Entre las tumbas de pioneros, dirigentes, jugadores y promotores que forjaron los primeros pasos del fútbol uruguayo, el Cementerio Británico de Montevideo ofrece un recorrido singular por la historia del Deporte Rey. El circuito patrimonial “Cortita y al pie”, integrado al ciclo Encuentros a la Puesta del Sol, invita a descubrir durante una hora las huellas de figuras fundamentales como William Leslie Poole, John Harley y Alfredo Le Bas, el dirigente que impulsó la adopción de la camiseta celeste para la selección uruguaya.
El sábado 13, decenas de personas participaron del circuito junto a los anfitriones Carolina Lazo y Eduardo Montemuiño, acompañados por la gaitera escocesa Patricia Izuibejeres, cuya interpretación aportó una atmósfera especialmente evocadora a un microtour que enlaza las raíces británicas del deporte con la identidad uruguaya. “Les presentamos un recorrido por estas historias y personas que corrieron por nuestros primeros fields, con sus dribbling, corner, back y goal… y el pase ‘cortita y al pie’ que hizo conocer un dibujante escocés del ferrocarril: John Harley”, dicen los organizadores al iniciar el recorrido.
Uno de los primeros nombres que aparece en la lista es el de Enrique Lichtenberger. “No solo va a ser uno de esos pioneros del fútbol, sino que va a ir más allá, va a fundar el primer cuadro del Uruguay, el Albion”, relata Carolina Lazo frente a su tumba.
Fundado el 1° de junio de 1891, el nombre Albion homenajeaba a los acantilados blancos de Dover y, por extensión, al Reino Unido. Desde allí comenzaría una historia que ya supera los 135 años.
Muy cerca se encuentra la tumba de William Leslie Poole, el hombre que muchos consideran el verdadero padre del fútbol uruguayo. Escocés, catedrático universitario, capitán del Albion y dirigente de primer orden, Poole fue segundo presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol y presidente de la primera Liga Uruguaya.
Su figura aparece como una de las más relevantes de una época en que todavía era necesario organizar campeonatos, reglamentos e instituciones para que aquel deporte importado pudiera consolidarse.
Del centro al pase corto
Si hay un personaje del recorrido cuya influencia todavía puede percibirse en el juego, ese es John Harley.
Escocés, jugador del CURCC (Central Uruguay Railway Cricket Club) y posteriormente de Peñarol, Harley revolucionó la forma de entender el juego. Fue el primer futbolista extranjero de la selección, el primer entrenador de la Celeste y uno de los grandes difusores del pase corto y del juego asociado. La expresión que da nombre al circuito tiene relación directa con él. “Trajo el pase ‘cortita y al pie’ escocés, cuando los ingleses jugaban al centro largo”, recuerdan los organizadores.
Su prestigio fue tan grande que, cuando se retiró definitivamente del fútbol, recibió una ovación de 45.000 personas en el Estadio Centenario, el 19 de junio de 1951, apenas un año después del histórico Maracanazo.
Las tribunas del Estadio
El recorrido también demuestra que la historia del fútbol no fue construida únicamente por jugadores y entrenadores. También hubo dirigentes, empresarios y constructores que dejaron una huella profunda.
Una de las paradas más llamativas, al comienzo del recorrido, es la tumba de la familia Shaw. Allí, Montemuiño invita a pensar en quienes hicieron posible las grandes obras que acompañaron el crecimiento del país y del deporte. “Nosotros creemos que hay jugadores y hay hacedores”, afirma.
La historia conduce entonces a Adolfo Shaw, ingeniero y empresario cuya compañía participó en algunas de las construcciones más emblemáticas del Uruguay. “Va a crear la Facultad de Ingeniería, la Facultad de Matemáticas, el edificio de Agronomía. Todas las obras principales de la educación eran hechas por la empresa de Adolfo Shaw”, explica.
Su firma también estuvo vinculada al Palacio Salvo, una obra pionera en el uso del hormigón armado en América. “Fue el germen para hacer justamente el Centenario. La estructura de las tribunas Colombes y Ámsterdam fue hecha por Shaw y compañía”, agrega Montemuiño.
El paseo continúa entre nombres que fueron fundamentales para la institucionalización del fútbol uruguayo: Percy D. Chater, primer presidente de la AUF; Percy Sedgfield, presidente del CURCC en años decisivos para el club; Juan Clulow, presidente de la Liga Uruguaya de Football y de la AUF; Jorge Enrique Surraco, fundador y presidente de Montevideo Wanderers; y Sir Francis Jackson, capitán del CURCC, campeón de los primeros torneos nacionales.
Figura de La Teja
Otra de las historias que cautiva a los visitantes es la de Samuel Fisher Lafone, empresario británico cuya influencia trascendió ampliamente el ámbito comercial.
Frente a su tumba, Lazo reconstruye una historia que involucra amores contrariados, enfrentamientos políticos y los orígenes remotos del deporte en estas tierras. “Lafone va a establecer un saladero en lo que hoy conocemos como La Teja”, relata. A partir de aquel emprendimiento surgiría el Pueblo Victoria, bautizado en honor a la reina Victoria de Inglaterra.
“En tiempos de 1841 y 1842 se tiene la idea de que allí se comenzó a jugar algo que tenía que ver con una cancha y una pelota. Por eso decimos que esta sería como la prehistoria del fútbol”, añade.
El recorrido también se detiene en historias menos conocidas pero fundamentales para comprender la identidad futbolística uruguaya. Una de ellas es la de River Plate Football Club de Montevideo. Montemuiño recuerda que detrás de aquel nombre se encontraba un grupo de trabajadores portuarios y anarquistas. “¿Por qué River Plate? Porque era la forma en que las mercaderías llegaban de Inglaterra a los puertos de Montevideo y Buenos Aires. No decían Río de la Plata; decían River Plate”, explica.
La camiseta celeste
Otra figura vinculada a ese club ocupa un lugar especial dentro de la recorrida. Se trata de Alfredo Emilio Le Bas. Su tumba, como muchas otras del Cementerio Británico, aparece parcialmente hundida por las características del terreno. Construido originalmente sobre una extensa zona arenosa cercana a la costa, el camposanto ha visto cómo numerosos sepulcros se han ido inclinando o asentando con el paso del tiempo.
Nacido el 18 de noviembre de 1883, Le Bas jugó también en Montevideo Wanderers, institución de la que llegaría a ser presidente y delegado ante la Liga Uruguaya de Football. Fue precisamente desde ese lugar donde protagonizó una decisión histórica.
El 10 de abril de 1910, River Plate de Montevideo derrotó 2 a 1 al poderoso Alumni argentino vistiendo una camiseta alternativa celeste. La victoria tuvo tal repercusión que Le Bas propuso, por cábala, adoptar ese color para la selección uruguaya. La iniciativa prosperó. El 15 de agosto de 1910, Uruguay utilizó oficialmente la camiseta celeste por primera vez y derrotó a Argentina por 3 a 1 en la Copa Lipton.
Desde entonces, aquel color se convirtió en el principal símbolo deportivo del país.