NEWSWEEK | BEIJING
No se trató solo de sexo. El 28 de diciembre, en la reunión de gala para el lanzamiento de la programación de los Juegos Olímpicos que realizará la televisión China, el famoso periodista de deportes, Zhang Bin, fue enfrentado por su angustiada esposa, Hu Ziwei, otra conocida periodista. Ante un público consternado, Hu tomó el micrófono y denunció a Zhang por haber tenido una relación fuera del matrimonio. Poco después, un corto apareció en YouTube y los sitios web chinos explotaron con chismes, incluyendo acusaciones de que Zhang había dejado embarazadas a las dos mujeres. La acusación tiene un doble significado polémico en China, debido a que convertirían a Zhang en adúltero y sería el último de una serie de jerarcas, emprendedores y famosos de China que violan la famosa ley de un solo hijo, en una ola de resistencia que tiene al gobierno buscando los medios para volver a controlar la situación.
Durante 30 años, China ha prohibido a la mayoría de las parejas de zonas urbanas tener más de un hijo. Si bien las sanciones por violar la norma pueden ser severas -multas de hasta seis veces los ingresos anuales de un matrimonio- cada vez más chinos comienzan a ignorar la ley, debido a que tienen dinero o las conexiones necesarias para hacerlo. Sólo en la provincia de Hunan, 1.968 empleados públicos violaron la ley de planificación familiar entre 2000 y 2005, según la agencia estatal de noticias, Xinhua.
El fenómeno es otra señal de la creciente prosperidad de China. Pero también amenaza la viabilidad de la política de un hijo y provoca reacciones de ira del ciudadano medio, que la ve como otra diferencia entre los ricos y los que no lo son. Resulta imposible conocer el número de "nacimientos extras" porque son clandestinos, aunque puede que no resulten significativos estadísticamente en un país enorme. "El número de violaciones a la ley por parte de los ricos y famosos no es alto", señaló Zhang Weiqiang, uno de los principales jerarcas del área de planificación familiar. "Pero tiene una muy mala influencia social". Liu Dalin, académico y curador del Museo Suzhou dedicado a la historia y sociología del sexo en China, sostuvo: "Este no es solo un tema individual. Ha creado problemas a la sociedad".
Debido al crecimiento explosivo del sector privado y la creciente movilidad de la población, obligar a los matrimonios a limitar el tamaño de sus familias se ha convertido en una tarea difícil. Xiao, exitoso empresario del sector inmobiliario de Beijing, quien pidió que no se publicara su nombre completo para evitar consecuencias legales, afirmó que la aplicación de la ley en las ciudades ahora "solo es realmente estricta en los casos de funcionarios públicos", quienes corren el riesgo de perder sus empleos. Xiao tiene una hija y se prepara para la llegada del "número dos" en abril. Comentó que su hija siempre pregunta: "¿cuandó tendré un hermano o una hermana?"
Las parejas yuppies urbanas utilizan diferentes tácticas para eludir la ley. Algunos simplemente pagan la multa, que puede llegar hasta U$S 130.000. Mientras, en Shengyang, un empresario pagó U$S 20.000 para que una madre sustituta le diera un hijo adicional. Otro tuvo hijos con varias esposas de las que luego se divorció. En 2006, se descubrió que Deng Shanhong -un ministro corrupto de Hainan- tenía un hijo con cada una de sus seis amantes.
COMPLICADO. Otra táctica de las personas de alto nivel económico es tener hijos en Hong Kong, como hará Xiao, debido a que el nacimiento de chicos allí no constituye una violación de la ley continental, pese a que es territorio chino.
Los bebés adicionales, vinculados a adulterio, desigualdad o corrupción preocupan al régimen comunista. El año pasado, un estudio llegó a la conclusión que el 95% de los jerarcas corruptos tenía amantes. Incluido el director del Instituto Nacional de Estadística, Qiu Xiaohua, de quien se informó que mantenía a una amante y una hija nacida fuera del matrimonio, utilizando dinero de un fondo de jubilaciones de Shanghai.
