Crianza a dupla, un reto

| Cerca de 300 mil madres deben dejar a sus hijos con niñeras, familiares o en guarderías. Lleva inevitablemente a sentimientos como celos, cariño y culpas.

MARÍA INÉS LORENZO

Cien mil hogares uruguayos con hijos tienen como único jefe de familia una mujer, y otros trescientos cincuenta mil son biparentales clásicos, "es decir, los hijos viven con sus padres", según se desprende de una investigación del Instituto Nacional de Estadística.

De ese casi medio millón de mujeres que viven con su prole, aproximadamente el 60% trabaja fuera de sus casas, y sí o sí debe dejar a sus hijos bajo la supervisión de otras personas, llámese niñeras, familiares o empleadas domésticas.

La elección de quién quedará a cargo de los hijos no debe ser tomada a la ligera ya que la niñera, por ejemplo, puede influenciar en el futuro desarrollo emocional, afectivo y cognitivo del niño hasta en un 90%, sea para beneficio, pero también puede ser para perjuicio ya que con el tiempo, en la relación con las madres, pueden tejerse sentimientos de culpas, miedos y celos, según afirma la licenciada en Ciencias Familiares, Ana María Abel Quesada.

"Todo dependerá del criterio y la responsabilidad con los que los padres realicen la elección, así como también las pautas y límites que se establezcan de antemano. La relación debe ser planteada desde la cooperación y el respeto mutuo, algo fundamental para que luego no salgan a luz sentimientos de celos o miedos. Si los padres fijan las normas y los valores que quieren que se le inculquen a su pequeño, difícilmente luego surjan rispideces. Es más, el vínculo que se genera entre ambas mujeres puede terminar siendo constructivo y de aprendizaje", agrega la experta.

Uno de los nuevos y a veces estresantes desafíos que se le plantean hoy a la mujer (debido a su mayor protagonismo en el ámbito laboral) es el de lidiar entre su rol de madre y profesional. "Muchas mamás, fundamentalmente las más jóvenes, sienten miedo e inseguridades, porque no saben encontrar el equilibrio entre ambos roles. Los principales temores que sienten al contratar a una niñera son que ésta no trate bien al chico, que abuse de su autoridad, que diga malas palabras, así como que no domine correctamente el lenguaje", explica la psicóloga Mercedes Morales, quien se desempeña en el departamento de niños del Instituto de Psiquiatría y Psicología de Montevideo.

Es entendible -agregan las expertas- ya que la persona que cuida al niño, también lo educará en cierta manera, sobre todo si comparte con él más de seis horas diarias. "Además de lazos de cariño, confianza y respeto, la niñera genera vínculos de influencia sobre el pequeño. Tanto sus pensamientos como su forma de ser dejarán huellas en ellos para siempre", indica Abel Quesada.

Ahora, entre otros consejos, la psicóloga Morales indica que para niños chicos es preferible niñeras entre 20 y 40 años ya que generalmente tienen mayor agilidad física, algo que se necesita sí o sí para estimular al niño a través de juegos u otras actividades. "Es importante que los encuentros entre madre y niñera no sean a través de cartitas o stickers en la puerta de la heladera. Hay que sentarse todos los días un rato, aunque sea diez minutos, y conversar sobre cómo se comportó el niño o si comió bien. Además, se le debe preguntar cómo se sintió ella, de manera que también se sienta importante y valorada", aconseja la licenciada Abel.

RIVALIDAD. Otro de los miedos más comunes, principalmente en madres primerizas, es que su pequeño termine manifestando más cariño o afecto a la niñera que a ella. Ahí es cuando nacen los conflictos, y además de celos, sale a luz otro sentimiento: la famosa culpa, según explica Morales. "Dejar por primera vez al niño bajo el cuidado de otra persona es una de las situaciones más duras para la madre. Es importante establecer prioridades: la mamá debe darse cuenta que ella es imprescindible pero que no tiene porqué estar pegada las 24 horas del día a su hijo. Tiene que intentar articular cantidad y calidad de tiempo. Ni bien llega del trabajo, por ejemplo, debe dedicar como mínimo media hora pura y exclusivamente para el niño, estimulándolo a través de juegos, y brindándole caricias".

