COMPETENCIAS

El Cubo Rubik: más que solo un juego

Cuatro jóvenes uruguayos cuentan cómo son las competencias oficiales y qué se siente ser parte de una comunidad de jugadores a nivel nacional y global.

Cubo Rubik
Cubo Rubik. Foto: Archivo El País.

Sebastiano Betano tenía 10 años cuando aprendió a armar su primer Cubo Rubik. El interés surgió cuando un compañero de clase llevó uno a la escuela. Hoy, casi una década después, tiene el récord nacional en las categorías 2x2 y pyraminx (un puzzle con forma piramidal) y el récord continental en pyraminx.

Amor a primera vista.

La primera competencia oficial de Cubo Rubik en Uruguay tuvo lugar el 11 de octubre de 2014. La organización que regula estas instancias es la Asociación Mundial del Cubo (WCA, por sus siglas en inglés). Según señala su página web, fue fundada en 2005 y ha tenido más de 100 mil competidores únicos de 140 países distintos. Todos sus integrantes son voluntarios que trabajan de manera honoraria.

Aquel 11 de octubre Sebastiano compitió por primera vez. Se había enterado del evento por el grupo de Facebook de la comunidad uruguaya, integrada también por jóvenes como Agustín do Campo, Bruno Lezama y Gennaro Monetti.

Agustín también tenía 10 años cuando fue seducido por el cubo y sus algoritmos. Todavía vivía en España cuando se encontró con un video donde Feliks Zemdegs, referente de la comunidad a nivel mundial, armaba un cubo en seis segundos. “Me pareció una locura y me llamó la atención porque él estaba en una competencia”, relata Agustín. Entonces, adquirió su primer cubo y aprendió a resolverlo mirando videotutoriales.

Otro que entró en este mundo a raíz de videos fue Bruno, cuando tenía 12 años. El primer cubo que compró fue el Gear Cube, el cual tiene un sistema de engranajes que solo permite giros de 180°. “Recién el cuarto cubo que tuve fue el de tres por tres porque siempre me gustaron los raros de colección”, admite.

El caso de Gennaro es parecido a los anteriores: un compañero de escuela que lleva un cubo, sumado a videos que despiertan el interés. Con 14 años se sumó a la comunidad y desde 2020 es delegado oficial, lo que significa que se encarga de revisar que las competencias cumplan con las políticas de la WCA y también de mandar los resultados.

Sebastiano Benato
Sebastiano Benato en 2018.

Uruguayos campeones.

Ocho medallas de oro, nueve de plata y cinco de bronce: esas son las estadísticas oficiales de Sebastiano, según la WCA. Tiene el récord sudamericano en la categoría pyraminx con un tiempo promedio de 2,36 segundos y llegó a estar en el puesto 36 del ranking mundial. También tiene el récord nacional en el cubo de 2x2 con un mejor tiempo de 1,19 segundos y en pyraminx con un mejor tiempo de 1,68 segundos.

Por su parte, Agustín es dueño de seis medallas de oro, seis de plata y cuatro de bronce. Su mejor tiempo lo hizo con el cubo 3x3, con un récord en tiempo promedio de 9,10 segundos, y en mejor tiempo de 7,75. Si bien se especializó en esa categoría, sabe armar todos los cubos denominados ‘n por n’, es decir, del 2x2 al 7x7, y también el 3x3 a una sola mano.

En cuanto a Bruno, ha obtenido 20 medallas de oro, 16 de plata y 34 de bronce. Tiene el récord nacional en la categoría skewb (un cubo que permite giros de 120°) con un mejor tiempo de 2,39 segundos y un tiempo promedio de 3,12. De los cubos oficiales sabe resolver todos los n por n y también clock (un puzzle de dos caras), megaminx (de 12 caras), pyraminx, skewb y square-1 (un cubo que se deforma).

Por último, Gennaro cuenta con dos medallas de plata y cuatro de bronce. Puede armar todos los cubos n por n, así como también el megaminx, pyraminx, skewb y square-1.

Bruno Lezama
Bruno Lezama en una competencia oficial de Cubo Rubik.

Gustos y disgustos.

El momento en el que Sebastiano practicó más fue en 2020 e incluso se hizo una cuenta en Twitch donde transmitía en vivo sus prácticas. Su categoría favorita es pyraminx y reconoce que la más difícil es square-1.

Para Agustín, el mejor cubo es el 3x3 porque “es el que dio lugar a que nacieran los otros, y el que tiene mayor repercusión”. Asimismo, el que menos le gusta es el 7x7 ya que “es tan grande que tenés que estar haciéndolo por tres o cuatro minutos y se te cansan las manos”. También dice que la categoría que más le costó aprender fue 3x3 a ciegas porque implica memorizar los patrones de movimiento.

