Historia y filosofía

Los riesgos de un mundo sin metafísica: libro de Laura Alemán que trasciende la arquitectura

Si bien el objetivo son los arquitectos vanguardistas de entreguerras, el texto estimula pensar el presente de inteligencias artificiales, poshumanismo, y más

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Laura Alemán
(Archivo)

por Nicolás Alberte
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En su prólogo a los Cantos de Ezra Pound, Giorgio Agamben se refiere al período de las vanguardias históricas como “una fractura sin precedentes en la tradición occidental, una fractura de la que Occidente no sólo no ha salido todavía, sino de la que ni siquiera podrá salir si antes no está en condiciones de medir su alcance, decisivo en todos los sentidos”. La aparición de Elogio del esperanto de Laura Alemán (Montevideo, 1967) es una forma, aunque éste no sea el objetivo del libro, de comprender un poco más de esa fractura y medir el alcance, en todos los sentidos, de unas consecuencias de las cuales muchas veces no llegamos ni siquiera a ser conscientes del todo.

El libro pone en relación dos campos del saber que son, a priori, diferentes y distantes: el funcionalismo, que ella denomina “arquitectura objetiva”, y la apuesta filosófica radical del empirismo lógico del Círculo de Viena. De manera explícita, al contrario de una pretensión abarcativa que nos traslade a pensar en el presente, la autora se ciñe a un período muy breve para enmarcar su exhaustiva investigación, grosso modo: la tercera época de la Bauhaus, en Dessau, sobre todo los años en que Hannes Meyer ofició como su director. “Un conocido periplo en el que se asoma la dura impronta de Meyer y el episodio que da origen a este escrito: el contacto que la escuela alemana y los miembros del WK (Círculo de Viena) entablan a fines de los años veinte…”. Pero implícitamente, los temas planteados trasuntan un diálogo entre tendencias que son parte del debate central de nuestros días (Inteligencia Artificial, posthumanismo, antihumanismo), y se convierten en un insumo pertinente para cualquiera que esté interesado en pensar la producción de cultura en la actualidad.

La trama histórica. El libro está dividido en dos grandes partes: Lazos (que se ocupa de los encuentros históricos) y Nudos (dedicada a una convergencia teórica). La investigación implica un despliegue tal de datos, cartas, biografías, eventos y análisis, que permite trazar un panorama de lo que habrán sido aquellos años convulsos para los derrotados del tratado de Versalles. Años de crisis, fracturas y apuestas radicales hacia uno y otro lado del espectro político. Su escritura ágil y atenta nos ayuda a vislumbrar el alcance de los ideales socialistas de la Viena roja y de la República de Weimar, el trauma de la guerra de la cual no se recuperan, el cooperativismo, las visiones de futuro que se vieron truncadas con la irrupción del nazismo: el final de una época.

Si bien en sus páginas se comentan obras de Roh, Frank, Carnap, Moholoy-Nagy, Hilberseimer, Feigl o Schlick, entre otros, los protagonistas son Otto Neurath y el mencionado Meyer, también los más radicales en su inclinación marxista. Las conexiones personales entre todos ellos, y los acercamientos “institucionales” —siendo el más notorio la serie de conferencias que los filósofos de Viena dictaron en la escuela de Dessau—, comprueban una coincidencia en la prédica universalista (de ahí el “elogio del esperanto”) y la creencia “ciega” en las posibilidades del discurso científico como método para construir una humanidad mejor, más feliz. Neurath llega a pensar en una “felicitología”, ciencia de la felicidad fundada en bases empíricas, y aventura: “Los arquitectos son personas que tienen como profesión hacer la vida de los seres humanos lo más feliz posible”.

Pero el trabajo de Laura Alemán no se queda en la superficie de los encuentros, sino que repasa las claves teóricas.

Anti-filosofía. Más allá de debates internos y apuestas personales dentro de cada círculo, por encima de disquisiciones teóricas en las que el trabajo de Laura Alemán profundiza, la mayor coincidencia, o la que más resalta la autora, es que ambas escuelas van en contra de la esencia de su disciplina: son una anti-filosofía y una anti-arquitectura. Una filosofía empirista, pura analítica, que reniega de lo metafísico; una arquitectura objetiva, pura organización, que renuncia a cualquier valor artístico, cargando, desde adentro, contra lo que denominan el Bauhausstil (estilo Bauhaus). “De un lado, la plena adhesión al mandato exterior, del otro, la erección de un código lingüístico neutro; de un lado, pura adscripción al mundo; del otro, feroz supresión de lo superfluo”, como escribe Alemán. “La simetría es perfecta. El ‘anti-filósofo’ no es un científico pero es quien trata con la ciencia (…) de modo análogo el ‘anti-arquitecto’ es un organizador de especialistas sin ser —él mismo— uno de ellos”.

En una apuesta por la universalidad, en la que sólo puede ser universal lo que es objetivable, el título del libro es un acierto que se hace eco de la celebración del “intrépido avance de la ciencia y la tecnología. Promueve, ante todo, el dominio del esperanto: un código universal y unitario que no repara en fronteras y solo se atiene a los hechos. Exige dar forma al ‘nuevo mundo’ con las fórmulas de la ciencia: una lengua sin confines ni tradición, que recoge la demanda real y sigue ‘las leyes de la economía’”.

“No puedo permitirme continuar sobre esta base especializada, puramente objetiva y eficiente, ni productiva ni humanamente”, escribe László Moholy-Nagy en su carta de renuncia a la Bauhaus dirigida por Hannes Meyer. En tiempos de «antihumanismo radical» (ver Éric Sadin), esta reflexión anticuada no podría ser más actual. Las pretensiones de un lenguaje universal despojado de metafísica, arte y sentimentalismos, parecieran tener hoy mayor vigencia que hace un siglo. Sin embargo, no da la impresión de que vivamos en un mundo más feliz. Es por eso que el trabajo de Laura Alemán, a pesar de que puede parecer demasiado específico y enfocado a los arquitectos, y siendo que se trata de un libro circunscripto al período de entreguerras, resulta sin embargo un excelente estímulo para un lector preocupado por pensar el presente. En definitiva, la pregunta que resuena, aunque no se plantee explícitamente en el libro, es: ¿un mundo sin metafísica es un mundo humano? Es decir: ¿se puede hablar sin enigmas? ¿Se les puede decir lo mismo a todas las personas de la misma manera? Son cuestiones que nos conciernen, en todos lados.

ELOGIO DEL ESPERANTO. Arquitectura objetiva y empirismo lógico (1927-1931), de Laura Alemán. Estuario, 2025. Montevideo, 447 págs.

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Laura Alemán por Ombú

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