Periodismo narrativo

La bala quedó allí, alojada, y convivió décadas con él, hasta que el misterio se resignificó

Entre el pulmón y el hígado quedó el objeto extraño que llevó Pedro Cribari, cuya historia Antonio Ladra desarrolla narrativamente

Antonio Ladra.jpg
Antonio Ladra
(Archivo)

por José Arenas
.
Los cuerpos de las personas, las corporalidades, esas entidades móviles a las que hemos dado en llamar cuerpos así, a secas, por cuestiones de la semiótica médica, son, en realidad, parte de un complejo sistema lingüístico. Teniendo en cuenta la idea lacaniana de que todo es lenguaje y ampliándola un poco más, podemos decir que cada cuerpo esconde una biografía literaria de la persona que lo habita. Un miembro fantasma, una quebradura y su recuerdo, el envejecimiento, son partes del habla de cada persona y su entidad corporal, todas esas cosas se entrelazan para formar la cifra de quien lleva consigo todas esas distinciones que lo vuelven único.
Un cuerpo habla y escribe lo que la boca o la tinta no se atreven, el cuerpo tiene una memoria indeleble e infalible. No así la consciencia. Un muerto, en términos de Lacan, es alguien que ha perdido la relación con la lengua, no con el habla. Alguien que ya no puede hablar o escribir, puede moverse, y su cuerpo vivo sigue recordando, hablándose o doliéndose.
En La bala de Antonio Ladra sucede algo así. Pedro Cribari es un militante y periodista uruguayo que, en un intento de fuga durante la dictadura cívico militar, en 1973, recibió un balazo que se le alojó entre el hígado y el pulmón. La bala nunca se movió y Pedro vivió décadas con ella. Esa bala, ya parte del idioma de su cuerpo, formó un mojón en su memoria de la misma manera en que se volvía un objeto cotidiano. Sin embargo, en una consulta médica, un especialista le revela que el proyectil no es del calibre que toda la vida le habían dicho y el objeto se resignifica.
A partir de esa anagnórisis Ladra recrea a través del periodismo narrativo una historia que comienza casi excusándose en un prólogo breve con que nos introduce a Pedro, su protagonista, pero que deviene en un texto en el que cuerpo, memoria y lenguaje toman dimensiones semánticas dignas de un estudio crítico a fondo.
LA BALA: El cuerpo es un archivo que no se puede quemar, de Antonio Ladra. Fin de Siglo, 2025. Montevideo, 147 págs.

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

premium

Te puede interesar