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Aventura en tierra propia: ¿el turismo interno puede ser la salvación?

Con la pandemia, Uruguay se redefine como destino turístico para sus locatarios. Ahora juegan otros agentes y escenarios.

Amatistas de Artigas
Amatistas de Artigas, un departamento que tiene para ofrecer un safari minero. Foto: Darwin Borreli

Era algo espontáneo. Cuando Sebastián Angiolini era un niño, la frase “vamos a tomar un helado” de sus padres escondía una aventura de fin de semana. Y Sebastián, de niño, probó tanto helado de dulce de leche granizado como ciudades del interior visitó con ellos. “Te decían vamos a ‘tomar un helado’ y podías terminar en el Parque Rodó o en Florida". 

En esa curiosidad inquieta no entendía por qué había parques que se llamaban Parque Rodó y no tenían calesita. O por qué había tantas motos alrededor de una plaza si no había una carrera. O como podría ser que en una panadería del interior hubiese un ricardito tan gigante.

“Mi mamá es maestra, entonces también siempre nos explicaba los lugares con el contexto histórico, con sus batallas, y en la ruta, en el camino, era todo muy único”, cuenta Sebastián, que ahora de adulto, forma parte de la comunidad Instagramers Uruguay y participó en “La ruta del Instagram” organizada por el Ministerio de Turismo en el año 2019.

“Yo siempre lo digo y no lo digo con orgullo: he tenido la suerte de poder viajar a otros países, pero no conozco cien por ciento el mío. Y esto me es un debe enorme”, dice ahora. Porque sí, después de que creció, sus viajes por Uruguay estuvieron marcados por lo más “marketinero”: Colonia del Sacramento, Punta del Este, José Ignacio, Minas.

Sebastián Angiolini con compañeros de "La ruta del Instagam". Foto: cortesía Sebastián Angiolini
Sebastián Angiolini con compañeros de "La ruta del Instagam". Foto: cortesía Sebastián Angiolini

Fue con el plan de “La ruta del Instagram”, que invitaba a influencers nacionales a mostrar otra perspectiva del “Uruguay natural”, que empezó a saldar su deuda personal con el país. Hoy es un defensor de ir más allá para conocer a fondo el país en el que vive.

Sebastián piensa, por ejemplo, en Mina la Oriental, un territorio minero con un recorrido guiado en Lavalleja que conocen pocos uruguayos. “Es medio difícil llegar, pero es alucinante. Caminás con bota, casco, y te recibe la guía que es súper amorosa y tienen un concepto de sustentabilidad y sostenibilidad muy bueno; ella lo cuida mucho al lugar”.

El turismo interno, explica el ministro de Turismo Germán Cardoso para la nota, se ha desarrollado de buena manera en los últimos años. “Nuestro principal cliente es el argentino y segundo el brasileño, pero cuando analizás el movimiento de divisas generado, primero está el argentino y el segundo es el turismo interno, más que el brasileño en cuanto a ingreso de divisas, de dinero”.

Sin embargo, la pandemia y la ausencia de posibilidades más allá de las fronteras ha redefinido el foco de este turismo y ha despertado el interés de un actor esencial en el rubro: los agentes de viaje.

Aunque el verano en el Este o turismo y vacaciones de invierno en el litoral son clásicos y aunque Montevideo sea el destino de vacaciones de tantas familias del interior, si hay que contar con los dedos de las manos cuántos departamentos conoce cada uno, raramente la lista supere los 10. Y si hay que contar la excusa detrás de cada dedo, probablemente palabras como “turismo”, “vacaciones”, “diversión” o similares aparezcan poco.

El clic: ¿turismo interno como oportunidad?

El turismo interno ha estado latente en las campañas del Ministerio de Turismo (Mintur) desde la creación de la entidad, afirma a Revista Domingo el subsecretario del organismo, Remo Monzeglio, y cada intendencia departamental tiene su dirección específica trabajando en conjunto con la Cámara de Turismo.

“Uruguay está sumamente preparado para un turismo interno”. El subsecretario se refiere a la hotelería de gran nivel que se ha construido sobre todo en Montevideo y en el eje turístico que va desde la costa atlántica a la costa fluvial. En cuanto a otras regiones menos concurridas, Monzeglio reconoce que hay organización y que la situación permite desarrollarlo más.

