De la cárcel al hotel de campo

| Dos argentinos abren una posada en Colonia que luce las puertas del celdario del Penal de Punta Carretas; una escapada de lujo cargada de historia y naturaleza.

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MIGUEL BARDESIO

Algunos quedaron boquiabiertos en 1994 cuando la cárcel de Punta Carretas se transformaba en uno de los shoppings más top de Montevideo. Pero 14 años después habrá que renovar la capacidad de asombro porque abrió estos días en Colonia La casa de los limoneros, una posada de campo que tiene ocho puertas del celdario de la vieja prisión, una por cada habitación.

"Estamos orgullosos de conservarlas como antigüedad, no porque nos guste su historia", aclara Sergio Vidra, argentino y uno de los dueños del establecimiento. La idea germinó hace siete años cuando él y su socio, Mario Cantarini, acordaron abrir una posada y buscaron, buscaron hasta dar con estas 7 hectáreas con vista al Río de la Plata. Plantaron 1.600 limoneros y 1.200 árboles, hicieron la casa, una gran piscina y ahora han recibido la habilitación turística para operar.

Al final, el objetivo de ambos es instalarse allí, lejos y cerca de la "locura de Buenos Aires", donde viven y trabajan: Vidra como arquitecto y Cantarini, también argentino, experto en educación internacional, con programas de intercambio.

La historia de las puertas, lo más exótico de la casa, se remonta a 2002. Los socios buscaban antigüedades en Montevideo para amueblar el hotel y llegaron a la feria de Piedras Blancas. Allí, un vendedor las ofrecía a la intemperie y colmadas de herrumbre. No dudaron. Cantarini no recuerda con exactitud el precio, pero fue muy bajo, algo así como U$S 250 por las ocho. "Estaban muy deterioradas, para tirar. Con un herrero y un carpintero, tuvimos que hacer un proceso con ácido para recuperar el hierro y reconstruir todos los remaches. Ahora están en su estado original".

Las puertas son de hierro al exterior y madera hacia dentro, pesan unos 60 kilos y tienen dos aberturas, una como mirilla y la otra que se usaba para pasar la comida al recluso. Pero ahora que cambiaron de contexto, ambas utilidades carcelarias permanecen cerradas para la privacidad de los huéspedes.

En 1915 se inauguró el Penal de Punta de Carretas como un establecimiento de máxima de seguridad. La casa de los limoneros, a unos ocho kilómetros de Colonia del Sacramento, se terminó hace un año y medio y de un modo opuesto, también es de máxima seguridad. Se duerme con las puertas sin llave, y puede pasarse toda la estadía sin escuchar a un solo auto.

Al atardecer, se sumerge el sol en el río y exactamente hacia allí está orientada la casa, con sus dos galerías, su estilo inspirado en la arquitectura inglesa del 900. El parque de árboles y la plantación de limones ocupan 5 hectáreas y recuerdan también a la campiña británica. Un pequeño rincón, en cambio, tiene su toque caribeño con palmeras plantadas al lado de la piscina. Y a 700 metros está la playa La Arenisca, un paraíso escondido y continuo de agua dulce y arena blanca; donde se puede caminar o cabalgar hasta la estancia Anchorena (9 kilómetros) sin hallar ni una otra huella humana.

Llegará después la noche y sus estrellas claras. Para dormir, las puertas macizas asegurarán el silencio y quizás el recuerdo perturbador de lo que fueron y de cómo cambian los tiempos, claro. Ahora, por ejemplo, Colonia crece como opción de descanso de los que huyen de Buenos Aires o Montevideo y surgen opciones así, que aseguran un desenchufe cargado de historia y naturaleza.

PARA ADULTOS. La casa de los limoneros no es técnicamente un hotel ni una posada. Vidra y Cantarini optaron por la modalidad bed & breakfast (cama y desayuno), una opción que implica pocas habitaciones (7 en este caso) y servicio atendido por sus propios dueños en un ambiente familiar. Hay un comedor, pero se puede almorzar y cenar en las galerías, la piscina o la glorieta al frente. Todo es elaborado en la cocina de la casa y con productos de la huerta orgánica.

Cada uno arma la jornada como le plazca en La casa de los limoneros, si se va a caminar, si toma alguna de las actividades de campo, si agarra un caballo. Por eso y porque la piscina no tiene baranda, el lugar sólo acepta huéspedes mayores de 14 años. Acaso también porque explicarle a un niño la historia terrible de esas puertas negras podría alterarle el sueño.

La casa de los limoneros recién abre al público, aunque ha recibido varias excursiones cerradas, en especial de Argentina. "Vinieron grupos de autoayuda, muchos deportistas, grupos naturistas y de observadores de pájaros", dice Cantarini.

El otro socio es arquitecto justamente especializado en reciclaje de construcciones antiguas. La casa es nueva, pero se hizo respetando el estilo campestre de antaño: la cocina y comedor al centro y dos alas con dormitorios sucesivos; techo de chapa y galerías, una escenografía que recuerda a las estaciones de tren que hicieron por acá los ingleses en el 900. Adentro, los muebles son también antiguos por lo que el viaje al pasado está asegurado, aunque en libertad y paz.

La escapada al silencio

¿CÓMO LLEGAR? La casa de los limoneros está a 8 kilómetros de Colonia del Sacramento. Hay que tomar la rambla costanera hacia al Oeste, doblar en la calle que va al Real de San Carlos y seguir hasta el camino Tomás Assandri. Doblar allí a la izquierda y andar cinco kilómetros (la calle es de balastro, pero está bastante bien). En la esquina con la carretera Humberto Mignone tomar a la derecha; es la primera casa. Está ubicada a 700 metros del Río de la Plata (playa La Arenisca) y por la costa, a 9 kilómetros de la estancia presidencial de Anchorena. Se puede ir caminando y es uno de los mejores paseos de la zona. En ese punto, la costa forma barrancos de hasta 50 metros de altura.

TARIFAS. En temporada baja, cuesta 80 dólares por persona la noche, con desayuno incluido. En alta, la tarifa sube a 120 dólares los viernes, sábados, domingos o lunes. Hay promoción de 80 dólares para martes, miércoles o jueves.

SERVICIOS. El desayuno está incluido, pero se puede optar por almorzar y/o cenar en la misma casa, con comida elaborada allí mismo; desde el pan a los platos principales. No es a la carta, sino con menú preestablecido. Además, se pueden coordinar paseos, cabalgatas, actividades de campo o sesiones de masaje como para terminar de desconectarse. Por más información, consultar la página en Internet:

www.lacasadeloslimoneros.com

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