Aunque al principio resulte difícil dejar al hijo, es fundamental que la madre no exteriorice la culpa porque si el niño la percibe será peor, agrega la psicóloga. "Sentirá que su madre está haciendo algo malo y, por ende, sentirá desconfianza y miedo. Por otro lado, si la mamá se deja vencer por la culpa y termina quedándose en casa, no hará más que reforzar una conducta inadecuada. Tampoco es positivo para el niño que la madre desaparezca así de la nada. Tanto ella como la niñera, deben explicar al pequeño que mamá salió a trabajar, pero que volverá más tarde. Eso evitará el sentimiento de abandono".

Si bien es primordial respetar la licencia maternal durante los primeros tres meses de vida, el panorama cambia a medida que el niño va creciendo. El hecho de que éste sea cuidado por una persona ajena a la familia desde su primer año de vida, lo termina beneficiando a la larga. Mercedes Morales indica que lo favorece en el desarrollo de su independencia porque se relaciona en un mundo que va más allá de sus padres. A su vez, lo ayuda a comprender no solo que las separaciones no son horribles ni negativas -siempre que luego haya un reencuentro en el que se le preste atención suficiente- sino también le hace tomar conciencia de que sus padres también son personas y tienen un tiempo para ellos así como responsabilidades a cumplir.

VIVENCIAS. Victoria Carballo (33) es agrónoma y trabaja más de ocho horas diarias, además de realizar viajes al exterior en forma frecuente. Conoce a Natalia, la niñera de su hija Toya (2), desde unos tres meses antes de quedar embarazada. La madre confiesa que no sintió culpa de dejar a su hija en manos de otra persona porque sabe que lo hace exclusivamente por trabajo. Tampoco nunca sintió celos de Natalia. "Es un sostén personal y familiar importantísimo y no sólo se encarga de cuidar a la gorda sino también de prepararle la comida, jugar con ella, limpiarle la ropa. Cosas que ni mi marido ni yo tenemos tiempo de hacer", explica Carballo y agrega: "Nos complementamos muy bien porque Naty es pacífica, ya tiene experiencia en el cuidado de niños, y se está por recibir de psicóloga. Yo, en cambio, soy más impulsiva, de carácter fuerte, y nunca tuve idea de cómo tratar a un bebé. Ella me lo fue enseñando. Ahora, con más experiencia, Naty hace mucho más llevadera toda la situación".

En el caso contrario, Ximena, contadora de 34 años, pensó varias veces en dejar de trabajar, más allá que su hijo Lucas quedaba, entonces (hace tres años), con Luciana (24). "Me sentía realmente horrible cuando llegaba la hora de irme. Me aterrorizaba pensar que mi hijo no me quisiera más. Luego me fui dando cuenta que debía desdramatizar la situación", recuerda hoy, ya más tranquila.

Lo dijo

Mercedes Morales

PSICÓLOGA

"La madre debe darse cuenta que ella es imprescindible, pero que no tiene que estar las 24 horas del día pegada al niño. Debe articular cantidad y calidad, y dedicar media hora por lo menos sólo a él cada vez que llega".

Ana María Abel Quesada

LICENCIADA EN CIENCIAS FAMILIARES

"Es importante que los encuentros entre madre y niñera no sea a través de cartitas o stickers en la heladera. Hay que dedicar por lo menos diez minutos diarios para conversar sobre el niño".

Dedicación sin diploma

En Uruguay no existen estudios específicos para recibirse de niñera como sí los hay en otros países. "Aquí, las personas que se dedican al cuidado de los niños son mujeres sin preparación, sobre todo jóvenes que necesitan trabajar y que le gustan los chicos", dice Ana María Abel.

De ahí que el término niñera haya quedado obsoleto y se defina a la misma como "la chica que cuida a los niños", agrega la licenciada.

Desde la empresa de colocación de servicio doméstico Luján, por ejemplo, cuentan que desde hace unos 10 años que se viene dando ese fenómeno. El 90% de los interesados en servicio doméstico solicitan personas que realizan varias tareas a la vez. "Quienes contratan una persona exclusivamente para el cuidado de pequeños y otra para las tareas domésticas generalmente son los que pertenecen a un nivel socioeconómico más alto, pero son pocos", comenta la responsable de la empresa, María del Luján.

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