Música uruguaya

Ni Jaime Roos, Zitarrosa ni tantos otros merecían quedar en el tintero: el por qué de estas anécdotas

Mauricio Rodríguez incontenible en un libro de 500 páginas

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Mauricio Rodríguez
(Leonardo Mainé/ Archivo El País)

por Luis Fernando Iglesias
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Mauricio Rodríguez es, además de escritor, periodista, docente y gestor cultural. En el terreno de la música ha escrito trabajos con los que ha recibido importantes reconocimientos. Al muy interesante En la noche. El rock uruguayo posdictadura (2012) agregó la historia del álbum Brindis por Pierrot (2019) de Jaime Roos, con el que obtuvo el Libro de Oro en ventas, distinción que otorga la Cámara del Libro de Uruguay, y también del disco Zitarrosa en vivo (2003).
Ha entrevistado a muchos músicos y artistas en la televisión, en streaming y en radio, además de escribir en medios gráficos. Esa cercanía con el mundo de la música hizo que fuera acumulando historias que los protagonistas le relataban. El deseo de escribir este libro surge de una anécdota que una profesora de Educación Musical del interior del país le contó. Un día preguntó a sus alumnos si sabían quién era Jaime Roos. Ante el silencio de la clase, la profesora les recordó algunas canciones del músico. Cuando mencionó “Cuando juega Uruguay”, algunos comenzaron a tener una vaga idea. Al preguntar por otros artistas, como Los Olimareños, otra vez el silencio la apabulló. Ese fue el revulsivo para que Rodríguez se propusiera recopilar anécdotas e historias mínimas de músicos, para que no se perdieran, y reafirmar la importancia de esos artistas en la cultura uruguaya. La forma elegida está anunciada en el título de Que no quede en el tintero: el intento de no dejar historias sin contar. Aunque reconoce que son muchas las que han quedado afuera del libro.
La narración no sigue un orden cronológico. En una entrevista, el autor dijo que un lector opinó que el libro podía ser leído como Rayuela (1963) de Julio Cortázar. Arrancar en cualquier punto, saltar páginas, y el hilo no se pierde al ser relatos independientes. Los géneros de los músicos protagonistas son muy variados. Pasan del folclore al rock, a la cumbia o plena, sin olvidar el rap, la milonga o cualquier estilo que sea visitado por artistas uruguayos. En algunos casos, el incidente narrado ocupa media página, como cuando un impaciente Jaime Roos iba día a día a un local de la tienda Palacio de la Música para ver si había salido el primer álbum de Totem. Finalmente, el vendedor le dijo que había llegado, pero que aun no tenían las tapas. La respuesta de Jaime fue tajante; se llevó el disco y volvió luego a buscar las tapas. La admiración de Rodríguez con Jaime, desde el tiempo que escribió su libro sobre Brindis por Pierrot, es notoria y es el músico que más veces es protagonista en las anécdotas recopiladas.

Historias como cuadros.
La voluntad de Rodríguez es, antes que nada, lograr un texto ameno, leve, de impacto directo para que el interés no decaiga en las casi quinientas páginas. La mayoría de las historias son graciosas y están bien contadas, aunque la extensión del trabajo, y alguna reiteración en la estructura y forma de narrar, hace recomendable que sea leído de a poco, en varias dosis. La variedad de estilos y músicos llevará a que el lector busque a los protagonistas que le interesan, para obviar a otros. Con ojo estricto se podría decir que varios incidentes son irrelevantes y podrían no estar. Pero surge clara la voluntad del autor: más allá del valor de cada hecho, que el conjunto contribuyan a completar el panorama de historias a las que accedió.
Al final del libro se anota la bibliografía consultada. Rodríguez ha reconocido que, si bien algunas historias las conoció del trato directo con los músicos y de las muchas entrevistas que ha realizado, la mayoría fueron tomadas de las obras citadas. Si bien hay humor, el autor no evita hechos dramáticos. Es el caso de la historia sobre Gustavo Nocetti, tomada del libro de José Arenas de 2022. Comienza en un incidente en Canal 10, donde Leo Lagos intenta ser transgresor comparando al tango con una momia y obtiene una reacción furibunda del cantante, para luego contar en detalle el día del accidente automovilístico en la rambla que le costó la vida. A su vez, el tecladista de No Te Va Gustar, Marcel Curuchet, también falleció en un accidente de moto ocurrido en el trayecto Washington–Nueva York en un día lluvioso. El tono de ambos relatos, de los más extensos del libro, es medido, sin agregar adjetivos innecesarios, con sabor a crónica bien relatada. De los mejores momentos del libro, a los que deben sumarse la narración de cómo compuso Jaime “Brindis por Pierrot” o el Oscar que obtuvo Jorge Drexler.
Es ampuloso e inexacto decir que estas historias son “las más increíbles” de la música uruguaya, como se afirma en tapa en el subtítulo. Son relatos costumbristas que pintan la personalidad de músicos uruguayos. Por ejemplo, sobre la callada admiración que Leo Masliah sintió por Hugo Fattoruso cuando este grababa al piano, y la admiración que Fattoruso sintió por Masliah cuando le tocó el turno de sentarse al teclado. Ninguno de los dos entendía cómo el otro podía tocar así. O cuando a Francis Andreu la mordió un perro en su adolescencia, y le dejó una cicatriz bajo su boca; un elogio del Potro Rodrigo, al que conoció luego de un recital, sobre lo bien que le quedaba la cicatriz, canceló la cirugía estética programada.
Rodríguez es un correcto narrador y el libro está cuidadosamente editado. Sorprende alguna comparación que realiza. Cuando Roy Berocay habla del impacto que significó escuchar por primera vez a Los Beatles, el autor concluye sobre el cuarteto de Liverpool: “…son una especie de Torres Gemelas de la música del planeta, porque todos recuerdan el momento exacto en que fueron traspasados por su rayo musical”. No hay en este libro estudios profundos; no es el objetivo ni podría serlo ante la multiplicidad de historias, ni revelaciones sorprendentes que generen fricciones. El tono es amable. Le llevó más de tres años y, confiesa, muchas historias quedaron en el tintero. No sería extraño que, en próximos años, esas anécdotas se transformen en un segundo volumen.
QUE NO QUEDE EN EL TINTERO. Las historias más increíbles de la música uruguaya, de Mauricio Rodríguez. Planeta, 2025. Montevideo, 482 págs.

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