LEONEL GARCÍA
Casi todo varón conoce una historia de éstas. "Cuando era chica tenía aparatos, era re-flaca y todas mis compañeras se habían desarrollado antes, miraban hombres y trataban de marcar la mini, acortándose el uniforme. ¡Y yo andaba saltando por los corredores! ¡Era una nena y les daba vergüenza! Siempre fui inmadura, por eso tengo 38 años y luzco más joven. ¡Es un tema de inmadurez, una patología, no es algo bueno!", ríe Patricia Wolf, hoy una de las mujeres más lindas del país. La historia repetida, vivida (sufrida) por casi todo varón, la tiene a ella como protagonista: más de un compañero de clases que ni registraba a esta flaquita saltarina en los pasillos del Zorrilla de San Martín- Maristas hoy llora su nula visión de futuro.
Se la ve a gusto en su casa, un cómodo loft en Bulevar Artigas que comparte con su pareja, Danilo Astori (h). Patricia se sienta en un almohadoncito de yoga sobre la alfombra del living. "Lo uso bastante para meditar. No soy budista, pero me siento más identificada con lo que proviene de las religiones orientales". De influencia familiar ni hablar: su padre era judío, su madre católica, "¡y ambos se hicieron protestantes!".
Patricia estudió fotografía con Aldo Bressi y maquillaje con Regina Kulivosky, dos nombres grossos, durante sus años en Buenos Aires, entre 1996 y 1998. Ha trabajado como personal shopper, una asesora de imagen "limitada a la ropa o accesorios". Ha incursionado como actriz en teatro (Gorda, Ella y Él), cine (14 días en el Paraíso) y televisión (Piso 8), donde también ha sido panelista (Mundo cruel y Malas compañías), y hoy coconduce Verano Perfecto, por Canal 12. Sin embargo, para casi todo el mundo es y será modelo. "Hace 23 años que trabajo de eso, es lógico que te encasillen. Incluso hago bromas como tal: `¡No me hagan calcular fechas, soy modelo y no sé!` La gente piensa que lo digo en serio, y a mi eso me re-divierte".
PRODUCTO. Saber fotografía, maquillaje y vestuario puede ser tan bueno para una modelo, como caer pesado para los técnicos que la rodean. "Cuando más sabés de las cosas es peor (risas), el conocimiento trae problemas. Yo sé que antes de ver una foto sé si me están iluminando mal... pero ya aprendí a no decir nada, salvo que la situación sea muy grave".
-Entonces, alguna vez lo dijiste.
-Sí, y la gente se ofendía. Luego aprendí que si quiero salir linda tengo que enviar las fotos a los medios. A pesar de ser mediática, no tengo sed de presencia. Si salgo en una tapa es porque ese medio lo decidió, no porque yo lo pedí; sé que hay muchas otras personas que lo hacen. Para salir mal, prefiero no salir. La gente dice: `Vos nunca salís mal`. No es así: pasa que no muestro fotos mías en que salga mal.
Desde el inicio de su carrera, a los 15 años, se dio cuenta de que lo suyo no era la pasarela. "Yo no era la modelo alta, con espalda. Yo mido 1,68. Y estaba la típica pregunta (pone voz de tonta): `¿Y por qué no te ponés tacos?`. ¡Porque todas lo hacen! ¡Hello! (risas)". Entonces, sus pasos se encaminaron hacia el modelaje publicitario; su debut "grande" fue para Pepsi Cola en Argentina, en 1996. "Desde ahí no paré mientras estuve en Buenos Aires". Recientemente se unió al grupo de beldades internacionales, como Kate Moss o Claudia Schiffer, que le prestaron su rostro a L`Oréal. Skechers, la marca de calzado californiana que ha sido auspiciada por Kim Kardashian o Christina Aguilera, también la sumó a sus filas. "Acá generalmente uso mi imagen: Patricia Wolf para Elvive, Patricia Wolf para Skechers, Patricia Wolf para Coca Cola...".
-¿Te gusta ser una marca?
-Soy un producto, soy una marca. Me gusta, sí. Porque es algo que se construye, hay que trabajar para eso. Si sos una marca, creo que tenés que tener una imagen respetable y significás, quizá, un ejemplo para algunos, o para muchos.
DE SARGENTA A AMIGA. Su periplo porteño -que incluyó ser una de las chicas del videoclip Flaca, de Andrés Calamaro- culminó en 1998 cuando nació su hijo, Daniel. Por un tiempo abandonó el modelaje. "Retomé porque `pegué` un comercial de muuucha plata en Chile, de Odex". Su rutina personal y profesional giró en torno al chico hasta julio pasado, cuando él se fue a vivir con el padre a Punta del Este.
"Nosotros tenemos una linda relación. Pero tuvo una preadolescencia, a los 9 o 10 años, que pensé se venía un infierno... ¡Estaba oposicionista y negacionista! Pero eso terminó y se convirtió en una persona increíble... Pero ya el año pasado empezó a contarme que el padre quería que se fuera con él... y a él le encanta el surf".
-¿Dolió mucho la mudanza?
-Al principio, sí. Caí en lo que pasaba cuando le empecé a hacer el bolso. Ahí me puse a llorar. Cada cosa que le guardaba me hacía recordar algo, repasar su vida... Me deprimí, se me cayó el mundo. ¿Qué hice mal? ¿Me habrá dejado de querer? Ahí se nos ocurrió con Danilo alquilar un departamento allá e irnos todos los fines de semana. Entonces, pude empezar a verlo y disfrutarlo de otra manera... porque yo era el sargento, el "¡estudiá!", esto y lo otro, y el padre tenía el rol del amigo del fin de semana. ¡Y ahora es al revés! (risas).
