POLICIAL GRIEGO

Petros Márkaris vuelve a las calles de Atenas

Kostas Jaritos, el comisario creado por el griego Márkaris, se enfrenta a un caso inusual, de móvil poco claro, que no es terrorismo pero sí venganza declarada.

Petros Márkaris
Petros Márkaris. Archivo El País

Los asesinos vuelven a la capital griega y es el comisario Kostas Jaritos el encargado de resolver los misteriosos crímenes, todos vinculados entre sí, en un caso de inusual complejidad. Las víctimas son viejos profesores universitarios que estuvieron vinculados a la actividad de gobierno, o que están en cargos ministeriales. Los perpetradores un misterioso grupo que los considera traidores porque abandonaron la sagrada universidad en pos de la “sucia” política. No es terrorismo, es venganza, pero aun así las motivaciones para los crímenes aparecen difusas. Y cuando el móvil de un homicidio no está, la tarea del detective se hace difícil. No hay bases sobre las cuales conjeturar, buscar pistas, imaginar a los asesinos.

Los fanáticos de esta serie del griego Petros Márkaris encontrarán en Universidad para asesinos más de lo mismo: un Kostas cansado que trata de sobrevivir como puede a la política interna de la policía, inmerso en una sociedad que todavía no se recupera de la pavorosa crisis económica, política y moral reciente, situación que abre un abanico de posibilidades para el crimen. Sobre todo para el organizado. Para los otros lectores que merodean en los márgenes del género policial, Márkaris es pintoresco. La tarea policial se alterna con extensas charlas familiares donde lo griego intrafamiliar, ese espíritu de clan que parece ser la última barrera ante el desmadre público, se impone. Porque la tragedia griega es real: inventaron la democracia hace dos mil años y en poquitos la destruyeron, se endeudaron a más no poder y quedaron en manos de los acreedores, hipotecaron su futuro —el propio, el de sus hijos, nietos— quedando literalmente a la intemperie.

La decadencia de las comunidades produce buenas novelas policiales. Las de Márkaris han acompañado ese proceso sin pelos en la lengua. Son novelas que no callan. Desde Con el agua al cuello, pasando por Liquidación final, Pan, educación y libertad, Hasta aquí hemos llegado y Offshore, el tema es la corrupción, la degradación moral y la hipocresía.

Márkaris es sanador. El caso deja en evidencia el nivel de irrealidad en el cual se mueven hoy muchos griegos. En Universidad para asesinos el gran protagonista es la enseñanza pública universitaria con sus problemas presupuestales. Asesinar a aquellos que le estarían negando la dignidad a los universitarios parece ser el camino más corto para conjurar la angustia. Poco importan las razones que llevaron a dichos profesores a tomar un puesto en política. A los asesinos no les interesa la complejidad. Por eso la tarea de Kostas Jaritos, mostrando esos desajustes, resulta terapéutica.

UNIVERSIDAD PARA ASESINOS, de Petros Márkaris. Tusquets, 2019. Buenos Aires, 326 págs. Traducción de E. M. Samará Spiliotopulu. Distribuye Planeta.

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