Lo que trajo la pandemia fue una mirada introspectiva en todo sentido. Y los viajes y el uruguayo mirando al Uruguay con otros ojos tiene algo de eso.

Valentina, asidua a Punta del Este, dice que ha perdido la magia con esa ciudad en la que vacaciona desde chiquita. La magia —las cosquillas en la panza, la adrenalina— la suele sentir cuando prepara un viaje a otro país. Con la emergencia sanitaria se pausó su sueño de conocer Disney y con su novio quisieron concretar lo que siempre postergaron. El fin de semana anterior marcó el inicio de conocer lugares del Uruguay que guarda en una lista de deseos.

Captura de uno de los Pozos Azules. Foto: Valentina Caredio
Captura de uno de los Pozos Azules. Foto: Valentina Caredio

Punta del Este fue el punto de partida, pero pasaron los días recorriendo paisajes e internándose en la naturaleza de los alrededores.

Pozos Azules está ubicados a unos 17,5 kilómetros de Piriápolis. Es uno de los dos paseos que hay en la Sierra de las Ánimas. Por allí hay trayectos largos que se hacen a pie y que requieren buena hidratación (se exige 1,5 litro de agua por persona) y protección ante el sol o el frío intenso. En invierno la luz solar no es suficiente para realizar los dos paseos, porque dura unas cinco horas cada uno. Valentina optó por los pozos. “Pero a estos hay que ir después de uno o dos días de lluvia, para que luzcan”.

“Para mí la sensación de conocer un lugar nuevo es hermosa. Esta es la solución que encontré para no perder eso”, dice Valentina.

Una vez en la Sierra, de pagar la entrada y escuchar las instrucciones de la lugareña, es cuestión de mapa en mano y dejarse llevar por el sonido del arroyo.

El ministro Germán Cardoso explica que “lo que impone esta situación es que hay un número muy importante de uruguayos, miles, que hacen viajes al mundo por año, que no los van a poder hacer, y eso genera una oportunidad de crecimiento extra para el turismo interno que no lo tenía antes. Obviamente que no es la solución al turismo, es paliativo y circunstancial, pero creo que sí está determinado a crecer significativamente”.

Ahora los rincones uruguayos se convierten en paquetes de viaje tentadores. Y el Mintur, que primero tuvo que frenar las salidas al interior para evitar la propagación del virus, lanzó previo a las vacaciones de julio la campaña “Volver a disfrutar tu país, se disfruta el doble”.

Instagramers de Uruguay recorriendo "La ruta del Instagram". Foto: Sebastián Angiolini
Instagramers de Uruguay recorriendo "La ruta del Instagram". Foto: Sebastián Angiolini

Carlos Pera, director de Aeromundo y al frente de la Asociación Uruguaya de Agencias de Viaje (Audavi), explicó que mirar hacia el turismo interno fue algo así como un manotazo de ahogado para un rubro que atraviesa la mayor crisis de su historia. Para ese “CTI sin respirador” en el que están no es suficiente. “El turismo interno es una excelente excusa para hacer algo, pero lejos está de ser un elemento ni salvador de la situación ni paliativo ni que realmente mueva la aguja”.

Las vacaciones de invierno, sumado a que previo a esto los casos de coronavirus en Montevideo y el país en sí estaban bastante controlados, fueron un mínimo respiro para el rubro. “Las agencias contactaron a diferentes proveedores, ya sea de rubros hoteleros o de actividades, y salieron a una promoción intensa; de hecho tenemos colegas que han realizado muchas reservas, fundamentalmente para destinos tales como Colonia, Maldonado, Rocha y Salto. Con altos niveles de consulta, con buenas cantidades de reservas, pero que ya en este momento entraron en un nuevo parate”, añade Pera.

Algunas empresas se limitaron a ofrecer hospedajes de relax en emprendimientos hoteleros en ciudades pintorescas o en estancias turísticas con actividades incluidas. Otras montaron paquetes con distintos puntos turísticos, desde bodegas a parques ecológicos, reservas naturales o safaris mineros. Y están los que ofrecen un auto de alquiler en el paquete.

