Luis Fernando Iglesias
LUEGO DEL fallecimiento de George Harrison, su esposa Olivia Arias recibió varias ofertas para hacer un documental sobre la vida de su marido. La respuesta siempre fue negativa. Aceptar abrir la historia personal del músico parecía ir contra su propia esencia de hombre reservado y huraño hacia la prensa. Hace unos años le llegó una propuesta concreta de Martin Scorsese de quien Arias había visto la excelente No Direction Home (2005), documental sobre la vida de Bob Dylan. Sabía que la música es una de las pasiones de un director que en 1978 filmó The Last Waltz, sobre el concierto despedida de The Band, en 2003 la serie The Blues: "Feel Like Going Home" y un par de conciertos de los Rolling Stones cuyo resultado fue Shine a Light (2008). Arias comprendió que era el hombre indicado para hacerlo y cambió de parecer. "Mientras más te metés en el mundo material, más existe una tendencia a buscar la serenidad y existe una necesidad de no distraerse por elementos físicos que están a tu alrededor. Su música es muy importante para mí, así que estaba interesado en su camino como artista. La película es una exploración", expresó Scorsese.
Luego de una premiere, llevada a cabo en el Foundation for Art and Creative Technology de Liverpool, los días 5 y 6 de octubre la cadena HBO puso al aire para los países del norte las dos partes de Living in the Material World (Viviendo en el mundo material). En la primera escena hay un gran jardín y la cámara fija enfoca un lugar donde hay tulipanes rojos. Alguien aparece detrás de esas flores, se agacha y sonríe. George Harrison espía a quienes se aprestan a ver la película sobre su vida, escondido y sonriente detrás de los tulipanes. Se escucha una voz tranquilizadora: "Ve tranquilo George, vuela y sé libre… ve a un lugar bonito, pronto nos encontraremos. Estaremos bien". La escena cambia y surge una pregunta: "¿Qué le dirías a George si estuviera aquí?". Eric Clapton se ríe. Luego piensa por apenas un segundo y responde: "¿Quieres una taza de té?". Nuevamente la imagen cambia y nos muestra un lugar donde se ven colgadas las guitarras de Harrison. Esas guitarras que fueron su primera pasión desde los tiempos en que las dibujaba una y otra vez en sus cuadernos escolares. En primer plano su hijo Dhani toma té mientras dice que le gustaría preguntar donde ha estado desde que se fue. "Sé su respuesta: aquí todo el tiempo. Lo que no me sirve de nada".
La historia de Harrison es contada por sus amigos, su mujer y su hijo junto a las muchas entrevistas que le hicieron al músico. La primera parte está centrada en su carrera con Los Beatles y en la segunda se cuenta su carrera solista, su acercamiento a la religión hindú, sus otras pasiones -como la jardinería y las carreras de Fórmula Uno- o su incursión en la producción y distribución de películas. En la última parte Olivia Arias, segunda esposa del músico, se constituye en la relatora de la historia. Una historia contada con la misma paz y tranquilidad que solía irradiar el músico.
ATREVIDO.
Harrison y Paul McCartney iban al mismo colegio donde concurrían alumnos de las clases medias bajas de Liverpool. Un lugar muy "dickensiano", al decir de McCartney, de donde todos querían huir. Harrison era dieciocho meses menor que su amigo y lucía aún más joven. The Quarrymen, grupo que ya integraban John Lennon y McCartney, necesitaba un guitarrista solista. Paul le comentó a John que conocía a un muchacho que lo hacía bien pero también habló de su edad. A Lennon no le convencía dejar entrar a un niño a su banda. Una madrugada se forzó el encuentro en un ómnibus inglés de dos pisos. Los tres viajaban en la parte superior y McCartney incitó a Harrison a que tocara un poco para su amigo. El escéptico Lennon quedó asombrado al escuchar como ese joven, con rostro de bebé y gran jopo, interpretaba la canción instrumental "Raunchy" (Atrevido) a la perfección. Más lo sorprendió la forma en que armaba acordes con seis cuerdas dado que Lennon solamente utilizaba cinco. Su madre, Julia, le había enseñado a tocar el banjo y esa era la forma en que tocaba la guitarra.
Scorsese tiene la habilidad de saltar de esa imagen idílica del comienzo del sueño a otra de 1970, con Harrison firmando papeles referidos a la separación de la banda. "Que el señor nos ayude a salir rápido de todo esto", dice mientras reconoce que no tiene idea de lo que está firmando.
