Nelson Díaz
EL 17 DE NOVIEMBRE de 2003, tres cineastas uruguayos (Walter Tournier, Ricardo Casas y Luis Nieto) y la productora Elena Roux iniciaron, en la sede de la Sociedad Uruguaya de Actores (SUA), un ayuno en reclamo del pago de la cuota anual de cien mil dólares al programa Ibermedia. El dinero debía ser abonado por el Ministerio de Educación y Cultura.
La medida adoptada por los creadores tenía una base sólida: si Uruguay no abonaba la cuota anual al organismo, —encargado de premiar proyectos cinematográficos—, las producciones nacionales podrían quedar por el camino. Los ayunantes esgrimieron como ejemplo El viaje hacia el mar, —basada en el cuento homónimo de Juan José Morosoli—, financiada con los fondos de Ibermedia, y que obtuvo el primer premio en el Festival Iberoamericano de Huelva. La anécdota ponía otra vez sobre el tapete una situación conocida hasta el hartazgo por estos lares: las dificultades que debe enfrentar la producción audiovisual uruguaya.
POLITICAS DE ESTADO. El Instituto Nacional del Audiovisual (INA), organismo dependiente del Ministerio de Educación y Cultura, fue creado a través del decreto 270/994 (junio 1994). Su creación obedeció a que "el creciente desarrollo del sector ha de ser estimulado y alentado por tratarse de una manifestación cultural de indudable importancia y de proyección futura para el país". La normativa establecía que el organismo estaría a cargo de un director, designado por el titular de esa cartera de Estado, y un Consejo Asesor Honorario integrado por representantes de varios organismos. Entre ellos el SODRE, la Asociación de Productores de Cine y Video, los broadcasters televisivos, empresas de exhibición y distribución cinematográfica, la Asociación de Críticos Cinematográficos del Uruguay, Cinemateca Uruguaya, la Universidad de la República y la Universidad Católica del Uruguay.
Uno de los cometidos del instituto, consignado en el artículo 5to., es fomentar el desarrollo de la industria audiovisual; promover la realización de muestras, festivales y concursos; centralizar y difundir la información referente a la producción audiovisual, y participar en los distintos eventos nacionales e internacionales. Pero el organismo no posee presupuesto propio y no le compete la producción ni conservación de audiovisuales. Este fue uno de los ejes fundamentales para que en 1998 el INA decidiera invertir en Ibermedia los dineros provenientes de la Unidad Ejecutora N? 1 destinados a gastos del organismo. Dos años después, al votarse el presupuesto general de la Nación, en el artículo 290 se estableció una reserva de dinero para abonar el aporte a Ibermedia, de manera de poder acceder a los beneficios de este programa. El presupuesto votado era de 1.162.000 pesos uruguayos que representaban, al año 2000, los cien mil dólares que debían abonarse al programa. Hoy, esa misma cifra en pesos uruguayos apenas equivalen a cuarenta mil dólares, lo que genera un déficit anual de sesenta mil dólares. Ese déficit motivó el ayuno de cineastas y productores.
LIMITACIONES. "La política de Estado en esta materia es que Uruguay adhirió a un programa que tiene como objeto crear el espacio audiovisual iberoamericano. Eso está directamente vinculado a las reuniones de jefes de Estado que se realizan anualmente. Es decir, los presidentes de las naciones han resuelto crear ese espacio empleando programas. Y Uruguay gasta todo lo que tiene —cuando lo consigue— en deudas o pagos en cuotas. Si bien no hay un texto explícito que lo indique, cuando la totalidad del dinero disponible se gasta en algo, es porque se asume que esa es la vocación de nuestro instituto", explicó el director del Instituto Nacional del Audiovisual, Washington Algaré.
La estructura de Ibermedia, a través de una unidad técnica, dispone de cuatro tipos de apoyo. Uno de los fondos es destinado a la profesionalización de cineastas y productores, otro tiene como objetivo dotar de financiación a quienes estén elaborando proyectos cinematográficos. En este caso, Ibermedia aporta a los proyectos que se presentan entre 8 y 12 mil dólares. Los dos fondos restantes son de distribución y exhibición y el destinado a las coproducciones.
