Los libros del año

Los mejores libros del 2025 elegidos por el equipo de colaboradores de El País Cultural

Cada uno eligió dos libros

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Han Kang
(foto JUNG YEON-JE/AFP)

Mercedes Estramil
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La invitada, de Emma Cline.
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Adictiva, inteligente, mordaz, no da respiro al lector. Cuenta la historia de Alex, una perdedora pobre, vaga y bonita que no admite su papel secundario en la gran obra del mundo. Cuando un amante rico la lleva a su casa en Long Island, el contrato de felicidad que le ofrece tiene fecha de caducidad, y el cuesta abajo de la protagonista saca a relucir las facetas complejas de la personalidad de ella y de la sociedad que, como invitada, visita. La mirada sobre el patio trasero de los paraísos (con guiños a John Cheever, Lucia Berlin, Easton Ellis, Dorothy Parker), tiene precisión quirúrgica.
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El buen mal, de Samanta Schweblin. Seis relatos tensos bordan la idea de que hay que prestar atención a las cosas para que una distracción no desmorone el edificio precario que nos sostiene. Con una prosa limpia, depurada, y con riesgos narrativos que toma y resuelve, ilumina la otra cara del Mal, aquella de la que —sin bajada de línea— se puede extraer algo. Las situaciones límite de estos relatos (suicidios, accidentes, psicopatías) resaltan la fortaleza de sus personajes débiles y la pedagogía involuntaria de los poderosos, e interpelan al lector sacándolo de la zona conformista del buenismo, el supremacismo moral y la victimización. Aunque laten denuncias, nunca opacan la historia.

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Emma Cline
(foto Ricky Saiz)

 

Gera Ferreira
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Actos humanos, de Han Kang. Convierte la historia en una pregunta sobre la memoria y el cuerpo. La masacre de Gwangju (1980) no es solo el trasfondo, sino el centro mismo de este libro que intenta reconstruir lo silenciado. Escribe desde la herida, pero sin recurrir al patetismo. Su mirada se sostiene en la dignidad de quienes resistieron y en la potencia de una voz que se fragmenta. Así, cada narrador aporta un ángulo distinto del trauma colectivo y en esa polifonía quebrada emerge una ética de la compasión. No busca cerrar las cicatrices, sino mostrarlas como testimonio para no repetirse.
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Intermezzo, de Sally Rooney.
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Se aleja de la inmediatez emocional de sus primeras novelas y profundiza en los pliegues de la identidad y la percepción. Los hermanos Ivan y Peter Koubek, marcados por el duelo y la contradicción, revelan una masculinidad frágil, más cercana al desconcierto que al poder. La autora convierte sus conflictos íntimos en un laboratorio de pensamiento: la culpa, el deseo y la necesidad de validación. La escritura por momentos incorpora el fluir mental —bien al estilo Rooney— y demuestra que observar a los otros también es un modo de observarse.

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Sally Rooney
(foto Kalpesh Lathigra)

Luis Fernando Iglesias
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Un asunto del diablo, de Paolo Maurensig. Autor italiano fallecido en 2021, narra en esta breve novela varias historias dentro de la trama principal. Un escritor que ha tenido un breve éxito, recibe varios manuscritos de personas que aspiran a que sus trabajos sean publicados. Entre ellos una novela cuyo título es Un asunto del diablo que cuenta la llegada a un pueblo perdido de los Alpes Suizos, alguna vez visitado por Goethe, de un editor en busca de nuevos autores. Encontrará a varios pobladores dispuestos a hacer cualquier cosa por publicar sus trabajos. Un thriller filosófico que es un homenaje a la literatura.
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Todos detrás de Momo/Los Olimareños, de Gustavo Espinosa. En 1971 Los Olimareños sacan un álbum de poco éxito que sorprendió al público. Una obra conceptual que toma al carnaval como elemento de apoyo, creada por Rubén Lena. El dúo, acompañado por una batería de murga, narra el paso de un corso por las calles de Treinta y Tres, con referencias a personajes de aquellos años y textos a veces crípticos. Es un muy buen ensayo que estudia una a una las canciones, tanto en lo musical como en sus letras, aportando respuestas que en algunos casos sorprenden. Logra un relato profundo y entretenido que descubre secretos y claves de este álbum devenido en clásico.

