1930 y cuatro de la Plaza Independencia en 1925. Al elegir una, el usuario se “transporta” al lugar exacto desde donde el fotógrafo tomó la imagen original. “La realidad virtual te permite pararte en el punto de vista del fotógrafo y ver, en 360 grados, lo que la foto no mostró”, resume Sosa.
La sensación, señala, es especialmente potente porque para muchas personas se trata del primer contacto con esta tecnología. “Sentís lo que estás viendo, te sentís inmerso en ese lugar. Girás la cabeza y empezás a descubrir el ‘extra cuadro’, detalles que no estaban en la foto”, explica. En el caso del Estadio, una de las escenas recrea el cuarto gol de Uruguay ante Argentina en la final del Mundial de 1930, acompañado por una banda sonora que ambienta el clima de cancha y celebración. En la plaza, en cambio, se escuchan sonidos de pájaros y movimiento urbano, mientras el visitante identifica edificios que aún permanecen y otros que ya no están.
“La gente se sorprende al ver que no está la Puerta de la Ciudadela ni la estatua de Artigas, pero reconoce las palmeras, el kiosco que sigue estando hoy, o el Palacio Salvo casi terminado”, relata el director de CdF.
Interactuar con la “rojita”
Uno de los momentos más singulares de la experiencia es la posibilidad de interactuar con “Rojita”, una cámara minutera histórica que perteneció a Máximo Alé, uno de los últimos fotógrafos que retrató a transeúntes en la Plaza Independencia hasta la década de 1990. La cámara original se conserva y exhibe en la vidriera del CdF, visible desde la vereda. “Es un símbolo muy fuerte de la fotografía minutera. Mucha gente se reconoce en esa cámara, porque se sacó fotos o conocía al personaje”, dice Sosa.
En la versión virtual, la cámara fue escaneada en su totalidad y convertida en un objeto interactivo. El usuario puede encuadrar con ella, experimentar el proceso de toma y revelado -adaptado a los tiempos actuales- y enviarse la imagen final a su celular. “Tenés que mover el cuerpo para encuadrar, usar una cámara grande con trípode. Eso permite acercarse a otro tipo de fotografía y entender cómo la tecnología condicionaba las imágenes que se podían hacer”, destaca.
La experiencia ha demostrado convocar a públicos diversos. “Mucha gente mayor viene diciendo que no entiende nada de tecnología, pero igual quiere probar. Y después ves la sonrisa cuando se ponen los lentes. Ese momento es muy mágico para nosotros”, confiesa Sosa. De cara al futuro, el CdF planea sumar versiones en inglés y portugués, y evalúa incorporar nuevos escenarios y técnicas fotográficas. Mientras tanto, la invitación está abierta para viajar a los albores del Estadio Centenario y ver la construcción del Palacio Salvo.
El Centro abre de lunes a viernes de 10 a 16 horas, y los sábados de 9.30 a 14.30, con visitas comentadas a las 13.