Baterista de jazz, apellido Piazzolla

| Daniel, nieto de Ástor, se presenta el sábado en el Sheraton de Colonia con su banda Escalandrum; dice que lleva la música en la sangre y ensaya 6 horas al día.

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Gentileza Jazz Tour

M. B.

La abuela le regaló un pequeño piano eléctrico y el niño sacó de primera la melodía de un aviso comercial que sonaba en la televisión. Nada raro en una familia donde la música parece ser un atributo sanguíneo.

Ahora, a los 34 años, el argentino Daniel "Pipi" Piazzolla es baterista y líder de Escalandrum, una banda pujante de jazz, con cuatro discos y más de 300 shows, que hará el sábado próximo su debut en Uruguay, en el inigualable escenario del hotel Sheraton de Colonia, como cierre de un ciclo que viene realizando el cinco estrellas.

Él es nieto de Ástor Piazzolla, "el gran Ástor", bandoneonista y compositor que cambió de raíz el tango. Su padre, también de nombre Daniel, es un percusionista de larga trayectoria. Comprobada su precoz facilidad musical, la familia lo mandó a estudiar piano clásico. Y así lo hizo durante la infancia hasta que se "aburrió" en la adolescencia del régimen de leer partituras. En un concierto de Rod Stewart escuchó un solo de batería que lo hizo decidirse por ese instrumento.

Ástor le regaló la primera. "Él, si bien pasaba mucho tiempo de gira, estaba muy presente. Cuando venía me llevaba a los shows. Me explicó cómo era tomarse la música en serio y yo me lo grabé a fuego", dijo el nieto.

Siempre desde la batería, Daniel Piazzolla ha incursionado varias veces en el tango. Incluso, le ofrecieron hacer giras por Europa para que haga presentaciones en ese género, mitad porque lo hace bien, mitad por su apellido, que llamaría a mucha gente. Sin embargo, él se negó: "Soy un baterista de jazz, es lo que siento en el corazón", dijo y su empeño dio resultado. A mediados de año se va con Escalandrum de gira por Europa, esta vez sí, a tocar jazz.

-¿El bandoneón, entonces, nunca pensaste en tocarlo?

-No. No sería sano para mí. Imaginate que tu padre sea Piazzolla, que tu abuelo sea Ástor Piazzolla, ¿tocarías el bandoneón? Tenés que luchar contra el instrumento y contra la presión de todo el mundo. Aparte, la gente es mala.

-¿Por qué?

-Sí, esperan, por ejemplo, que un jugador de fútbol juegue mal para reventarlo o que un actor tenga una mala noche. Y en mi caso, lo primero que esperan es que un Piazzolla toque mal. Hace unos años, mi padre, yo y otros grandes músicos, le hicimos un tributo a mi abuelo. Tocamos su música durante la época electrónica, un repertorio que desde el año 70 no se visitaba. Pero la gente lo primero que dijo fue: `faltó Piazzolla`. Claro que faltó, ¿qué esperaban?, ¿que reviviera? O son sordos, o ni siquiera se preocupan por escuchar y disfrutar de un tributo, porque era eso. Lo hicimos para homenajear a mi abuelo y para que no quede olvidado un repertorio.

-¿El apellido ha sido una carga, entonces?

-No, para nada. De mi familia tengo el amor, la tenacidad, la constancia de tomar un instrumento y estudiarlo a fondo con toda la seriedad. Yo practico la batería seis horas por día hace 20 años. El apellido, de repente, hay gente que especula con que puede atraer gente. Me han ofrecido cientos de giras para que vaya a Europa a tocar tango y yo mantuve mi postura, siempre dije que no. Y ahora, por suerte, nos vamos con Escalandrum, que es una banda; yo siempre me encargué de que no sea el Piazzolla group, si no, Escalandrum.

-¿Por qué Escalandrum?

-Es una mezcla. Escalandrún es un tiburón que se saca en las aguas argentinas y que pescamos en mi familia. Tiene una N al final, pero decidimos ponerle una M para que quede la palabra tambor en inglés (drum). El grupo tiene ocho años y no ha parado de trabajar en ese tiempo.

-Hay una movida cada vez más grande de jazz en la región.

-Sí. Acá, en Argentina lo que ocurrió fue que antes de la crisis venían muchos músicos de afuera. Entonces todo el movimiento local, estaba medio tapado. Después, la gente empezó a mirar para adentro, y aparecieron muchos músicos y compositores jóvenes, lo que hizo que el jazz argentino deje de ser el jazz que se toca en Estados Unidos. Los compositores han tenido la oportunidad de mostrar sus composiciones, cosa que el rock está bastante limitado. Porque ya el rock tiene una fórmula y si se te ocurre componer algo, viene el productor y te dice: `no, mirá, esto se hace así`.

-¿Y el jazz cómo se hace?

-El jazz argentino tiene el aire de acá, que es el tango y el folklore, no tan explícito, pero de fondo está. Y la gente se identifica con eso.

Saxo de tour por Colonia

Escalandrum, la banda de Daniel Piazzolla, se presentará el sábado próximo para cerrar el ciclo de espectáculos "Jazz en el Sheraton", que arrancó en enero e incluyó una veintena de espectáculos de gran nivel. Para el caso de Escalandrum, el show será en el Salón Ceballos del cinco estrellas, o en sus jardines, según el clima, y las entradas están a la venta en Red UTS, o en el hotel, a 200 pesos.

El ciclo, que se enmarca en el Colonia Jazz Festival, se retoma en marzo con la actuación de José Reinoso y Antonio Serrano, el primero, nacido en Carmelo, es músico de Paco de Lucía en España. Y Serrano, cuya madre es de Tarariras, acompaña a José Luis Perales como pianista y director musical de su orquesta. Se presentarán primero en el Solís, pero ansían tocar en sus pagos.

La idea del Colonia Jazz Festival, que contó con apoyo de la Intendencia coloniense y el Ministerio de Turismo, es ir creciendo en todo aspecto. Para 2008, esperan duplicar los espectáculos, según asegura su responsable, Philippe Pinet.

Esta vez, se destacaron varios shows, entre ellos el Candombe Jazz Trío, una fusión de los músicos uruguayos Alberto Magnone, Federico Righi y Jorge Trasante. Dentro del ciclo se desarrolló también el "Funk & Jazz en Colonia", a fines de enero. En ese marco se presentaron las bandas La Triple Nelson y El Gallinero Funk, de enorme crecimiento en los últimos años.

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