Cómic uruguayo

Homenaje a H.P. Lovecraft

Santullo y Rodríguez Juele apelan a la trama fantástica

Regreso a las montañas de la locura

De las aventuras que ha emprendido Uruguay fuera de sus fronteras, las incursiones antárticas han sido quizá las más extrañas e improbables. No por el continente blanco en sí, sino por la escasez de recursos disponibles para llegar e instalarse. Aún así la historieta Regreso a las montañas de la locura mete a unos investigadores uruguayos en una expedición fantástica al continente helado, pero de forma ingeniosa apela a algo que más o menos podría haber sucedido.

El guionista Rodolfo Santullo pone a esos investigadores dentro de un emprendimiento alemán en 1937, como parte de una carrera internacional. La idea funciona como pie más o menos históricamente probable porque hasta mediados de los años ochenta la forma en que Uruguay se acercó a la Antártida fue a caballo o de la mano de emprendimientos extranjeros (y en la década del treinta Alemania buscaba aceite de ballenas para competir con Noruega).

Sin embargo, esta no es una novela gráfica histórica, sino una de fantasía que apela a elementos históricos. El ficticio profesor Fornari, de la Universidad de la República, estuvo en contacto epistolar con el profesor de En las montañas de la locura, novela clásica de H.P. Lovecraft. Del mismo modo que esa novela fue una suerte de homenaje o continuación de La narración de Arthur Gordon Pym de Poe, que a su vez también fue referenciada en La esfinge de los hielos de Julio Verne. La trilogía antártica, como se conoce a esas tres obras, es mencionada e incluso citada textualmente en esta historieta, con lo que Santullo y el dibujante Alejandro Rodríguez Juele logran meterse en ese universo literario con armonía.

El profesor Fornari comienza ofreciendo una conferencia en la que alude a la expedición de la novela de Lovecraft y asegura que es prueba de que en la Antártida hay rastros de formas de vida desconocidas y antiguas. De forma sorpresiva es invitado a participar de la expedición alemana que esconde secretos pero que le da la oportunidad única de ir al sitio sobre el que tanto investigó.

El horror, al estilo de Lovecraft, va creciendo de forma paulatina. El desafío que tuvo el dibujante fue grande y excedía la reconstrucción de época, pues también debía dar cuerpo e imagen a los seres que Lovecraft describió. En un extenso epílogo Rodríguez Juele se dedica a contar cómo y porqué fue tomando las decisiones estéticas a lo largo de la historieta, desde la elección de los vehículos hasta su forma de concebir y representar el lenguaje escrito de los seres que habitan en la Antártida. Es todo un hallazgo descubrir que hubo tanta investigación y reflexión detrás de una historieta tan ágil.

Santullo se dedica a hacer lo que más sabe, que es moverse dentro del género (que en este caso es el fantástico, pero generalmente es el policial), elaborar una trama con un plan, con revelaciones sucesivas, personajes simples y bien delineados, suspenso creciente, golpes de efecto y un ritmo parejo. Al ser un narrador de oficio, conoce lo que puede importar más y evita la tentación de dar espacio, por ejemplo, al largo camino para llegar en la década del treinta a las montañas antárticas. Si bien son más de setenta páginas de historieta propiamente dicha, la importancia está en la acción, el movimiento y el suspenso. Esa simplicidad, sumada a las derivaciones literarias, da contundencia a la obra.

REGRESO A LAS MONTAÑAS DE LA LOCURA, de Rodolfo Santullo y Alejandro Rodríguez Juele. Servicio de Artes y Letras de la Intendencia de Montevideo, 2017. Montevideo, 92 págs. Distribuye Gussi.

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