MIGUEL BARDESIO
Susana Nin recibió una mañana la llamada de la empresa de su tarjeta de crédito. "¿El titular hizo ayer compras de electrodomésticos en Brasil?", le preguntaron. Imposible, tanto ella como su esposo no habían salido del país en los últimos días por lo que la tarjeta fue bloqueada hasta que Nin no fuera al banco para un recambio.
A este modo de fraude se lo conoce como "clonación de tarjeta", una maniobra rara en el país, aunque los agentes de seguridad llaman a estar cada vez más alertas. La historia continúa: "Fui al banco emisor, que reconoció el robo y no me pidieron demostrar nada, no vinieron esas compras en el estado de cuentas", recuerda Nin.
La clonación consiste en que el delincuente copia la información contenida en la banda magnética de la tarjeta auténtica creando así una melliza. Y utiliza la "hermana" para débitos o compras a nombre del verdadero dueño. La maniobra puede quedar en evidencia por dos vías: al recibir un estado de cuentas que no coincide con la realidad de las compras o, como ocurrió con Susana Nin, la misma empresa emisora sospecha y consulta al dueño. "A mí me llamaría la atención si un cliente, por ejemplo, hace una compra en Francia y el mismo día, otra en Montevideo", relata un jerarca de seguridad de la empresa OCA. Compras por fuera de la media o muchos movimientos seguidos son también señales de alarma.
Desde la Cámara de la Tarjeta se estima que los índices de este fraude en Uruguay son marginales, en un porcentaje de 0 y varios decimales sobre las transacciones auténticas. En Policía Técnica, el área de documentología hace las pericias de los casos sospechosos y del total, el 4% corresponden a maniobras con tarjetas de crédito. La mayoría, sin embargo, deriva de compras con plásticos robados (ver nota aparte). Este departamento analiza también casos de dinero falso o alteraciones de firmas o documentos.
Los ilícitos a crédito se incrementan en ocasiones especiales, como vísperas de día de la madre, del niño o Navidad, cuando los delincuentes aprovechan la zafra como para agarrar desprevenidos a clientes y comerciantes.
También en temporada turística, con miles de extranjeros de vacaciones, han aparecido algunos casos. Sin ir más lejos, en febrero cayó en Punta del Este un delincuente que a través de tarjetas robadas o clonadas, compraba artículos de lujo para no desentonar entre el ambiente del turismo internacional.
Para el director de Policía Técnica, el inspector principal Artigas Ayala, la clonación de tarjetas no representa una maniobra frecuente, "pero en muchos países se ha transformado en un gran problema. En Argentina o en Brasil, por ejemplo, ellos están teniendo una ola muy fuerte de casos y nosotros debemos estar preparados". De hecho, si uno busca en Internet "tarjetas clonadas", decenas de sitios ofrecen estos documentos y hasta la máquina para clonar.
Las campañas de prevención de las marcas de tarjetas, sumado a las proporciones del mercado uruguayo, explican la poca penetración del fraude. En Uruguay, las compras con tarjeta no son muy importantes y los límites de crédito, en muchas ocasiones, no son muy atractivos para los ladrones.
¿Quién paga el daño? "En general, la empresa emisora se hace cargo, salvo que haya una irresponsabilidad del usuario", dijo una directivo de una firma de tarjetas.
COMO UN CASETTE. La comisario Ivonne De Munno, jefa de documentología de Policía Técnica, aconseja no perder de vista nunca la tarjeta. Por más que no sea costumbre, como en restaurantes o estaciones de servicio, lo ideal sería que el cliente viera todas las operaciones que se realizan con su plástico. En especial, hay que abrir bien los ojos en lugares que visita por primera vez o que por alguna razón no le inspiran confianza.
La clonación se realiza con un aparato similar al beeper y que graba como un radiograbador. De hecho, la banda magnética de las tarjetas tiene la misma tecnología que la cinta de los viejos cassetes.
Susana Nin sospecha que su tarjeta fue clonada en un restaurante de Punta del Este, donde el mozo demoró la devolución del plástico. "Supongo que los de la empresa crediticia habrán llamado la atención de ese lugar", asegura la mujer.
En varios países, como Francia y Estados Unidos, se ha recurrido a la tecnología del chip para evitar la copia. Además de banda magnética, se guardan los datos en ese dispositivo y los delincuentes no han encontrado la forma de copiarlo.
