Victoria Verlichak
(Desde Buenos Aires)
CUANDO EL pasado mes de julio se inauguró la muestra "La era de Rodin" en Buenos Aires, el conflicto político-económico generado en la Argentina por las discrepancias entre el gobierno y los productores agropecuarios en torno a las retenciones "al campo", se hallaba en su apogeo. Mientras más de dos mil personas se acercaron al Museo Nacional de Arte Decorativo (MNAD) el primer día de la exhibición, otras tantas pasaban frente a la maravillosa silueta absorta y reflexiva de El pensador de Rodin, a la intemperie y vandalizada en la Plaza del Congreso -epicentro de manifestaciones a favor y en contra-, sin siquiera tomar nota de su presencia. En Palermo, también, una multitud manifestaba a tan sólo unas cuadras de la escultura algo expresionista de Sarmiento realizada por Rodin.
Las obras de Auguste Rodin (París, 1840 - Meudon, 1917) multiplicaron su presencia y visibilidad en Buenos Aires, ciudad que lo conoce hace más de un siglo. El monumento a Sarmiento fue inaugurado el 25 de mayo de 1900 con comentarios negativos en la prensa que pedía un prócer más "estético" y no la humanizada figura del polémico político, pedagogo, escritor, docente, periodista, estadista y militar argentino. Algo similar le ocurrió a Rodin en Francia con el rechazo que sufrió su estatua de Balzac, criticada por no reflejar al escritor de forma más tradicional y "patriótica". Fue recién emplazada en 1939 en el cruce de los bulevares Montparnasse y Raspail, París.
La controversia que enfrentó Rodin por romper con el canon clásico no le impidió una fecunda producción, que incluye por lo menos 6.600 esculturas (sumando las distintas versiones y materiales), pinturas y grabados, miles de dibujos (algunos profundamente eróticos) y estudios en papel. Es posible especular acerca de la frustración que sintió al no ver concretados algunos de sus proyectos, pero seguramente Rodin esperaba juicios adversos, después de todo algún precio debía pagar por su talento y audacia al poner al erotismo en primer plano, también en su vida personal.
El uso del fragmento como obra terminada y del simbolismo, la humanización de las figuras (si hasta parece que están a punto de moverse), la sensualidad y la expresividad de la emoción, constituyeron la revolución de Rodin. Tal como señala Alberto Bellucci, en sus esculturas es posible percibir "El mármol hecho carne, el bronce hecho músculo, la materia hecha espíritu". A pesar de las resistencias, su obra fue reconocida en su tiempo porque, como escribió Emile-Antoine Bourdelle, "Rodin, como toda gran inteligencia, es más vasto que su obra, como el océano es más grande que el millón de olas que rompen ante nuestra mirada".
Fenómeno de público. "La era de Rodin" es una exhibición itinerante que reúne cerca de 80 esculturas francesas del siglo XIX y principios del XX, provenientes del Museo Soumaya de la Ciudad de México y del Museo de Arte de Ponce de Puerto Rico, a las que se sumaron cuatro piezas de Rodin del patrimonio del MNAD.
La exposición gira alrededor de Rodin y reúne a sus maestros Jean-Baptiste Carpeaux y Albert Ernest Carrier-Belleuse, y contemporáneos tales como Ernest Barrias, Charles Cordier, Alexandre Falguière, Emile-Antoine Bourdelle (su asistente), Hiram Powers, James Pradier, Pierre-Auguste Renoir, Camille Claudel (su modelo y amante), entre otros artistas. Las 46 piezas de Rodin y las 36 de sus colegas se encuentran como en casa en los amplios salones del afrancesado Palacio Errázuriz, sede del Museo desde 1937. Matías Errázuriz y Josefina de Alvear adquirieron una de las obras de Rodin, La eterna primavera, en una galería parisina por consejo del propio autor y mantuvieron amistad y correspondencia a propósito del proyecto de chimenea que el artista les envió y que no se concretó, quedando la maqueta de bronce en poder de la familia y del Museo.