En el caso de Bruno, el skewb es el cubo que lleva el primer puesto en su corazón: “Siempre me especialicé en ese, es bastante rápido y como fue mi primer récord nacional tiene un valor extra”. Por otro lado, el pyraminx no le gusta nada: “Nunca me llevé muy bien con ese cubo”. Coincide con Sebastiano en que el square-1 es el más difícil de resolver porque “al desarmarlo queda con formas raras además de los colores cambiados”. Sin embargo, ese lo aprendió el mismo día que se lo compró, mientras que el clásico 3x3 le llevó tres meses de práctica.

A Gennaro el cubo que más le gusta es el 2x2 ya que “lleva poco tiempo y sus algoritmos son más fáciles de aprender”. El pyraminx es su menos favorito y está de acuerdo en que el square-1 es el más complicado. Antes se pasaba tres o cuatro horas diarias ejercitando su técnica, pero ahora se mantiene en la comunidad como delegado, sin practicar.

Agustín do Campo
Agustín do Campo en una competencia oficial de Cubo Rubik.

Competir entre amigos.

Cualquier persona de la comunidad puede organizar una competencia. Según Sebastiano, él ha planificado todas las que hubo en Uruguay desde el 2020: una ese año, dos en 2021 y tres en 2022. “Cuando selecciono las categorías tengo en cuenta quién estuvo practicando qué cosa para que tengan chances de romper un récord”, asegura.

Y cuando ve que hay mucha gente nueva, intenta poner la mayor cantidad de categorías posibles.

“Le agarré mucho cariño a la comunidad y me gusta brindar todo el apoyo necesario para ellos”, expresa. Y agrega: “Es una comunidad humilde y estoy muy feliz de estar en ella”.

Las primeras competencias de Agustín fueron en España, donde vivió siendo niño. Cuando llegó a Uruguay y se vinculó con la comunidad local le sorprendió que se sumaran tantas personas jóvenes, porque en Europa siempre era el más chico. No obstante, por fuera de eso sostiene que no hay grandes diferencias entre las comunidades: “El tipo de persona siempre es la misma, con buena onda y compañerismo”. En este sentido, subraya: “Intentamos que todos puedan aprender de todos, y se han hecho muchas amistades en las competencias y en la comunidad”.

Si bien Agustín ya no practica de manera habitual, sigue compitiendo porque “es una buena razón para ir a ver amigos”. De hecho, afirma que “no todos están practicando a full para llevarse los récords, hay mucha gente que conozco de la comunidad desde hace 10 años que van porque nos queremos ver”.

Para Bruno, la comunidad de jugadores es muy sana: “Nos damos consejos y nos motivamos para mejorar y para que crezca el nivel de Uruguay”.

Gennaro concuerda con sus compañeros y agrega que “si hacés movimientos malos nadie se burla, sino que te ayudan”. Según indica, hay alrededor de 30 personas que van a todas las competencias y otros 20 que se suman con frecuencia. Si bien la mayoría tiene entre 15 y 25 años de edad, “entraron muchos niños chicos de 12 o 13 años, y hay gente más grande, incluso un competidor de 40”.

Según menciona Gennaro, el foro de la WCA “es la mejor forma de acercarse a la comunidad si nunca fuiste a una competencia”. Hay una sección específica de Uruguay y se puede acceder a través del siguiente link: https://forum.worldcubeassociation.org/.

El speedcubing: un deporte que va muy en serio.

Montevideo Open 2022 fue la última competencia oficial de Cubo Rubik en Uruguay hasta la fecha. Tuvo lugar el pasado 29 de mayo y se jugaron las categorías 2x2, 3x3, 4x4, 3x3 a ciegas, 3x3 a una mano, clock, megaminx, pyraminx, skewb y square-1.

Según indica Gennaro Monetti, que fue a delegar pero no compitió, en las inscripciones se completaron los 40 cupos disponibles. Además, Agustín do Campo cuenta que “la comunidad argentina y uruguaya siempre estuvieron vinculadas y hay muchos argentinos que vienen acá a competir para tener más competencias, estar más en práctica y tener más chances de romper récords”.

Algunos integrantes de la comunidad están en proceso de fundar una asociación civil porque “así es más fácil conseguir sponsors y lugares para competir”, señala Gennaro. A su vez, si obtienen el reconocimiento de la WCA pasan a ser una “organización regional”, lo que les permite organizar campeonatos continentales y mundiales. Están en Instagram como @aus.uy.

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