DR. PABLO PERA
"Doctor, se me está cayendo el pelo". Esta es una de las frases más escuchadas por los dermatólogos en su consulta diaria, ya que se trata de un problema que afecta por igual tanto a hombres como mujeres e incluso es frecuente de ver en los niños.
La pérdida de cabello o alopecia es el camino común al que llevan un gran número de causas. Por eso, su origen es lo primero que hay que determinar si se quiere solucionar o mejorar la situación.
Quizás la más conocida es la alopecia androgenética, que es ni más ni menos que la calvicie que se va produciendo con el correr de los años en muchos hombres.
Si bien hay distintos grados, en general comienza con las "entradas" y el despoblamiento en la zona superior de la cabeza, pudiendo llegar a la pérdida de pelo casi total del cuero cabelludo.
Como lo indica su nombre, se debe a factores hormonales (andrógenos) y genéticos. Si se viene de una familia de padre y abuelos calvos, sería raro que no se tenga el mismo destino, al menos desde el punto de vista capilar.
Pero este tipo de alopecia no es exclusiva del sexo masculino, ya que muchas mujeres a cierta edad también la sufren. En estos casos, la pérdida de pelo abarca gran parte del sector superior de la cabeza, conservando en general una franja de pelo relativamente normal en la zona de implantación a nivel de la frente, así como en el sector occipital.
Otra causa frecuente que puede aumentar la caída del pelo son los eventos estresantes. Meses después de un parto, la muerte de un ser querido, una separación, un cambio de trabajo o una mudanza, el pelo se cae más de lo normal y muchas veces en importantes mechones.
A pesar de su presentación, que puede resultar dramática, este tipo de alopecia no debe alarmar, ya que con un tratamiento correcto y superando el evento desde el punto de vista psicológico, las expectativas de volver a tener un cabello normal son altas.
Es indudable que los trastornos psicológicos pesan a la hora de desencadenar o mantener ciertas patologías que afectan tanto la piel como el pelo. Esto es lo que sucede, por ejemplo, en la alopecia areata, que se caracteriza por presentar un área bien circunscripta en donde rápidamente se pierde el pelo. Su presentación más habitual es la llamada popularmente "peladilla", pero en su grado más grave afecta a todo el cabello del cuero cabelludo, pudiendo comprometer las cejas, pestañas, barba y el vello corporal, es decir, una presentación universal.
Por ejemplo esta patología fue la que afectó a la reina Isabel I de Inglaterra, famosa por su gran número de pelucas, y más recientemente al famoso ex juez de fútbol italiano Pierreluigi Collina.
Como se dijo al comienzo, la caída del pelo se debe a un variado número de causas, entre las que hay que mencionar las debidas a fuertes y constantes tracciones por peinados demasiado tirantes (como le ocurre a quienes usan apretadas trencitas por mucho tiempo), infecciones, ya sea de causa bacteriana o por hongos, enfermedades inflamatorias crónicas como el lupus y la morfea, e incluso existe la tricotilomanía, un trastorno psiquiátrico en donde la persona es la causante de la alopecia al arrancarse compulsivamente el pelo.
Afortunadamente existe una amplia gama de tratamientos para combatir estos trastornos, que van desde lociones en base a minoxidil o alfatradiol y comprimidos con vitaminas del complejo B y minerales, hasta técnicas quirúrgicas, como el microimplante pelo por pelo, que ha revolucionado la cirugía de la calvicie.