Un invento transparente

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Carlos Pacheco

HASTA EL AÑO 1772 no se sabía que existía el elemento químico llamado oxígeno. Hasta el día de hoy existe una controversia sobre la autoría del descubrimiento. La versión más difundida dice que el inglés Joseph Priestley (1733-1804) fue el primero en aislar el oxígeno, en 1772, pero no supo comprenderlo bien y elaboró una teoría equivocada. El francés Antoine Lavoisier (1743-1794) realizó experimentos en base al descubrimiento de Priestley, también logró aislarlo y fue quien lo describió como un nuevo elemento químico y le dio el nombre de "oxígeno". Últimamente se ha reivindicado que el sueco Carl Wilhelm Scheele (1742-1786) logró aislar el gas un poco antes que Priestley, pero no publicó nada hasta 1777, lo que dificulta el reconocimiento.

Este descubrimiento y la azarosa vida de Joseph Priestley es uno de los temas del libro La invención del aire. Un descubrimiento, un genio y su tiempo, de Steven Johnson (de 1968, recién traducido al castellano). Además de ser una biografía de Priestley, el libro aporta un ensayo sobre el desarrollo científico y los cambios en las sociedades. En la página 84 dice: "Casi todas las grandes ideas se producen en el curso de generaciones y no de segundos". Esta tesis la profundiza en el siguiente libro, de 2010, Where Good Ideas Come From: The Natural History of Innovation. En opinión de Johnson, el avance científico es un proceso colectivo y no de golpes de inspiración individual. Cuando un científico se encuentra frente a un hallazgo importante es porque previamente lo maduró en su interior y porque durante décadas o siglos otros científicos elaboraron sobre el mismo tema o sobre temas cercanos y acumularon conocimiento para las siguientes generaciones.

El científico y el pensador. Joseph Priestley fue un científico vocacional y apasionado que dedicó gran parte de su vida a la investigación. Fue también un voraz lector y prolífico autor (con más de 150 libros). Escribió mucho sobre temas científicos pero también sobre filosofía, política y religión. Johnson describe el método de trabajo de Priestley como desordenado y caótico. "Priestley nunca fue un hombre de grandes hipótesis; rara vez diseñaba experimentos específicos para probar una teoría general". Luego agrega: "Su estilo era más bien inventivo, caótico incluso… Su método estaba más cerca de la selección natural que del razonamiento abstracto: las nuevas ideas surgían de yuxtaposiciones, del azar, de la diversidad".

Johnson destaca que Priestley fue un pensador muy influyente sobre tres de los padres fundadores de los Estados Unidos. Fue amigo de John Adams (segundo Presidente, entre 1797-1801), de Thomas Jefferson (tercer Presidente, entre 1801-1809) y de Benjamin Franklin (científico y uno de los redactores de la primera Constitución estadounidense). Con este último mantuvo un estrecho intercambio epistolar durante tres décadas.

En uno de sus primeros libros, The History and Present State of Electricity (1767), Priestley describe los descubrimientos más importantes sobre la electricidad de la época. Uno de los pasajes más trascendentes es su descripción del experimento que realizó Franklin con una cometa electrificada, con la que capturó un rayo eléctrico de una tormenta, y que luego daría lugar a su invención del pararrayos.

En el plano religioso, su libro Las corrupciones del cristianismo (1782) fue muy elogiado por Thomas Jefferson. En Francia y Estados Unidos fue un libro muy aceptado, pero no en Inglaterra. El libro era muy crítico de la Iglesia de esa época, y despertó reacciones violentas de sectores religiosos y conservadores ingleses (llegaron a quemarle la casa), lo que finalmente obligó a Priestley a emigrar a Estados Unidos. En su exilio, estableció una relación muy estrecha con John Adams.

El descubrimiento. Priestley descubrió el oxígeno realizando experimentos con ratones y plantas. Uno de sus experimentos consistió en aislar a un ratón del medio ambiente, encerrándolo en una campana. Ocurrió lo que hoy sabemos que ocurre en esos casos y sabemos además por qué (muerte por asfixia). Pero en aquella época esto no estaba claro. Si eso le ocurre a los seres vivos, pensó Priestley, entonces a las plantas, que también lo son, les ocurrirá lo mismo. Pero no fue así. No murieron porque, como ahora sabemos, no usan oxígeno para vivir, sino que lo producen. El descubrimiento del oxígeno fue así su aporte más significativo desde el punto de vista científico. Pero Priestley también descubrió que las plantas producen oxígeno y además descubrió la interconexión entre plantas y animales. Y eso, después de que decidiese encerrar un ratón y una planta en una campana, y los viera sobrevivir a ambos. Porque las plantas producen oxígeno, que los animales usan para vivir. Mientras que los animales producen dióxido de carbono, que luego es utilizado por las plantas. Aunque Priestley no profundizó en el asunto, sus aportes fueron la base para conocer el proceso de la fotosíntesis.

Pero entre sus invenciones más populares se halla el agua carbonatada con la que se fabrican las bebidas gaseosas.

La época. Johnson le da especial importancia a un momento particular de la vida de Priestley. En 1765, con 32 años, conoció en Londres a un grupo de científicos conocido como los Honestos Liberales (entre ellos Franklin). Se reunían en el Café London, ubicado en el patio de la Catedral de San Pablo. "No se puede minusvalorar el impacto que tuvo el Club de Honestos Liberales en la racha creadora de Priestley, precisamente porque este pudo sumergirse en una red ya existente de relaciones y colaboraciones facilitada por el entorno del café. (...). La cultura del café era multidisciplinar por naturaleza, las conversaciones discurrían libremente, e iban de la electricidad a las malas prácticas del Parlamento o al destino de las Iglesias disidentes". Johnson destaca que Priestley y sus amigos y colegas establecieron una relación personal e intelectual muy directa e informal y compartieron sus inquietudes, conocimientos y descubrimientos de forma abierta.

Las redes. Lo novedoso del enfoque de Johnson es su tratamiento del contexto y de la época. La descripción del mundo en el que vivió Priestley, de profundas transformaciones en Europa y Estados Unidos, no opera sólo como un elemento necesario para que el lector comprenda al personaje. Para Johnson el contexto es un protagonista en sí mismo. La red formada por la interconexión de hechos, recursos, personas y creencias culturales y religiosas, es lo que crea las energías necesarias para el cambio: "los grandes avances de la civilización son casi siempre desencadenados por unos aumentos significativos de los flujos de energía". Como ejemplo refiere la revolución de la agricultura, que permitió "almacenar energía en forma de plantas" que permitieron más tarde "crear ciudades".

Sobre el final del libro, Johnson dedica varias páginas al nacimiento de los Estados Unidos, y lo vincula con esta vasta y compleja red de personalidades, de la que formó parte Priestley, para quienes era tan importante la política como la química, la física, la educación y la religión. Los padres fundadores de los Estados Unidos fueron políticos pero además intelectuales y científicos. En una frase que puede tener más de un significado, Johnson dice en la Introducción, "Esas son nuestras raíces. Este libro es un intento de regresar a ellas".

LA INVENCION DEL AIRE. Un descubrimiento, un genio y su tiempo, de Steven Johnson. Turner, 2010. Madrid, 248 págs. Distribuye Océano.

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