En las primeras tres semanas la muestra fue visitada por más de cien mil personas. Es que Rodin, Falguière, Carrier-Belleuse (autor del monumento a Manuel Belgrano en Plaza de Mayo, Mausoleo de San Martín en Catedral Metropolitana) y Bourdelle (Monumento al General Alvear, Heracles arquero y Centauro moribundo en Recoleta) son antiguos conocidos del público local ya que son autores de obras expuestas en lugares públicos y en el Museo Nacional de Bellas Artes, como la versión en yeso de El beso que Rodin le donó en 1907. El Bellas Artes posee 28 obras del escultor.
Trabajos en bronce, mármol, yeso, terracota, marfil y bronce, y porcelana integraron esta muestra, presentada en siete ejes temáticos: "El salón de París", "En la puerta del infierno", "Mitos y alegorías", "Retratos", "Los burgueses de Calais", "Fragmentación y movimiento", "El espíritu de Rodin".
Adelantado a su tiempo. Recibe al visitante el perfecto desnudo masculino La Edad de Bronce (1875-1876), tan diferente de las convenciones idealizadas de la época y trabajado por Rodin tras conocer en Florencia la obra de Miguel Ángel, a quien el francés acredita por haberlo librado del academicismo. Pero el recorrido incluye obras más tempranas como Suzon (1872), retrato en porcelana de Sèvres, y la cabeza La máscara del hombre de la nariz rota (comenzado en 1864) y exhibida en el Salón de París en 1875, que se despega del ideal de belleza consagrado por la Academia. El conocimiento y el tratamiento naturalista del cuerpo humano (y la paciencia de sus modelos), es también evidente en Torso del hombre que camina (1880) y en la sublime serie de manos, uno de sus temas favoritos; en particular en Gran mano crispada (1885).
En el núcleo "La puerta del infierno", dedicado al inacabado conjunto escultórico cuya iconografía está basada en la Divina Comedia de Dante, puede verse alguna de las esculturas que se independizaron y cobraron vida propia como el apasionado El beso (1886), emblema de amor. A este pórtico poblado por 180 figuras y relieves (de entre 15 centímetros y un metro), comisionado por el Museo de Artes Decorativas en 1880, fundido recién después de la muerte del artista, pertenece también el poético El pensador (1880-1881), alegoría del pensamiento libre; también el estudio de Eva con un pilar (1878-1880), El hombre que cae (1882), entre otras expresiones de las pasiones, virtudes y pecados de la humanidad.
La mitología clásica lo inspira para revisitar una saga de dioses y mortales, idealizados por la cultura grecorromana, y recrear con sensualidad a la pareja humana, por caso Eterna primavera (o Céfiro y la tierra o Juventud o Ideal, 1884); El despertar de Adonis (1889); Mercurio de pie (1888); y el bronce Apolo tritura a la serpiente Pitón, reproducido en el pedestal del Sarmiento en Buenos Aires. Entre los retratos se destaca el Busto de Víctor Hugo (1883-1884), un yeso de la cabeza del poeta, y El monumento a Claude Lorraine, en honor al gran paisajista francés del barroco.
"Los burgueses de Calais", una de sus grandes propuestas, representa a los seis ciudadanos que en 1347, al inicio de la Guerra de los Cien Años (1337-1453), se ofrecieron a dar sus vidas para salvar a los habitantes de la sitiada ciudad francesa de Calais. Rodin recibió en 1885 el encargo de crear un monumento conmemorativo de esos hombres; acá se presenta la primera maqueta en bronce del emotivo conjunto y estudios para los distintos personajes, ya que la escultura se fragmentó.
Fragmentada también fue la vida amorosa -con múltiples mujeres e hijos no reconocidos- de este genio que, con su potencia creadora, fue el principal responsable del cambio del lenguaje escultórico, un moderno.
Museo Soumaya
AUNQUE HAY obras de Rodin en más de 150 museos del mundo, comenzando por el que celebra al artista en Francia, el Museo Soumaya afirma poseer la colección de Rodin más grande fuera de Francia. La institución fue fundada por el mexicano Carlos Slim en 1994, uno de los empresarios más poderosos del mundo y el más rico de América Latina, en honor a su fallecida esposa Soumaya Doumit. Actualmente construye su nueva sede, también en México D.F.; es un edificio vertical y vacío por dentro que aparece como una maravilla arquitectónica. Dirigido por Alfonso Miranda Márquez, el Museo Soumaya posee obra de los antiguos maestros europeos, del impresionismo y las vanguardias históricas.