CRUCES. Además de su rol como modelo, Patricia se ha hecho conocer por su humor ácido y su lengua filosa, al menos según el personaje que ha desarrollado en la tevé. ¿Personaje? "Soy así por naturaleza. Tengo un humor ácido, pero el límite creo que es herir a los demás. Pero eso lo tengo claro recién ahora".
La alusión es obvia: en 2007, en Mundo Cruel (Canal 10), criticó con mucha ironía el estilo de conducción de Eunice Castro. Las vueltas de la vida las hicieron compañeras en Verano Perfecto desde 2012. Públicamente se dijo que la relación entre ambas era cualquier cosa menos armónica. Bendita TV se hizo un festín. "En 2009 me encontré con ella y le pedí disculpas. Hoy mi relación con ella es buena, laboral, pero la pasamos bien".
El perfil farandulero de Verano Perfecto, que incluye contactos con el periodista argentino Ángel de Brito, bien curtido en este tipo de lides, ha sido caldo de cultivo para más enfrentamientos. Ya son archiconocidos los cruces de Patricia con Claudia Fernández ("No sé por qué tiene mala onda conmigo", asegura) o Victoria Saravia ("Nunca dije nada malo de ella, solo le pregunté si estaba o no en la agencia de Leandro Santos"; éste es un manager de modelos argentino que fue vinculado a un sonado caso de prostitución VIP). Por la dureza de los tiroteos mediáticos, hace bien en tener un espacio para meditar.
-¿Qué ganás con estas peleas?
-En realidad, tengo mucho para perder. No me gusta estar en medio de un tiroteo por razones boludas. Pero, por un lado, es mi trabajo. Podría no meterme, pero una explicación es que opino con honestidad. La mayoría de la gente en Uruguay trata de no meterse en problemas, y a mí me molesta la falta de respeto a la mujer.
Siempre se muestra amable, pero su sonrisa a veces deja lugar a un rictus más severo. "Vos ves cosas del Bailando (por un Sueño), y ves que una mujer sale y se le ve absolutamente todo, y luego otra viene y se arma pelea. Te das cuenta de que no es un buen ejemplo para muchas chicas que lo ven. Está bien `llegar`, pero no a cualquier costo. ¿Vos que hacés? Tenés dos opciones: callarte y hacerte la boluda o no certificar las cosas que ves. Yo le doy para atrás públicamente a las cosas que me parecen mal, a pesar de que (Marcelo) Tinelli en mi canal es Dios", se explica.
Pese a decirse crítica del no-te-metás del ADN nacional, Uruguay le tira, o la retiene. Asegura que De Brito le ha hablado varias veces de volver a Buenos Aires, La Meca de la farándula regional. Ella se resiste. "A mí me gusta mi país. Creo que no sería feliz allá. Y no podría estar lejos de mi familia, mi hijo y mis amigos. Acá tengo salud y la quiero conservar. Allá ya estuve, gané muy bien, me fue muy bien. Capaz que no me hice conocida ni famosa, pero yo no asocio el `conocido-famoso` con el triunfo. A vos te puede ir bárbaro sin que nadie se entere", afirma, con la sonrisa de nuevo gobernando su rostro.
HABLADURÍAS Y DOLORES
Desde 2006, y con algunos impasses en el medio, Patricia Wolf está en pareja con Danilo Astori, el hijo del hoy vicepresidente. Eso también la ha puesto en la mira de algunos. "La gente se hace idea de que por tener la pareja que tengo estoy en la televisión, que tenés poder, o no sé. La realidad no es esa. Yo empecé desde abajo, como extra en comerciales, y nunca me salteé nada porque esa no es la manera de moverme". Las "habladurías", se nota, aún la molestan. "Yo he tenido mil oportunidades de estar con tipos millonarios y poderosos y no lo hice porque me gusta estar con quien yo quiero. Por supuesto que hay atajos para llegar más rápido, pero no es un precio que quiera pagar".
La Wolf aprendió también lo cruel -qué ironía- que puede ser la tevé. "Me dolió que los productores de Mundo Cruel, que son los mismos de Bendita TV, utilicen el trabajo que hicimos juntos para darme palo. Yo me hice cargo de lo que dije entonces sobre Eunice, pero había un guionista y un productor que aprobaban lo que decía... Me dolió que gente que fue compañera de trabajo lo usara en mi contra. Como no me gusta mostrar debilidad, contestaba agresiva... pero la pasé re-mal".
SUS COSAS
SU PERFUME
Su favorito es Chance, de Chanel. "Los perfumes le quedan diferentes a todas las personas. Y a mí me gusta cómo me queda éste". Según la página web de esta firma francesa, "es una versión más voluptuosa y sensual, gracias a la intensidad de las notas florales y avainilladas" para mujeres que saben que hay que creer en la suerte.
SU OBJETO
"Quizás parezca superficial, pero yo escojo mi iPhone. No será el último modelo, pero con él hago de todo. Le utilizo hasta el último `recoveco`. Tengo un programa, DJ, que es para pasar música, tengo 25 GB de música metidos, también tengo lentes desmontables especiales, un trípode especial para el iPhone, ¡me encanta sacar fotos con él!"
SU MÚSICA
Hoy por hoy, el disco que más la entusiasma es Rumours, de Fleetwood Mac, el que tiene Dreams, uno de sus temas preferidos. Su casa está llena de vinilos y CDs, aunque aclara que la mayoría "son de Danilo". "Me gusta el rock y la bossa, y fue Danilo el que me abrió el espectro de la música nacional".