por László Erdélyi
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Nada como el jazz ha sido tan universal. Algunos dirán que, como expresión artística y cultural, Hollywood ha llegado más lejos, y sin embargo no, porque esa expresión llega hasta donde comienza Bollywood, la meca del cine hindú. El jazz, sin embargo, sí ha llegado a todas partes, atravesado fronteras e inspirando en todos los continentes, culturas y bajo todos los regímenes políticos. Como música libre que explora la libertad y la creatividad, fue símbolo inspirador de resistencia en el segregado sur norteamericano o en el opresivo Berlín de los nazis, en los sótanos profundos de Buenos Aires o en el rutilante y contradictorio Nueva York, hoy meca indiscutida de los virtuosos que siempre deslumbran.
Esos maestros del jazz universal vuelven a estar en el Festival Internacional de Jazz de Punta del Este, un evento que ha trascendido fronteras y que ahora cumple 29 años. Como siempre, entre las vacas, las ovejas y las cabras, y bajo el cielo de Punta del Este, allí en medio del campo donde comienza a perder fuerza la sierra de Punta Ballena, la magia volverá a sonar del 4 al 8 de enero del 2025. El que hace posible esto, con creatividad y recursos limitados, es el creador, productor y director general Francisco Yobino, quien junto al director musical del festival Paquito D’Rivera, hoy una figura referencial del jazz mundial, ponen en escena a músicos que rara vez recalan por estas latitudes.
Hablando de pesos pesados destaca el pianista cubano Elio Villafranca, que ya deslumbró en la edición pasada de este festival. Es Artista Steinway, un reconocido activista cultural, pianista y compositor, ganador de la beca Guggenheim y nominado dos veces a los premios Grammy. También fue elegido Pianista Revelación por la prestigiosa revista Downbeat en dos oportunidades, fue premiado por el Lincoln Center, ha realizado más de diez álbumes y compartido tanto escenario como estudio con Wynton Marsalis, Vincent Herring, Ron Carter, Christian McBride y Chick Corea, entre otros. Estará con su quinteto el día sábado 4 de enero en la apertura del festival con un “Tributo a Nina Simone y Max Roach”, acompañado por Tony Jefferson en batería, Russell Hall en contrabajo, Mark Gross en el Saxo Tenor, y Brianna Thomas en la voz. Son todas figuras de primera línea. Gross por ejemplo ha obtenido dos premios Grammy, es egresado del Berklee College of Music de Boston, y ha tocado con una larga lista de maestros. Hall, de Nueva York, ha compartido escenario con grandes como Wayne Shorter, Wynton Marsalis, Jon Batiste y Emmet Cohen, entre otros. Y la encargada de dar color con su voz a la gran Nina Simone será la cantante Brianna Thomas, quien ha sido comparada por la crítica con la gran Sarah Vaughan; es una figura habitual de las salas de conciertos Jazz At Lincoln Center, allí frente al Central Park.
El lunes 4 también estará abriendo el festival el cuarteto del guitarrista noruego Hans Mathiesen con un “Tributo a Original Tunes”, acompañado por Cliff Norman, Kiko Freitas y Augusto Mattoso, todos muy vinculados al ámbito creativo brasileño. Freitas, por ejemplo, fue elegido Mejor Baterista del Mundo en 2019 por la revista Modern Drummer. Korman ha tocado con maestros como Ron Carter, Kenny Barron, o Milton Nascimento. Y Mattoso como contrabajista es figura habitual en los más prestigiosos festivales de jazz.
El hielo de esa primera noche lo romperá el ya conocido “Amigos de El Sosiego” integrado por los uruguayos Popo Romano en contrabajo y Nico Mora en guitarra, el carioca David Feldman en piano, el norteamericano Julian Miltenberger en batería, y el argentino Diego Urcola en trompeta. Harán un “Tributo a CTI Records y el sonido del jazz de los 70”.
El día 5, domingo, los asistentes disfrutarán del cuarteto de Mathiesen en un “Tributo a Erroll Garner – Joe Pass (American Standards)”, escucharan por vez primera al Trío de Camila Cortina en un “Tributo a Thelonious Monk”, y cerrará la noche el multipremiado y leyenda del jazz Paquito D’Rivera, presentando una “Noche de Swing” con Homenajes a Benny Goodman. Cabe destacar que Camila Cortina es una pianista, compositora y musicóloga nacida en La Habana, Cuba, graduada en el Berklee College de Boston y ganadora en 2023 del programa Next Jazz Legacy para jóvenes artistas emergentes femeninas del jazz. A su vez Paquito estará acompañado por el músico uruguayo Maxi Nathan en el vibráfono, un retorno esperado para este montevideano virtuoso y de sólida carrera internacional; también estará el pianista argentino Lucas Ferrari en este debut, un músico de larga carrera en el jazz de la vecina orilla.
El festival sigue tres días más con diferentes propuestas, siempre comenzando a las 20:00 horas y finalizando sobre la medianoche (lleven abrigo pues pasando las diez de la noche suele refrescar). El lunes 6 destaca Mathiesen con un “Tributo a The Great Brazilians”, el día 7 un “Tributo a Wayne Shorter” del trío de Camila Cortina, y el miércoles 8 de enero un cierre que promete deslumbrar de la mano de Paquito con “Noches de Latin Jazz, de Tito Puente a Tom Jobim”. Cabe reiterar lo que significa poder ver en escena a un músico de la talla de Paquito, hoy figura central y legendaria del jazz mundial, referente del jazz neoyorquino que puede frecuentar con total naturalidad un Carnegie Hall en la Séptima Avenida o compartir una jam con Emmet Cohen, Ron Carter, Wynton Marsalis, o llevar sobre sus hombros la leyenda de haber colaborado con Dizzy Gillespie, o arriesgar trascendiendo géneros y lograr, con una simplicidad asombrosa, y un buen gusto fuera de toda discusión, que todo suene de maravilla. Traerá a cuestas todos sus premios Grammy pero no le pesarán, al contrario, sus notas volarán otra vez con naturalidad en la noche estrellada de Punta Ballena, en medio del campo, entre el mugido de las vacas y el leve aroma al clásico choripán.