"Un problema muy uruguayo, en una actividad llena de elementos de incalculable peso, es exhibir una película nacional que tenga éxito. Esto es algo muy difícil para nuestro medio. Hollywood lo hace por el efecto casi espermático, ya que lanzan al mercado mundial miles de películas. Uruguay tiene problemas de producción, porque la producción cinematográfica es cara, es muy difícil encontrar financiamiento para un proyecto de muy azarosa conjunción. Ibermedia busca entonces la creación de ese espacio iberoamericano. Por lo tanto, tiene que haber otros productores. Fue el caso de Corazón de fuego coproducida por Argentina, España y Uruguay como productor principal. Eso le abre a la película fuentes de financiación y posteriormente posibilidades de mercados en dos países. Te pongo otro ejemplo: En la puta vida tuvo doscientos mil espectadores a dos dólares la entrada pero no paga ni la cuarta parte de lo que costó la película. En resumen, Ibermedia toma una debilidad de la estructura productiva del cine uruguayo y lo potencia a través del fondo de coproducción".
PIEDRAS EN EL CAMINO. Para el cineasta Ricardo Casas el tema es complicado. "Existían tres cuotas atrasadas con Ibermedia que finalmente fueron abonadas. Pero siempre estamos al filo de la navaja. Ibermedia es un fondo importante porque permite que al menos dos películas uruguayas, generalmente que ya ganaron el Fondo Nacional de Apoyo (FONA), puedan concretarse. Con setenta mil dólares del FONA más los ciento veinte mil dólares de Ibermedia, se puede armar un proyecto de largometraje".
El director de los cortometrajes Apenas una ilusión y Liliana, del documental Donde había la pureza implacable del olvido sobre Eduardo Darnauchans, y del recientemente estrenado Palabras verdaderas, un extenso reportaje a Mario Benedetti, señaló que no existen políticas públicas que apoyen al cine uruguayo, pese a que la Asociación de Productores y Realizadores de Cine y de Video presentó al Parlamento un proyecto de ley tendiente a proteger a la novel industria.
"No es solo un problema del cine. Es un problema de la cultura en general. Lo que ocurre es que el cine se ha transformado en la cenicienta de la cultura. En nuestro caso es más grave porque llegamos tarde. Hay subsidios planteados para la música, como es el caso de la Filarmónica Municipal, el SODRE, o la Comedia Nacional".
Casas, quien se desempeña desde 1991 en la coordinación de Cinemateca Uruguaya, sostuvo que la creación del INA se realizó mediante un decreto, cuando Antonio Mercader estaba al frente del Ministerio de Educación y Cultura, y no por ley. "Como no tenía apoyo político lo creó por decreto. Por eso pretendemos que con esta ley se cree un instituto con un presupuesto propio. Se necesitaría crear un sistema real, concreto, que permitiera el desarrollo del cine. La ley no va a ser una solución a todos los problemas, pero al menos sí un comienzo. No hay un interés político en apoyar al cine. Es una lástima porque hoy estamos teniendo más presencia a nivel mundial a través del cine que del fútbol. No se dan cuenta que ganar un premio en el Festival de Cannes (se refiere a Whisky de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll) equivale a obtener un campeonato mundial de fútbol".
CAMINOS ALTERNATIVOS. Walter Tournier, creador de Tatitos, Navidad caribeña, —animación de 24 minutos de duración, premiada en La Habana—, y Yo quiero, entre otros, sostuvo que la evolución del cine uruguayo en los últimos años motivó la creación de organismos y mecanismos que ayudaran al fomento del cine.
"De alguna manera participamos en toda esa movida. Siempre tratamos de hacer cosas que ayuden a que el cine crezca. Cuando el INA se creó sin presupuesto propio vimos que muy poca cosa podía hacer al respecto. ¿Cómo puedes trabajar sin dinero? El organismo y su director están atados de manos. Uno de los objetivos del INA es tratar de fomentar la creación de una ley de cinematografía. El director ha ayudado a que nos uniéramos y presentáramos este año un proyecto de ley en la Comisión de Industria de Diputados".
Tournier, quien preside la Asociación de Productores y Realizadores de Cine y de Video, no se muestra optimista en cuanto a una solución a corto plazo. Razones por cierto no le faltan. Hasta el momento existen dos fondos: Ibermedia y el FONA, que este año se reducirá en un treinta por ciento. "Creo que ustedes, los periodistas, tienen que ayudar a que se tome conciencia de la importancia del cine uruguayo y su proyección internacional. Hicimos tres películas que tuvieron una repercusión brutal. Otra cosa: nos enteramos que a través del cine está ingresando más dinero al Uruguay que por la exportación de vinos, señaló el creador.
La proyección internacional a la que refiere el cineasta en Uruguay, más allá del impacto periodístico inmediato, no parece hacer mella en los actores políticos. De hecho, la obra de Tournier fue homenajeada el año pasado en la ciudad de Córdoba y este año está prevista una retrospectiva de sus películas en Río de Janeiro. También desde Cuba se le cursó una invitación para homenajearlo.