 

Juan de Marsilio
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Los sindicatos, la izquierda y la huelga general, de Gonzalo Varela Petito. El autor combina en este libro, continuación de El golpe de Estado más largo, de 2023, su formación como jurista y sociólogo con un amplio, riguroso y perspicaz estudio de las fuentes disponibles, para estudiar los primeros quince días de la dictadura y el posicionamiento de los distintos actores políticos y sociales del Uruguay de entonces ante los hechos. Un libro imprescindible para los ciudadanos que quieran asumir con mayor lucidez la responsabilidad de construir más y mejor democracia.
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El gorrión y la perla, de Mario Mele. Son poemas de una honda sensibilidad amatoria, que canta la ausencia de la amada —por abandono, por muerte— vuelta presencia esencial, del todo inmune al olvido. El poeta se frena, como un equilibrista, en el exacto borde de la sensiblería y conjuga la imaginería del boliche, donde el varón rioplatense del siglo pasado lloraba para adentro sus penas con alcohol, y el mundo de la cultura prestigiosa, literaria, musical y pictórica: uno de los mejores poemas del libro dialoga con “La joven de la perla”, cuadro de Vermeer aludido en el título y bien empleado para el arte de tapa.

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Mario Mele

José Arenas
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Gurisas chicas, de Dani Olivar. Construye un universo femenino, pueblerino y hostil que padece los jirones de una crisis en un barrio pobre de una ciudad del interior. Las mujeres de esta historia nunca dejan de ser “gurisas chicas”, el universo les es retaceado no solo por mujeres —el conocimiento y el deseo son un descaro— sino por pobres. La tranquilidad parece estar en un trabajo simple, en ambiciones que han sido cortadas y en no volar más alto que el ideal de poder vivir sin ser violentadas, castradas, observadas. El lenguaje es lo más atendible; las voces suenan con un registro de lo oral que pocas veces se vio en obras uruguayas. El texto se oye con las imperfecciones del habla cotidiana, con localismos. Habla.
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Los ahogados, de Emanuel Bremermann. Venciendo con enorme maestría la abulia que suelen traer las historias de balnearios, no solo pone al lector ante una gran novela, sino ante una escritura ambiciosa por extensión y por estética. Luego de la azulada grandeza de su libro de cuento Los Murciélagos, aparece esta historia oscura que transcurre en Santa Clara, una playa donde el protagonista inicial no solo irá tras algunos pedazos de su memoria y encontrará parte de un universo familiar que lo reconectará con intenciones neblinosas y con filo. Poniendo en juego sus tics estéticos y llevándolos por un sendero discreto pero propio. Es una de las grandes obras del momento.

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Dani Olivar
(foto Criatura editorial)

Laura Chalar
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La última niebla / La amortajada, de María Luisa Bombal. Este libro reúne los cuentos y novelas “esencialmente poéticos” de Bombal, cuya “triste magia” destacaba Borges. Ella misma se definía como “poeta que escribe prosa”. Lo sobrenatural y la reimaginación fantástica del paisaje atraviesan su obra, teñida de un intimismo que no soslaya el abordaje de la sexualidad femenina. Cosa curiosa en alguien que decía ignorar el feminismo y que “(e)l hombre es intelecto, sabe más, (…) mientras que la mujer es puro sentimiento”. Idea refutada por su propia ficción, en especial la increíble “Amortajada”, novela que Borges le aconsejó no escribir y ella, por fortuna, escribió de todos modos.
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Pasar la sal en la mano, de Catherina Campillay. Supersticiones cotidianas, cábalas y los rituales mínimos con que se intenta mantener un sentido de agencia sobre la vida son materia de estos poemas en que Campillay repasa la sabiduría heredada y la que a diario creamos. Así, “en carreras apuesto al segundo tercer caballo// pasa la sal de mano en mano/ como pronóstico”. Pero la erudición en pequeños sortilegios no siempre mantiene el dolor a raya: “cuántos días acurrucados/ revolviendo poleras usadas/ juntando pares de calcetines/ (…) cuando la madera arde y consume / el oxígeno que nos mantenía juntos”. Un catálogo de hechizos ínfimos y de amarguras comunes que se lee casi como receta de magia.

