Stefanía Ortolani
El agility bien puede definirse como un derivado de la equitación, pero con perros. Este deporte -porque lo es, aunque puede ser usado como fines puramente recreativos- consiste en que el can, acompañado por su propietario, sortee un montón de obstáculos. "Es muy bueno para la persona y para el animal, ambos se divierten mucho", asegura Stefanía Ortolani (45). "Se mejora muchísimo el vínculo del dueño con su mascota. Ésta, además, aprende a ser más obediente". En el mundo está creciendo en popularidad, pero en Uruguay es prácticamente desconocido.
El gran problema, afirma Stefanía, es que aquí "no hay lugares buenos" para practicarlo. Al menos hasta ahora, dice. Con una inversión importante en terreno, e instalaciones al estilo de un pequeño club house, una sociedad que ella encabeza abrirá en breve el establecimiento Agildogs (agildogs.com) a la altura del kilómetro 23.200 de la ruta 102.
Stefanía, propietaria de tres cruzas y un border collie, es ante todo una amante de estos animales. "No hice ningún estudio de mercado, ¡me tiré al agua! Pero creo que va a funcionar. Estamos cerca de Ciudad de la Costa, que es una zona con muchos perros. Carrasco también. Vos vas a la playa y ves a un montón de gente que baja a jugar con ellos. Te acercás, le contás lo que pensás hacer y ya te piden una tarjeta. Igual en Punta Gorda, Malvín..."
La pista tiene 39 metros por 26 y tiene todos los obstáculos requeridos: vallas, túneles, rampas, subibajas y otros. Mensualidad: 450 pesos. Un horario extenso permitirá, en un futuro, alquilar el lugar para otros profesores especializados en esto de la "equitación canina".
Si algo le sobra a Stefanía es fe para hacer de su pista de agility su medio de vida. "Yo creo que más que hacer un estudio de mercado, cualquier emprendedor tiene que apuntar hacia un proyecto `aterrizado`. Y yo me baso en que este deporte ha tenido un crecimiento brutal a nivel mundial. Y hasta donde yo sé, Uruguay es parte del mundo".