La productora Elena Roux, quien fuera directora de producción de En la puta vida, de Beatriz Flores Silva, dice que la relación con el MEC y el pago de los cien mil dólares anuales a Ibermedia siempre ha sido muy compleja. "El pago de cada año es un dolor. Actualmente el Ministerio está abonando mes a mes el 2003 y todavía no hay una propuesta de pago del presente año. La presentación de los proyectos venció el 4 de junio. Entonces nosotros estamos corriendo con el 2004 totalmente atrasado. Esto siempre pone en riesgo nuestra participación en el concurso".
Roux que actualmente se encuentra en pleno rodaje de Orlando Vargas, película dirigida por el uruguayo Juan Pittaluga, y financiada con capitales franceses, se refirió a la desidia estatal en materia de industria cinematográfica.
"No tienen conciencia de la existencia del cine. Y no me refiero al hecho cultural en sí que es de una magnitud incalculable, sino como una industria y el movimiento de dinero que genera. En Uruguay el público espectador nunca llega, a través de la entrada, a retornar el presupuesto de una película. Por eso es que debemos coproducir con el extranjero. Y el dinero que ingresa al país en calidad de coproducción es muchísimo. Los caminos alternativos son los que estamos usando. Tenemos un menguado premio FONA que ya hace dos años que no existe y la participación en el proyecto Ibermedia que premia, con suerte, una o dos películas uruguayas. De ahí que busquemos interesar a gente del exterior para que financie nuestros proyectos. El camino oficial, el que debería de ser, es que el país invierta en la producción de cine nacional, a través de una ley de cine que regularice la participación del Estado. A partir de ahí, podríamos asegurar tres o cuatro películas anuales que dieran una presencia del cine uruguayo en el mundo y un factor cultural importante dentro del país.
El miedo a los cineastas
"URUGUAY ESTÁ atravesando por una etapa interesante en el tema cine. Era previsible para los que estamos en este entorno. Y creo que para el público ha sido menos sorpresa en los últimos años de que pasara algo importante. El premio obtenido por Whisky es una cosa más y me da la sensación de que no va a ser la última. Creo que el Estado, porque esto trasciende a cualquier gobierno de turno, le tiene miedo a los cineastas. A que vayamos a decir disparates o meternos con el poder ¿Imagínate que Francia le tuviera miedo a sus cineastas?" se preguntó Luis Nieto, director de La memoria de Blas Quadra y Estrella del Sur.
Nieto afirmó que en el cine no sólo intervienen elementos artísticos, sino que Uruguay ha acumulado técnicamente en los últimos años conocimientos como para hacer películas de calidad. "Soy optimista desde el punto de vista de las posibilidades que tiene el cine nacional e incluso de los recursos que maneja y que pueden beneficiar al país".
No obstante, el cineasta cree que el INA, en las actuales condiciones, no supone un apoyo real y efectivo. "El INA es una oficinita dentro del MEC que no tiene dinero ni para pagar el teléfono. Esto demuestra que no existe una política estatal destinada al desarrollo de la producción cinematográfica. Las peripecias con Ibermedia son un claro ejemplo de esto. No parece haber en el país una conciencia oficial de la importancia que tiene el cine, que tiene un impacto en el extranjero que multiplica. Las imágenes que se ven de Uruguay generan una necesidad turística que va más allá de lo artístico. Hace diez años aquí se filmó una película sobre el personaje del Curro Jiménez que costó seis millones de dólares. Trajeron hasta los caballos por avión".
Financiados por Ibermedia
PROYECTOS DE coproducción mayoritariamente uruguayos realizados o en rodaje con el apoyo del Programa Ibermedia. Incluye el monto total de apoyo por reunión. Hasta el momento Ibermedia entregó U$D 1.244.000:
1998, La Habana.
En la Puta Vida, de Beatriz Flores Silva, con U$D 175.000. El monto total fue de U$D 185.000
1999, Cartagena de Indias.
No se presentaron proyectos uruguayos de coproducción. El total recibido fue de U$D 85.000
2000, Río de Janeiro.
Estrella del Sur de Luis Nieto recibió U$D 75.000, Corazón de fuego de Diego Arzuaga U$D 150.000. El total recibido fue U$D 266.000
2001, Lima.
El viaje hacia el mar de Guillermo Casanova con U$D 55.000. El total recibido fue U$D 226.000
2002, Santiago de Chile.
Un fan y una estrella de Gabriela Guillermo con U$D 55.000, Ruido de Marcelo Bertalmío con U$D 55.000. Total U$S 285.000
2003, Buenos Aires.
El baño del Papa de Enrique Fernández con U$D 145.000. Total U$D 177.000