Al comienzo de Los Beatles, la labor compositiva era ejercida exclusivamente por el binomio Lennon-McCartney, pero a partir de "Don`t Bother Me" el guitarrista también intentó incluir sus temas en los álbumes del grupo. Según McCartney, Harrison se dio cuenta de que componer le redituaría económicamente pero aceptar sus canciones no fue fácil. John, y en especial Paul, las menospreciaban y apenas le dejaban incluir una, a lo sumo dos, en los discos. George Martin reconoce que al tener la "gallina de los huevos de oro" con las canciones compuestas por John y Paul no prestaba demasiada atención a las de Harrison. En algunos casos, como en el álbum Sgt. Pepper`s Lonely Hearts Club Band (1967), Martin directamente rechazó la irónica "Only a Northern Song" y le sugirió que trajera algo más fuerte porque estaban haciendo un disco notable. La pequeña venganza de Harrison fue aportar "Within You Without You", una de las canciones más difíciles del guitarrista con prácticamente un solo acorde, sonidos de sitar y notorio aire hindú. No era precisamente un éxito comercial pero convenció a Martin de que encajaba en el disco.
Recién en la época de Abbey Road (1969), "Something" fue incluida como lado A en un simple. Según McCartney, las habilidades compositivas de Harrison se fueron desarrollando de a poco hasta llegar a la cima en ese tiempo. Pero lo que no explica es cómo en un álbum como Let It Be (1970), dejaron afuera canciones de la talla de "All Things Must Pass". Sin una buena dosis de resignación y sin el refugio espiritual al que recurrió, quizás Harrison no hubiera podido soportar el liderazgo de sus dos compañeros. Sin embargo, su papel en la banda fue fundamental. Era un excelente guitarrista que practicaba horas y horas hasta encontrar el solo adecuado para cada canción y que producía sonidos parecidos al llanto con su técnica de guitarra slide, siempre reconocibles. También era un buen vocalista que acoplaba su voz a la perfección con Lennon y McCartney y que aportó varias de las canciones clásicas del grupo. Al decir de Phil Spector, llamarlo perfeccionista es una expresión modesta para definirlo. En el documental, McCartney expresa que Los Beatles eran un cuadrado: si alguno de esos cuatro vértices caía, la banda habría desaparecido. "Los Beatles nos dieron el vehículo para hacer mucho más, para desarrollarnos… pero terminó siendo sofocante, tan lleno de restricciones que tenía que autodestruirse", replica Harrison. Ambas afirmaciones son ciertas.
LA MIRADA DE LOS OTROS.
En 1970, luego de la separación, Harrison había juntado una gran cantidad de canciones pero no sabía qué hacer con ellas. McCartney ya tenía su álbum solista, Lennon había sacado un simple y planeaba su primer álbum. En forma sorpresiva, contrató a Phil Spector, quien había intervenido en la producción del álbum Let It Be, y terminó haciendo una jugada arriesgada: editó All Things Must Pass (1970), el primer álbum triple de un músico individual en la historia del rock. Cuando vio la tapa del disco, su amigo Lennon pensó "Este George está mal de la cabeza". Se equivocó. Fue un inesperado suceso que sacó de las sombras al "beatle silencioso" convirtiéndose en el álbum solista de mayor suceso de un ex beatle. El simple "My Sweet Lord" tuvo un enorme éxito pero también derivó en una demanda por plagio de quienes tenían los derechos de la canción "He`s So Fine", de Los Chiffons. El incidente costó bastante dinero a Harrison, y Lennon, en forma sarcástica, comentó: "Él solito se metió en el problema. Podría haber cambiado un par de acordes y nada hubiera sucedido. Tal vez pensó que Dios iba a dejarle pasar ésa". Ese comentario no aparece en la película y el incidente es apenas mencionado.
Scorsese no pretende encontrar revelaciones sensacionalistas sobre Harrison. Era de esperar que los juicios serían elogiosos y eludirían algunas zonas poco gratificantes en la vida del músico, más teniendo en cuenta quienes son los que relatan la historia. No se habla de los enfrentamientos con Phil Spector durante la grabación de All Things Must Pass, tampoco de su afición por las mujeres que le llevó a tener una aventura con Maureen Cox, primera esposa de Ringo, o sus períodos de misticismo y consumo de drogas que lo apartaban de su familia. El documental reafirma el costado espiritual del músico y sus intentos de mitigar algunas miserias del mundo. Como ejemplo paradigmático aparece el Concierto para Bangladesh (1971), primer recital de caridad multitudinario, tanto en público como en celebridades, organizado con el objetivo de juntar fondos para combatir la hambruna que azotaba a ese país, de donde era originario su amigo Ravi Shankar.
El alemán Klaus Voorman, que lo conoció en los lejanos tiempos de las giras de Hamburgo con Los Beatles y fue su amigo durante toda su vida, da una buena definición del músico: Harrison era una persona de extremos. En su época de meditación podía estar casi todo el día en esa actividad pero el mismo entusiasmo ponía en sus épocas de consumo de cocaína.
