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Dubái, pasión por los caballos y la arquitectura

En Dubái se celebra una de la carreras de caballos más cotizadas del mundo. Revista Domingo estuvo ahí, entre el lujo y el vértigo de la competencia.

edificio Burj Khalifa
Foto: AFP

Dubái es una ciudad oasis en el desierto. Es un lugar difícil de comprender. Tiene múltiples facetas y nacionalidades, pero hay algo que la atraviesa y que le da cohesión: el nombre y la foto del jeque Hamdan bin Mohammed Al Maktoum.

Una ciudad de autopistas, limpia y con los colores que le dan sus nacionaliades y religiones.

Ya durante el viaje la línea aérea de los Emiratos Árabes comienza a revelar el poder de los petrodólares. El Airbus 380-800 está por sobre el nivel de aviones y hasta la clase más económica es más amena y cómoda que lo que habitualmente ofrecen otras empresas. Al arribar, el aeropuerto es majestuoso, pulcro, de fina atención y de los más grandes del mundo. Los dubaitíes no escatiman esfuerzos en dejar a la visita con los ojos rojos de tanto mirar.

Alturas

La torre Burj Khalifa —famosa entre otras cosas por la escena de la película Misión Imposible: Protocolo Fantasmaes el edificio más alto del mundo: 820 metros de altitud hacen de esa torre el centro de la ciudad, con la Fuente de Dubai que la observa desde la planta baja y miles de turistas contemplando ambas estructuras.

Antes de la Burj Khalifa, fue el hotel de siete estrellas Burj Al Arab, a los pies de las aguas del Golfo Pérsico y muy cerca de la isla artificial La Palma, el principal imán arquitectónico. Observar la torre desde el suelo te hace aun más pequeño y es difícil de imaginar cómo fueron los trabajos de miles de empleados a 800 metros de la tierra.

Para tomarse un taxi en Dubai solo se necesita mirar al horizonte cuando se sale del hotel. Siempre hay uno disponible. El chofer puede tener todos los matices: de muy hacendoso a ir manejando mirando su celular. Y eso en una ciudad en la que casi no ve a gente caminando.

Hipódromo

Dubai es un urbe en expansión. En un recorrido que lleva cinco minutos en auto, se pueden ver más de diez construcciones en camino, que finalizarán sus obras en menos de lo que canta un gallo. O galopa un camello.

Al costado del majestuoso hipódromo de Meydan está ubicado el hotel del lugar de carreras, al cual “lujoso” le queda corto como adjetivo. Cerca de ahí, hay otro proyecto en pleno desarrollo: un barrio privado que seguramente estará pronto cuando el hipódromo de Meydan festeje su primera década el año que viene.

Allí mismo, en un anfiteatro armado para la ocasión se realiza anualmente la fastuosa fiesta donde se entregan los |, a la que siempre asisten autoridades como Al Matkdoum, el primer ministro de Dubái y que anda con séquito de cien personas.

La ceremonia duró menos de una hora, comenzó justo cuando el jeque tomó asiento y concluyó cuando él se levantó de su silla y enfiló junto a su gente hacia el cartel “Exit” más cercano. Mientras tanto, el resto de los mortales disfrutaron de doce barras de comida y bebida de diferentes partes del mundo.

Hablar del hipódromo es hablar de una maravilla que tiene una sola tribuna de 1,6 kilómetros de largo y diez pisos de alto. No conozco nada similar. Quizás uno se lo pueda imaginar, pero sorprende estar ahí adentro y poder apreciar las instalaciones. El hipódromo tiene dos pistas, una de arena y una de césped, una Villa Hípica única, una sala de prensa con todas las comodidades y con diferentes culturas, pero todas con una misma pasión: las carreras de caballos.

Hipódromo Meydan Dubái
Foto: Difusión

Los organizadores locales se desviven por entregar todas las facilidades para el trabajo de cada uno de los periodistas internacionales acreditados para cubrir las carreras y la entrega de premios. Todo se hace fácil, todos cumplen las normas.

Dubái, es un destino turístico diferente. Lleva un día llegar y otro regresar, pero vale la pena cuando uno mira hacia atrás y recrea en su mente lo que es una ciudad increíble encima de un montón de arena . Ahí viven 3.5 millones de personas y donde se calcula que la mitad es población extranjera.

Los jeques compiten entre ellos en el “Súper Sábado” de Meydan. Y el dinero fluye en grandes cantidades. El ganador de la carrera, por ejemplo, se lleva más de siete millones de dólares en premios. Y la bolsa total de premios diaria llega a la friolera de 33 millones de dólares, que se entregan a lo largo de una jornada de nueve competencias.

carrera caballos
Foto: Reuters

Los caballos árabes, y los petrodólares, hacen de Dubái, y del hipódromo de Meydan, el principal punto de referencia para los acaudalados amantes de las carreras equinas. Y todo en el medio de un océano de arena.

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