El circuito del norte uruguayo

Entre las propuestas que aparecen en las agencias de turismo una de las más destacadas y completas son los tours que incluyen desde safaris mineros, pasando por valles de Rivera y Tacuarembó y/o con opción a terminar con un descanso termal o un paseo de compras en la frontera con Brasil. Estas propuestas varían en precios llegando a costar unos US$ 800 para cuatro días con comidas, tours y actividades incluidas, por ejemplo. Según Carlos Pera, presidente de la Asociación Uruguaya de Agencias de Viaje, “hay algunas propuestas que llaman la atención porque llegan al extremo norte de Uruguay con productos muy nuevos que van, algunos, hasta seis noches o siete noches recorriendo el interior de nuestro país”. Los clientes más comunes son familias individuales que contratan a la agencia para que organice la excursión. Pera considera que esto podría marcar un precedente de uruguayos, puesto que contratar agencias para el interior es una práctica poco frecuente. “Todos recibimos lecciones y una lección para el agente de viaje y el consumidor final es esta”.

Lo que es seguro es que la crisis ha sentado un precedente para que el mapa uruguayo pase a estar en el foco de los agentes. “Las agencias teníamos quizá un debe para con el turismo nacional, el cual se ha revertido, son muchas las que han salido a promoverlo de varias formas”, dice Pera, para quien esta situación no es solo una lección para las agencias de viaje, sino para el viajero que empieza a ver en estas un puente potencial que lo conecte con su país.

Desde la Cámara de Turismo, su presidente Juan Martínez habla sobre los cambios que trajo la emergencia sanitaria y menciona dos palabras que, a su ver y el del equipo con el que trabaja, son fundamentales: “Incertidumbre y confianza”.

Las incertidumbres son las que vienen con la pandemia en sí, asociadas a la salud, a la higiene, a la seguridad de los espacios. Pero, dice Martínez, también se llega a un punto en el que la gente necesita empezar a recuperar los espacios y tomar aire fresco. Y en ese deseo de salir hay una gran oportunidad para generar nuevas conductas en el turista.

“Entonces a la hora de la oferta tenemos que ser cuidadosos, respetuosos y responsables. Tenemos que tomar todas las medidas y precauciones para que así sea y en esa línea se han trabajado los protocolos de todos los operadores: hoteles, restaurantes, inmobiliarias, agencias de viajes, rentadoras de auto. Con una posición también de nos queremos cuidar para cuidar a los que vienen. Con eso tratar de darle la confianza a la persona de que si sale, vamos a tener todas las medidas y cautelas para que no ocurran contagios. Nadie va a garantizar un covid free como en otros países, no existe. Pero sí con ser responsables”.

Un país por el que dejarse llevar

Hugo Soca se ha convertido en un embajador por mérito propio del turismo interno, a la cabeza en De la tierra al plato, el programa de Canal 4, o en el documental Criollo, dirigido por Pablo Banchero. Y Hugo, además de ser un encantado con todo lo que el país tiene para dar, habla de cómo es el uruguayo en sí, el que tiene que tomar conciencia de lo que hay alrededor.

Hugo Soca recorriendo Uruguay para el documental Criollo. Foto: difusión
Hugo Soca recorriendo Uruguay para el documental Criollo. Foto: difusión

“Uruguay tiene muchos encantos. Unos que ya los conocemos que están en toda la parte costera, pero que, sabemos, tienen una vida útil de lo que dura el verano. Podemos ir a las costas en invierno, pero hay un país muy interesante para conocer, descubrir más allá de esto”. Asimismo, Hugo cree que para que un recorrido por el interior resulte interesante, hay que armar un itinerario de varios puntos, aprovechar el camino, oler, saborear, charlar, dejarse nutrir por una cultura tan nuestra pero a veces tan lejana para el propio uruguayo. Piensa que cuando pase la pandemia, las fiestas criollas pueden ser un motivo guiador, por ejemplo.

