Los odios de Stalin

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STELLA P. GIARDINA

TODOS CREEN SABER lo que hay que saber sobre Stalin, nacido en Georgia en 1879 y muerto en Moscú en 1953. Sin embargo, hasta hace pocos años se seguían develando nuevas facetas de este hombre que se definía a sí mismo como un trabajador incansable. Los intelectuales, incluso los de su propio partido, le acusaban de ser el burócrata de la revolución y carecer de inteligencia. Subestimar su habilidad política costó la vida de cientos de ellos.

Tres escritores -Bulgákov, Pasternak y Zamiatin- resaltan por haber mantenido "un largo y silencioso duelo" con Stalin, en el que se jugaban a vida o muerte su voluntad de no ser acallados, y la supervivencia de su práctica literaria. Cada uno de ellos lo enfrentará a su modo.

Bulgákov usará el sentido de la ironía y la contradicción para, libre de ataduras, deformar la realidad y convertirla en esperpento. Sus personajes suelen ser, o bien anacrónicos residuos del romanticismo, o científicos locos fuera de lugar en la sociedad de su tiempo. El sarcasmo brutal, junto a una reivindicación del elemento mágico en una sociedad rígidamente planificada (El maestro y Margarita), son las armas que elige.

Zamiatin esgrimirá en cambio la utopía antiutópica con su obra maestra Nosotros, que explora el tema del individuo versus el orden social, un canto a la importancia de la imaginación y las nefastas consecuencias de destruir el poder de esa misma imaginación. Esta obra, que fue censurada, inspiró años más tarde dos novelas mundialmente famosas y sin embargo, comparadas con ésta, menores: 1984 de Orwell y Un mundo feliz de Huxley.

Pasternak se defenderá con una conducta pendular con la que pretendió, al mismo tiempo, atraerse la simpatía de Stalin y mantener su identidad literaria, sin pagar un precio demasiado alto. No logrará ni lo uno ni lo otro.

Los tres mantuvieron su reto adoptando una doble resistencia: la incansable tarea literaria y el imposible diálogo epistolar con quien se negaba a dialogar. Para cada uno de ellos, el asedio psicológico de Stalin tuvo un final distinto.

ABOCADO A LA MISERIA. Mijail A. Bulgákov nació en Kiev en 1891 y murió en Moscú, virtualmente olvidado, en 1940. Desde 1926 estuvo vinculado, como dramaturgo, actor y director, con el Teatro del Arte de Moscú, con el que mantuvo una larga y compleja relación de esperanzas frustradas y constantes censuras, reflejo de su relación con Stalin.

Durante la década de los 30, Bulgákov malvivió. Pese a que Stalin permitió la representación de su obra Los días de los Turbín durante un breve período, ello no impidió su vertiginosa y definitiva caída en desgracia. Hay algo de ironía en el hecho de que las obras que con mayor fidelidad mostraron las miserias cotidianas del Moscú de su tiempo, hayan sido al mismo tiempo obras cumbres de la narrativa fantástica del siglo XX.

Condenado al ostracismo de los despachos moscovitas, sin poder publicar ni representar sus obras, Bulgákov finalmente se derrumbó. En marzo de 1930, le escribe una extensa carta a Stalin en la cual apela, entre otras cosas, al derecho a la libertad de expresión. Después de hacer valer su prestigiosa trayectoria como dramaturgo y director, e intuyendo seguramente que esos argumentos no serían escuchados, apela a la misericordia del régimen en la figura de su representante máximo: "Apelo al humanitarismo de las autoridades soviéticas y les pido que actúen magnánimamente conmigo, un escritor que no puede ser de ninguna utilidad a su patria, y me concedan la libertad. Me ofrezco a la URSS con absoluta honradez, sin sombra alguna de sabotaje, como actor y realizador (…). Si no soy nombrado realizador, pido un puesto titular de figurante. Si tampoco es posible ser nombrado figurante, pido un puesto de tramoyista. Si eso tampoco es posible, pido al Gobierno Soviético que proceda conmigo como crea más conveniente, pero que proceda de alguna manera; porque yo, un dramaturgo que ha escrito cinco obras, suficientemente conocido tanto en la URSS como en el extranjero, en el momento actual me encuentro abocado a la miseria, a la calle y a la muerte." Firma: M. Bulgákov. Moscú, 28 de marzo del año 1930.