 

Nicolás Alberte
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Una pequeña parte del universo: textos sobre literatura, filosofía y la práctica de la escritura, de Hebe Uhart, compilación de Pía Bouzas y Eduardo Muslip. Recoge apuntes y textos que Hebe Uhart realizó, desde mediados de los ochenta en adelante, con la intención de compartirlos con alumnos en clases universitarias y talleres, o para ponencias en congresos. Aquí están sus filias (Felisberto y Morosoli son de las más reiteradas) y sus consejos de escritura. Son textos que no alcanzan la categoría de ensayo y están por debajo del estilo con el que la obra de Uhart nos encantó, pero construyen la ilusión de estar descubriendo, en la precisión de sus apuntes, el germen de sus maneras, los lugares en que abrevaba y la voluntad, entrañable, de ponerlo en común. Y por supuesto su voz, tan querida, en estado puro.
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Ojo vago, de Martín Arocena. Realiza en este libro una apuesta inusual en la producción literaria nacional (la que se edita al menos): una apuesta por la escritura. La escritura por encima de la anécdota, por encima de los personajes, por encima de la trama. En primera persona, en presente, con un protagonista que insiste en ser un número, una espera, una posibilidad de narrar, Ojo vago es la atenta celebración, en tres capítulos (en un avión, en un local comercial, en una clínica) del punto de vista. Casi que no importa de quien se trata, lo que importa es el texto que se produce a partir del esfuerzo por captar la densidad del instante.

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Martín Arocena

Ramiro Sanchiz
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Si sintieras bajo tus pies las estructuras mayores, de Roberto Chuit Roganovich. Abre nuevos caminos para la literatura extraña. A su representación de una entidad liminal entre lo vegetal y lo animal, lo colonial y lo individual, el autor suma un trabajo intrincado con la prosa, los narradores y una amplia red de intertextualidades. La novela comienza con una voz espectral de comienzos del siglo XVI y culmina en un futuro posthumano, pasando por la Inglaterra victoriana y la Segunda Guerra Mundial. Novela histórica, horror wierd, ciencia ficción: hibridar géneros y texturas verbales sirve aquí para habilitar y explorar nuevos territorios en la narrativa latinoamericana.
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El monte de las furias, de Fernanda Trías. Después de la indagación especulativa cercana a la ciencia ficción en Mugre rosa, Trías propone un desplazamiento hacia una historia de soledad y extrañamiento: una mujer apenas letrada (y a su vez poseída por el espíritu o el virus del lenguaje) que escribe en una serie de cuadernos las historias de una montaña, de una cantera, de una serie de crímenes, de una ciudad remota, de una memoria y un cuerpo tan devastados como los ecosistemas destruidos por el extractivismo tecnocapitalista. La montaña que sirve de escenario y sustancia a la novela es, finalmente, una red de entidades vivas, animales, plantas y hongos, pero también almas y palabras.