El documental desmitifica y quita glamour al hecho de que Pattie Boyd, primera esposa de Harrison, se fuera con su mejor amigo Eric Clapton. Durante toda la película Clapton demuestra el profundo amor que sentía y siente por Harrison pero revela que cuando llegó el momento de decirle a su amigo que estaba enamorado de Pattie, George pareció no sorprenderse y le propuso intercambiar parejas.
MUNDO MATERIAL.
También Harrison es la persona que hipotecó su casa para conseguir los cuatro millones de dólares que necesitaban los Monty Python para rodar La vida de Brian (1979) por la sencilla razón de que amaba a ese grupo. A tales efectos fundó la productora HandMade Films junto a su socio Denis O`Brien. "Nunca una persona pagó una entrada tan cara para ver una película", expresa Eric Idle, miembro de los Python. La productora generó películas como Los aventureros del tiempo (Time Bandits, 1981) de Terry Gilliam o la exitosa Mona Lisa (1986) de Neil Jordan, pero la relación con su socio no terminó bien y finalizaron en los tribunales, lo que no se comenta en la película.
Al éxito de sus primeros dos álbumes siguieron discos con ventas más bajas, y sobre todo una relación tensa entre Harrison y el público. Con esa pasión y obsesión que ponía en todo lo que hacía, se había vuelto una especie de predicador religioso y en una gira incluyó un largo set de música hindú, dirigido por Ravi Shankar, lo que fue apenas tolerado por el público. Tuvo problemas de salud y su voz casi desapareció pese a las gárgaras que hacía con vinagre, miel y agua caliente.
Particularmente triste es escuchar las interpretaciones de "What is Life" y "Dark Horse" con una voz totalmente cascada, haciendo grandes esfuerzos por alcanzar algunas notas. Tuvo un resurgimiento con Cloud Nine (1987), su último álbum solista publicado en vida, y la inesperada conformación de los exitosos Traveling Wilburys junto a sus amigos Ray Orbison, Tom Petty, Bob Dylan y Jeff Lynne, con los que no pudo salir de gira dada la sorpresiva muerte de Orbison. Dejaron dos buenos álbumes: Volume I (1988) y Volume III (1990). Petty llega a la conclusión, totalmente compartible, de que era en una banda, y no como solista, donde Harrison se sentía más cómodo. Finalmente hizo las paces con su pasado. Junto a McCartney y Starr contaron la historia definitiva de Los Beatles en el proyecto Anthology (1995), desempolvando viejas cintas, incluyendo versiones alternativas junto a canciones inéditas del grupo y dándose el gusto de editar dos nuevos temas, "Free as a Bird" y "Real Love", acompañados por la voz de Lennon proveniente de viejos casetes entregados por Yoko Ono.
Según Olivia, una de las cosas que más impactó y entristeció a su esposo fue la muerte de Lennon. Casi sufre la misma ignominia cuando, el 30 de diciembre de 1999, un maniático entró en su casa y lo apuñaló. Pudo recuperarse de las heridas pero por esa época se le diagnosticó un cáncer de garganta. En las pocas entrevistas en que abordó el tema de su enfermedad se lo veía tranquilo y aseguró que el único motivo por el que le gustaría vivir un tiempo más era para ver crecer a su hijo Dhani. Finalmente, el 29 de diciembre de 2001, Harrison falleció en Los Angeles, rodeado por sus familiares y en paz. Según Olivia, cuando el músico abandonó su cuerpo sintió que no necesitaba encender ninguna lámpara. "Él iluminaba la habitación". El guitarrista silencioso había logrado su objetivo.
Humor inglés
HARRISON TENÍA un humor punzante. Cuando Los Beatles hicieron la primera sesión de grabación para el sello Parlophone, bajo la batuta de George Martin, los músicos estaban nerviosos. Luego de algunas tomas, Martin los llamó al control. Antes de hacerles escuchar la cinta les dijo "Quiero que sean francos y me digan si algo no les gusta". Ante la sorpresa de todos, Harrison contestó: "para empezar no me gusta tu corbata".
En el último encuentro con Ringo, el guitarrista apenas podía estar sentado en su cama. Los músicos estuvieron largo rato en silencio mientras un sentimiento de pesar ganaba el ambiente. En la despedida, Ringo explicó a George que debía ir a Boston a ver a su hija que padecía un tumor cerebral. Harrison abrió los ojos y con voz apenas audible preguntó: "¿Quieres que te acompañe?". Fueron las últimas palabras que Ringo escuchó de su amigo.
Taxman
GEORGE YA tiene cáncer, sabe que su vida es limitada, y lo que hace es comprar una casa en Suiza para evitar pagar impuestos. El hombre que escribió "Taxman" (Recaudador de Impuestos) estaba dispuesto, hasta en sus últimos minutos, a engañar al Taxman. Y yo pensé `ése es George`. Gracia y humor. Y un extraño tipo de furiosa acidez contra ciertas cosas de la vida. (Terry Gilliam, director y actor, miembro de Monty Python y estrecho amigo de Harrison).