Hugo Soca no puede con su condición de cocinero nato y con la herencia emocional que le ha dejado ese niño que supo ser y que creció en tierra adentro. No puede eludir recomendar eso que hace que el recuerdo perdure más allá de la imagen, que se prenda de la lengua y del estómago. A él le gusta conocer los productos. Entrar a una carnicería del interior para sorprenderse con que todavía hay grasa de cerdo o chorizo de rueda. A una panadería para encontrar panes de otra época, el cañón o el con chicharrón, sabores y texturas que la capital ha olvidado. Comer un plato de comida casera preparado por alguien que lo sirve con tanta tradición como amor.

Y se detiene —aconseja hacer lo mismo— en los pequeños kioscos de la ruta que siempre guardan alguna receta específica. Las conservas, los dulces de lo que se pueda imaginar. “En algún lugar por ahí encontrás el mejor matambre a la leche”, dice. “Pero las agencias de viaje desconocen Uruguay porque nunca le pusieron énfasis como país turístico pero, para mí, aunque no es para un mercado grande, tiene un gran potencial Uruguay. Eso sí, te tiene que gustar. Porque no es un viaje de compras o de movida nocturna, es más de descubrir tu país”.

Sí, hay mucho por mejorar. Tanto Hugo como Sebastián, viajeros que le han dado oportunidad al país, encuentran puntos flojos en la hotelería de algunas ciudades o en la falta de cariño de algún que otro restaurante. Sebastián, después de “La ruta de Instagram”, entendió que una de las mejoras que requiere el circuito es en el marketing digital. Por lo menos a la hora de actualizar horarios y días cerrados en Google, teniendo en cuenta que muchos puntos son alejados entre sí y que llegar y verlo cerrado puede resultar en una pérdida de tiempo y de oportunidad de conocer otro lugar. Aunque también defienden el híbrido entre la organización y el dejarse llevar por el instinto y sin tanto mapa. Un poco de todo.

Lo que importa, creen ellos, Valentina y quienes trabajan el turismo, es que la pandemia trajo esa cuestión del encierro introspectivo a todos los niveles: con uno mismo y con los espacios que habita. No solo con lo que hasta ahora había quedado rezagado, sino también, por qué no, con los lugares que uno cree conocer de memoria. Lo importante es no dar al país por sentado.

Paseos para disfrutar el aire libre, una tendencia a nivel global
Viñedos, estancias turísticas, sierras
Bodega Garzón.

Dice Juan Martínez, presidente de la Cámara de Turismo, que efectivamente habrá cambios de hábito y de costumbres después de la pandemia. Para la gente va a ser evidente que sus primeros movimientos sean más a turismo en espacios de naturaleza que otra cosa. Entonces es muy probable que se mueva mucho el turismo rural, de bodegas, de estancias turísticas, de actividades en el interior nuestro y después algunos lados como el Este que sin sol y playa tiene otros productos: podés hacer cabalgatas, catamarán por la bahía, trekking en los cerros. Pensar en un turismo más de ese tipo, medio aislado, medio protegido, medio con aire libre y apunta para ese lado y estamos fomentando hacia ahí la salida de la gente”.

Consultado para la nota, el ministro de Turismo Germán Cardoso considera que Uruguay no será indiferente a la tendencia de crecimiento del agro y ecoturismo que se está dando a nivel mundial tras la pandemia. “Va a haber un cambio cultural en el comportamiento de las corrientes del turismo a nivel mundial. Y en Uruguay se va a valorizar mucho más lo que tenemos, algo que también va a incidir en los uruguayos”. Cardoso pone como ejemplo de esa necesidad de salir la apertura de las termas. “Elaboramos protocolos que dan certezas y una máxima de garantía preventiva y de hecho tenemos reportes de buenos niveles de ocupación en termas”. Para la segunda semana de las vacaciones el porcentaje de ocupación de los hoteles que abrieron era de un 40%.

Pero los destinos al aire libre no terminan ahí. Además de las diferentes sierras que componen el paisaje uruguayo, con sus senderismos, cabalgatas y demás, están los circuitos turísticos asociados a lo místico. Se pueden realizar recorridos por entornos históricos, religiosos -la arquitectura de las iglesias puede resultar atractiva y fotogénica- y están los paseos marcados por la producción vinícola uruguaya. Basta con saber que dos viñedos nacionales están entre los cincuenta mejores del mundo según el ranking World’s Best Vineyard: Bodega Garzón en el segundo lugar y Bouza en el 26.

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