 

Ionatan Was
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El algoritmo, de Joan Cwaik. Un ensayo fundamental de estos tiempos, y no menos inquietante, al develar la lógica oculta detrás la pantalla. Es una radiografía completa del algoritmo moderno, que como el bicho malo del Pacman, este manido algoritmo estará dispuesto a cualquier cosa con tal de engullirnos. El libro, con todas sus frases memorables, repasa las múltiples facetas humanas afectadas por el gurú moderno: amor, amistad, ansiedad, política, entretenimiento, economía... y contando.
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Antártida y sus galaxias, de Diego Recoba. Una dosis bien repartida entre la ficción y el estudio detallado del submundo underground-rockero-democrático, como era el Montevideo de la segunda mitad de los ochenta; un estudio riguroso sobre ese panorama algo caótico, y por sobre todo improvisado, muy de la época. Surgen las voces de las mujeres que en definitiva tejen el alma de la novela, con sus manías, por ser ellas también rebeldes, sea como estrella pop —esa extrañeza— o contra la sociedad misma. Y ahora que hace poco se fue Cacho de la Cruz, un episodio memorable servirá para recordarlo.

 

Juana Libedinsky
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El fracaso de mi éxito, de Gervasio Posadas. Escritor uruguayo radicado en Madrid, acaba de publicar una novela que ofrece una combinación mucho más rara de lo que uno imaginaría: un libro muy divertido que, a la vez, es profundamente inteligente. Su protagonista, Gonzalo Montenegro, es un autor de prestigio venido a menos, divorciado e ignorado por su hija. Contra todos sus escrúpulos y únicamente por dinero, acepta convertirse en el ghostwriter del futbolista más famoso del momento. También abre una cuenta de Instagram y se hace pasar por un joven poeta digital, atormentado y deliciosamente cursi. Para su horror, todo aquello que desprecia… funciona de maravillas. El libro es una meditación sagaz sobre cómo el talento va por un lado, la calidad humana por otro, y el éxito no necesariamente tiene relación alguna con ellos.
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Un millón de cuartos, de Tamara Tenenbaum. Con inteligencia, ironía y observación fina, explora qué significa hoy tener —o no tener— un espacio propio, económico, emocional y creativo, en este libro que recibió el Premio Paidós 2025. A partir del diario de traducción de Virginia Woolf, Tenenbaum construye un mapa íntimo y a la vez político de la autonomía femenina, sin solemnidades pero con una profundidad que descoloca. Es un diálogo con la economía contemporánea y con la vida cotidiana más áspera, pero también tiene momentos casi mágicos, como es el leer a Jane Austen a través de los ojos de Virginia, y a ambas a través de los ojos de Tamara.

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Tamara Tenenbaum
(foto Euge Kais)

María de los Ángeles González
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El sexo de los ángeles y de los santos: género, religión y violencia en la construcción de la cultura occidental, de Antonio Rubial García. Un libro iluminador por la amplísima perspectiva que domina para abordar una interpretación de la evolución y variaciones de la moral cristiana a partir de textos, imágenes, hagiografía y otros relatos en el transcurso de dos milenios, aunque muy especialmente en la Edad Media e inicios del mundo moderno. El autor, en la madurez de su trayectoria, logra analizar el alcance que nociones como sufrimiento, humildad, sacrificio y ejemplaridad, fraguaron y modelaron los valores dominantes de la sociedad patriarcal y mostrar incluso hasta qué punto estos aún pueden incidir en las conductas, en la pedagogía, juicios y estimaciones sexistas del presente.
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Un destino común. Intervenciones públicas y conversaciones, de Lucrecia Martel. El libro permite otro acceso a las ideas y el pensamiento creativo de la cineasta argentina Lucrecia Martel, directora de culto, al menos desde La ciénaga (2001). En sus páginas se revela desde otros ángulos su originalidad, su idea del cine como construcción, la importancia de las ideas, las narrativas, los sonidos, y la necesidad de que el artista mantenga su independencia respecto del poder comercial. A su vez, interpela al lector por su crítica penetrante, su análisis social y cultural del momento actual. La publicación recoge entrevistas y conferencias o clases ofrecidas en Argentina, España y Uruguay, durante festivales de cine o como invitada a cursos y talleres, entre 2009 y 2025.

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