Por acá, transformar todas las tarjetas y los post (receptores de tarjetas de los comercios) a la tecnología del chip significaría una inversión mucho mayor a las pérdidas por fraude.
Una vez que la tarjeta ha sido clonada, el delincuente devuelve la original y produce un plástico blanco con la misma banda magnética de la auténtica. Se necesita un segundo paso para completar la falsificación: hacer la impresión del resto de la tarjeta lo más fiel posible. Las que han sido detectadas en Uruguay, en cambio, son muy malas. Las tarjetas cuentan con varios elementos de seguridad, como los números en relieve y el holograma, una figura que cambia su diseño al rotar la perspectiva de la luz. En las falsas, la imagen es estática.
De Munno llama a los comerciantes a fijarse bien en las tarjetas y pedir siempre la cédula de identidad. Solo con esto, gran parte del fraude se neutralizaría. "Pero en muchos comercios, me ha pasado personalmente, ni se fijan", finaliza la comisario.
El Dato
4% De las pericias que realiza el área de documentología de Policía Técnica corresponden a maniobras con tarjetas de crédito.
Al robo, la denuncia inmediata
La clonación y la falsificación de tarjetas de crédito son una versión más sofisticada del fraude que se suma al tradicional: el robo de los plásticos. En este último caso, las pérdidas se vienen reduciendo en los últimos años debido a la cultura de denuncia inmediata de los usuarios.
Según un relevamiento por varias marcas, se denuncian en Uruguay entre 4.000 y 5.000 plásticos al mes entre robos y extravíos. De esas, en 10 se produce algún reclamo por compras fraudulentas, según cifras estimadas.
Como una carrera a contrarreloj, los delincuentes saben que una vez hurtada una tarjeta de crédito cuentan con muy poco margen para realizar compras.
"El bloqueo es inmediato", asegura Pablo Concari, de Visanet. Los usuarios de tarjetas tienen muy claro esto y hasta se han recibido llamados desde las ambulancias. "Gente que fue rapiñada en la calle y nos llama desde la emergencia", dicen desde OCA. O personas que denuncian "por las dudas", es decir, que no encuentran el plástico y lo reclaman.
Paso por paso
El plástico con seguridad
PIN. Nunca revele su clave secreta (Pin) a nadie que se lo solicite, ni siquiera funcionarios del banco o la compañía de tarjetas de crédito. Es un asunto entre el usuario y el cajero automático. Tampoco lo lleve anotado, sino de memoria y evite que la cifra sea la fecha de cumpleaños o el número telefónico.
COMPRA. En el momento de la transacción, no pierda de vista su tarjeta, incluso en restaurantes o estaciones de servicio.
EN LA CALLE. Lleve siempre consigo el número telefónico al que debe llamar para denunciar en caso de robo o pérdida de la tarjeta. Cuanto antes llame, menor es el riesgo de que utilicen la tarjeta robada.
INTERNET. Las compras por la Red son seguras siempre que la página sea de su confianza. Fijarse que la dirección sea la correcta porque se podría estar en una web fingida, con apariencia de un comercio, pero en verdad falsa. A la hora de introducir los datos (número de tarjeta y datos personales), hay que confirmar que el navegador muestre el ícono del candado (símbolo de seguro) en el extremo inferior derecho de la pantalla. Para compras grandes, como pasajes aéreos, preferir las páginas cuyas ventas finalizan con una llamada telefónica.
MAIL. Ninguna empresa de crédito, banco o financiera solicita la actualización de datos personales a través de un correo electrónico. Esto, en el 99% de las veces, es una trampa para que los delincuentes se hagan de la información. Por cualquier duda, lo mejor es llamar a la empresa emisora de la tarjeta.
IDENTIFICACIÓN. Los comerciantes deben pedir siempre el documento de identidad para comparar la foto del portador y su firma.
PUÑO Y LETRA. En Policía Técnica aconsejan también a los comerciantes que el voucher sea llenado por quien solicita el crédito. De ese modo y si llega a existir sospecha de fraude, se puede contar con la caligrafía para poder identificar al responsable. Si lo llena el comerciante y el usuario solo firma, a veces no se puede establecer la autoría.