Nuevos y auspiciosos estudios sobre una vacuna experimental que reduce el riesgo de que una persona se contagie con el virus del papiloma humano —responsable de la mayor parte de los casos de cáncer de útero— fueron presentados la semana pasada en la Conferencia Europea del Cáncer, que se realizó en París. Se estima que cerca del 70% de las personas con una vida sexual activa se contagiará con el papilomavirus.
En el estudio para comprobar la eficacia del Gardasil —tal el nombre comercial de la nueva vacuna desarrollada por Merck y Sanofi Synthelabo— se reclutaron a más de 20.000 mujeres menores de 20 años, de diferentes continentes. Una de las vacunas probadas fue la cuadrivalente, que ataca a cuatro tipos diferentes del papilomavirus, dos de los cuales están implicados en el cáncer cervical y los restantes que producen verrugas genitales. Los resultados con este tipo de inoculación fueron de "casi 100%" de eficacia —según dicen los autores del trabajo— en la prevención de lesiones precancerosas y en la reducción del cáncer cervical. El desafío será lograr que la vacuna llegue a los países del tercer mundo, algo que para la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer será difícil ya que los fabricantes no la venderán barata luego de años de inversiones millonarias para desarrollarla.