El caso generó la percepción pública de que tener hijos adicionales se ha convertido en una nueva forma de corrupción. El resentimiento se agrava porque en las ciudades no se aplica estrictamente la ley, mientras que los habitantes de zonas rurales protestan porque les ponen sanciones duras.
Con la finalidad de compensar, las autoridades advirtieron que los artistas que violen las normas de planificación familiar, serán denunciados públicamente y hasta se les prohibirá recibir premios. Y los jerarcas regionales suben la apuesta: por ejemplo, en Hunan, se analiza incrementar la multa a ocho veces el ingreso per cápita.
ARBITRARIO. Sin embargo, las autoridades deben moverse con más sutileza. Los ciudadanos medios tienen antecedentes de salir a protestar rápidamente ante la rigidez de las normas. En la década de los `80, el régimen fue duramente criticado por imponer abortos -a veces, en el último trimestre del embarazo- con el propósito de hacer cumplir la ley de planificación. Aunque esa práctica disminuyó, otras tácticas pesadas siguen usándose en el interior del país.
En mayo de 2007, estallaron las protestas en la provincia rural de Guangxi, después de que las autoridades locales comenzaron a confiscar las propiedades de familias que tenían más de un hijo. En un Condado de Hunan, los funcionarios secuestraron a una docena de niños que no habían sido registrados (algunos eran adoptados) y exigieron a sus padres el pago de "tasas" para que fueran liberados.
Entre las familias afectadas, los chismes sobre Zhang Bin probablemente susciten sentimientos volátiles. Ni él ni su señora ni su supuesta amante han comentado los rumores sobre los embarazos. Pero, el gran tema no desaparecerá. Hay señales de que, a medida que más chinos se hacen suficientemente ricos como para violar la ley del hijo único, muchos más lo harán.
La cifra
400 Millones de nacimientos se habrían evitado en China desde 1980 cuando se implantó la ley del bebé único, según estimación oficial.
Habría 100 millones sin contar en el censo
La ley de planificación familiar de China que establece la prohibición de que cada pareja tenga más de un hijo, fue aprobada en 1980 como parte de una campaña para enlentecer el crecimiento de la población y reducir la pobreza.
Algunos años después se incorporaron excepciones, como los casos de divorcio, adopción, casamientos entre hijos únicos y habitantes de zonas rurales, que constituyen el 60% de la población y cuentan con autorización para tener un segundo hijo, si el primero es una niña.
El temor de los matrimonios que tienen más de un hijo dificultó la realización del Censo en 2000, de acuerdo con la revista The Economist. Seis millones de funcionarios visitaron 350 millones de hogares para recoger los datos. Se estima que en función del temor pueden haber quedado sin contar 100 millones de personas. Oficialmente, China tiene 1.300 millones de habitantes, pero pueden ser mucho más.
Varones con dificultad para encontrar pareja
El régimen chino defiende su política de planificación familiar y dice que desde su aplicación en 1980, se evitó el nacimiento de 400 millones de bebés. Por lo tanto, fomentó la prosperidad de los 1.300 millones de habitantes.
Pero esta política también exacerbó un desequilibrio de género. El acceso a pruebas de ultrasonido y abortos por selección de género dieron por resultado el nacimiento de 118 niños por cada 100 niñas, lo cual potencialmente amenaza la estabilidad social porque los hombres tienen más dificultad para casarse.
Otra "trampa" de las parejas que buscan tener un segundo hijo es adquirir una nueva nacionalidad o darle otra al hijo. La jugada es muy común entre las celebridades chinas.
Sin embargo, el gobierno se propone erradicar estas ventajas, y anunció durísimas multas para las figuras públicas que violan la norma. "Serán más altas que para los ciudadanos comunes", anunció.