El artista que descubrió en China los colores de su infancia y los volcó en una exposición llena de historia

Luis Sei Fong fue elegido por el gobierno chino para un encuentro junto a más de 80 artistas del mundo. De eso resultó "Otoño en Liangzhu, China", exposición que está en el MUHAR hasta el 25 de julio.

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Luis Sei Fong en su exposición "Otoño en Liangzhu, China".
Foto: Leonardo Mainé.

“Fue una reconexión con mis raíces ancestrales”, dice Luis Sei Fong (74 años) al definir lo vivido en 2023 en el Primer Liangzhu Forum, un encuentro de más de 80 pintores de todo el mundo al que concurrió invitado por la Embajada de la República Popular de China como representante uruguayo. De esa experiencia resultó Otoño en Liangzhu, China, la exposición que se puede disfrutar hasta el 25 de julio en el Museo de Historia del Arte (MUHAR, Ejido 1326).

Luis, profesor de historia durante más de 40 años, artista plástico y descendiente chino-uruguayo, aprendió a pintar con pincel con su padre cuando tenía apenas 4 años. “Ver en directo los paisajes, la bruma sobre el agua y la luz que mi padre me enseñaba a pintar transformó mi paleta de colores y mi sensibilidad”, destaca sobre su segundo viaje a China.

El primero había sido en 2017, gracias a otra exposición también en el MUHAR. “El agregado cultural de la embajada china se acercó y me dijo: ‘Usted está becado para ir a una residencia’ y fui al Shenzhen Fine Art Institute, frente a Hong Kong”, recuerda quien viajó convencido de que iba a aprender. Pero cuando llegó, la directora del instituto le aclaró a él y al otro artista que lo acompañaba: “Nosotros no los trajimos para que aprendieran, los trajimos para elevar la calidad de nuestros pintores”. “¡Se me caía la cara de vergüenza!”, comenta sobre aquella estadía de un mes en la que, como se le pedía que dejara una obra que reuniera la cultura de ambos países, realizó una ópera china unida a una murga uruguaya e insistió, para sorpresa de sus anfitriones, en pintarla sobre tela. “Me hicieron seis bastidores de 1,80 por 2 metros en apenas dos horas”, rememora en diálogo con Domingo.

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"Otoño en Liangzhu, China", en el MUHAR.
Foto: Leonardo Mainé.

“Querían que me quedara a pintar en China, pero tenía que competir con 1.400 millones de pintores. Les agradecí y les dije que ni loco, que solo iba a aprovechar todo lo que me enseñaran”, agrega.

En este segundo viaje volvió a recorrer lugares cargados de historia y de arte. Por ejemplo, Liangzhu, ubicado en el delta del río Yangtze, fue el centro de una civilización avanzada entre los años 3300 y 2300 a.C.. Sus ruinas son Patrimonio de la Humanidad reconocido por la UNESCO. O el pueblo acuático de Nanxun, al que algunos llaman la Venecia de China y que fue centro de la producción de seda incluyendo prendas del emperador y sus concubinas.

“Fue una experiencia brutal”, destaca Luis, que se define a sí mismo como “un artista doblemente oriental”. Además, practica aikido desde hace 50 años. “Es mi arte marcial terapéutico, para mover el esqueleto y mantenerme”, bromea.

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"Otoño en Liangzhu, China", en el MUHAR.
Foto: Leonardo Mainé.
"Otoño en Liangzhu, China"

Una muestra con cinco ejes

Para la exposición Otoño en Liangzhu, China, Luis Sei Fong debió elegir entre las más de 45 obras en tinta china y pintura acrílica que pintó derivadas de su segunda estadía en el país asiático. “No entraban todas en el museo”, explica sobre la muestra que ocupa dos salas del MUHAR. “Incluso había hecho bocetos de todas las obras allá en China porque me interesaba mostrar el currículum oculto de la pintura, para que vieran que no salen de primera, sino que hay que hacer varios bocetos hasta lograr el resultado final”, apunta en charla con Domingo.

La muestra está pensada en cinco ejes. El primero es el origen místico, donde el artista expone cómo se construyó la ciudad de Liangzhu. “Fue a fuerza, a sangre humana, transportando ladrillos”, detalla.

El segundo eje es la poesía del agua. “Lo centré en el Lago del Oeste, que también es Patrimonio de la Humanidad”, dice.

El tercer eje es la vida urbana y tradicional, y allí están las calles de Hangzhou; Xu Xueyan, un gran comerciante y mecenas de la zona, y el Museo de Medicina Herbal China.

El cuarto eje está dedicado a los pueblos y aparecen, Nanxun y Xichou.

El último eje es para el Parque Nacional de Xixi, que son unos humedales que Luis asemeja a los uruguayos de Santa Lucía. “Realmente me sentí como en casa porque la naturaleza es muy similar”, asegura con la salvedad de que los colores son incomparables. “Una gama de anaranjados, rojos y amarillos que te invadían a diferentes horas. Pinté un puente a las 5 de la tarde que no llega a revelar la experiencia sensorial que viví ahí. Es intransferible”, destaca.

La muestra se puede visitar de martes a sábados, de 12:30 a 17:45. Estará en el MUHAR hasta el sábado 25 de julio.

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"Otoño en Liangzhu, China", en el MUHAR.
Foto: Leonardo Mainé.

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"Otoño en Liangzhu", en el MUHAR.
Foto: Leonardo Mainé.

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