Perdiendo al siete y medio

EL SIGUIENTE es un fragmento de la pieza teatral La venganza de Don Mendo. La acción ocurre en el castillo de Don Nuño de Jarama, en el siglo XII, bajo el reinado de Alfonso VII

MENDO —Es que tu inocencia ignora

Que a más de una hora, señora,

Las siete y media es un juego.

MAGDALENA —¿Un juego?

MENDO —Y un juego vil

Que no hay que jugarlo a ciegas,

Pues juegas cien veces, mil...

Y de las mil ves, febril,

Que o te pasas o no llegas

Y el no llegar da dolor,

Pues indica que mal tasas

Y eres del otro deudor,

Mas, ¡ay de ti si te pasas!

Si te pasas es peor.

MAGDALENA —¿Y tú, don Mendo?

MENDO —Serena,

Escúchame, Magdalena,

Porque no fui yo, ¡no fui!

Fue el maldito cariñena

Que se apoderó de mí.

Entre un vaso y otro vaso

El Barón las cartas dio;

Yo vi un cinco y dije "Paso";

El Marqués creyó otro el caso,

Pidió carta y se pasó.

El Barón dijo "plantado"

El corazón me dio un brinco;

Descubrió el naipe tapado,

Y era un seis, el mío era un cinco;

El Barón había ganado.

Otra y otra vez jugué,

Pero nada conseguí,

Quince veces me pasé

Y una vez que me planté

Volví mi naipe... y perdí.

Ya mi peculio en un brete

Al fin me da Vedia un siete;

Le pido naipe al de Vedia

Y Vedia pone una media

Sobre el mugriento tapete.

Mas otro siete él tenía

Y también naipe pidió....

Y negra suerte la mía,

Que siete y media cantó

Y me ganó en la porfía...

Mil dineros se llevó,

¡Por vida de Satanás!

Y más tarde... ¡qué sé yo!

De boquilla se jugó

Y me ganó diez mil más.

¿Te haces cargo, di, amor mío?

¿Te haces cargo de mis males?

¿Ves ya por qué no sonrío?

¿Comprendes por qué este río

brota de mis lagrimales?

Yo mal no quedo... no quedo

¿Quién diga que yo un borrón

eche a mi grey que alce el dedo!

Y como pagar no puedo

Los dineros al Barón,

Para acabar de sufrir

He decidido... partir

A otras tierras, otro abrigo

MAGDALENA (ocultando su alegría)

—¿Qué me dices? ¿Vas a huir?

MENDO —Voy a huir, pero contigo

MAGDALENA —¿Perdiste el juicio?

MENDO —No tal

Resuelto está, vive Dios,

Y si te parece mal,

Aquí mismo, este puñal

Nos dará muerte a los dos

Primero lo hundiré en ti,

Y te daré muerte, sí,

Lo juro por Belcebú!

Y luego tú misma, tú,

Hundes el acero en mí

MAGDALENA (ocultando su miedo)

—Es que tú puedes pagar

Con algo... que alguien te preste

Y luego para medrar

Puedes partir con la hueste

Que organiza el de Melgar

Y yo aquí te aguardaría

Y al Conde prepararía

Y al volver de tu Cruzada

Nuestra unión sancionaría.

MENDO —Calla...!

MAGDALENA —Sí, ¿qué piensas?

MENDO —Nada!

MAGDALENA —Salvado, Don Mendo, estás!

Pagas las deudas, te vas,

Luchas, vences, y al regreso,

Loca de amor me hallarás

Aquí

MENDO —Nunca!...Nunca!

MAGDALENA —¿Y eso?

MENDO —Porque, ¿cómo a pagar voy?

MAGDALENA —¿Cómo?

Si ya tuya soy

Y lo mío tuyo es...

Este collar yo te doy

Has de aceptarlo, Marqués.

El autor

PEDRO MUÑOZ SECA (1881-1936) fue uno de los más celebrados comediógrafos españoles, abundante en el humor y en la farsa, creador de un género disparatado y festivo que dio en llamarse "astracanada". En su nutrida obra se destacan El roble de la jarosa, La pluma verde, La cartera del muerto, La caraba, Usted es Ortiz, Anacleto se divorcia, así como los libretos para las zarzuelas El número 15, Trianerías, El rey nuevo. Su pieza más famosa fue La venganza de Don Mendo (1919), parodia reidera de los antiguos melodramas y obra de la que aquí se publica un fragmento.

Muñoz Seca fue un declarado monárquico, que no perdió oportunidad de burlarse de la República gobernante en España tras el derrocamiento de Alfonso XIII en 1931. Una consecuencia fue su apoyo al bando franquista en la insurrección de 1936 y otra inmediata su fusilamiento, presumiblemente por el ejército republicano, en ese mismo año. Sus obras completas fueron editadas en seis tomos (1946-1948) y casi todas fueron representadas con éxito en España y América Latina. Por lo menos siete de ellas fueron llevadas al cine español, incluyendo una versión de La venganza de Don Mendo, que fue dirigida y protagonizada por Fernando Fernán Gómez en 1961. (Foto)

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