Nunca recibió contestación.

CALUROSAMENTE AMIGO. Boris Leonidovich Pasternak nació en Moscú en 1890 y murió en Peredelkino en 1960. En 1923, ya era en su patria el poeta por excelencia. A pesar de las crecientes críticas a su "formalismo" y "oscurantismo", se atrevió a seguir escribiendo durante el mandato de Stalin, con quien, según sus propias palabras, mantuvo "un largo y silencioso duelo" hasta su muerte.

Aunque se movió con cierta independencia, no logró nunca el reconocimiento del régimen, y fueron constantes las dudas acerca de su lealtad. Éstas lo llevaron a producir un puñado de obras -cercanas a la propaganda directa de guerra- pobres y poco convincentes, que fueron tachadas de débiles. La tan buscada aprobación de Stalin nunca le llegó. Su novela Doctor Zhivago fue prohibida en la URSS y, en 1958, se vio obligado a renunciar al Premio Nobel.

Escribió: "Querido Josif Vissarionovich: Al principio os había escrito a mi modo, con digresiones y muchas palabras obedeciendo a ese lado misterioso que me atrae de usted, más allá de lo que es comprendido y compartido por todos. (…). En fin, os agradezco calurosamente vuestras recientes palabras sobre Mayakovsky. Se corresponden con mis propios sentimientos. Lo amo y he escrito un libro sobre ello. Pero, indirectamente, vuestras líneas sobre él han tenido consecuencias favorables para mí. Últimamente me han exagerado, por influencia de Occidente; me han conferido un significado excesivo (incluso me he puesto enfermo): han comenzado a sospechar en mí una gran fuerza artística. Ahora, después de que habéis puesto a Mayakovsky en el primer puesto, ha desaparecido esa sospecha y puedo vivir y trabajar como antes, con el corazón ligero, en una modesta tranquilidad, con esas sorpresas y esos secretos sin los cuales no amaría la vida. En nombre de ese secreto, vuestro calurosamente amigo y devoto." Firma: Boris Pasternak.

Sobrevivió a Stalin, pero nunca fue reconocido por las autoridades de la URSS. En 1987, a casi tres décadas de su muerte, Pasternak fue oficialmente rehabilitado con la glasnost de Mijail Gorbachov.

VISADO CONCEDIDO. Yevgueni Ivanovich Zamiatin, ingeniero naval de profesión y escritor por vocación, nació en Lebedyan en 1884. Murió en París en 1937. Fue, desde la época del Zar, un ferviente antimilitarista y defensor de la revolución bolchevique. Como tal, había sufrido repetidas veces cárcel y persecución por sus principios. El período que se inició con la revolución no le llevó a la cárcel, pero tampoco le permitió expresar libremente sus ideas.

Zamiatin fue la única víctima de esta especial guerra psicológica de Stalin contra los escritores soviéticos, que logró el visado para salir de la URSS tras enviarle, en 1931, la carta que se reproduce en contratapa de este suplemento. Cinco años más tarde moría en Francia, de un ataque al corazón, solo y profundamente amargado por el comportamiento de sus compatriotas emigrados.

EL POETA FRUSTRADO. En el número de enero de 1991 de la revista URSS Oggi, editada por un grupo de periodistas soviéticos e italianos, saltó a la luz una faceta desconocida de entre las múltiples que se conocían de Stalin: la de poeta. En esa edición se publicaron seis poemas suyos, escritos en 1895, cuando Stalin tenía dieciséis o diecisiete años y estudiaba en el seminario de Tbilisi. Uno de los poemas titulado "Dila" (La mañana) fue incluido en un silabario de uso en las escuelas elementales de Georgia en 1912. En 1948 aparecía el mismo poema en una antología publicada en Tbilisi, con una tirada de 10 mil ejemplares.

Stalin no habría olvidado aquellas obras juveniles. En las memorias de Pasternak se hace mención a que en uno de los borrascosos encuentros entre ambos. Stalin le mostró a Pasternak sus poesías y le pidió su opinión. "Malas", le habría respondido Pasternak en forma seca.

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