por Mercedes Estramil
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Todo empezó por el deseo de una casa. Si Hervé Le Tellier (París, 1957) no hubiera elegido para vivir una casa de campo en un pueblo provenzal, este libro quizá no existiría. Pero eligió en la región de la Drôme y allí descubrió una placa con un nombre: André Chaix. Le llamó la atención e investigó su origen. Este libro es el resultado, singular y atractivo, de esa búsqueda. André Chaix fue un joven “maquis”, un integrante de la resistencia francesa durante la ocupación alemana de la Segunda Guerra Mundial, muerto el 23 de agosto de 1944 tras ser ametrallado el día anterior en una emboscada alemana. Tenía veinte años y una novia, Simone Reynier. La hija de ella será quien le brinde al autor material fotográfico conservado por su madre. Con eso y la información recabada en documentos y en la zona de los hechos, Le Tellier, un escritor consagrado (Premio Goncourt, etc.) consigue dos cosas: rescatar la figura de uno de los tantos resistentes y dar, sin ser historiador, una mirada no convencional a los patios traseros de la guerra.
Chaix importa, también, por aquello a lo que se opone. Le Tellier describe una sociedad ocupada, sí, pero también complaciente, con cines llenos y filmografía abundante, y con más ganas de vivir sin complicaciones que de ofrecer resistencia. Señala, muy en la línea de Arendt, aquello de la “banalidad del mal”, tanto en victimarios como en las “víctimas culpables”, y reconoce su propia fascinación museística ante el escenario de la guerra.
El nombre en el muro, texto híbrido con mucho de biografía y ensayo (y no “novela” como señala la contratapa) se lee de un tirón y trata de no hacer ese ruido hagiográfico de tantos textos reivindicatorios. Le Tellier es tan consciente del hilo que separa lo sensible de lo fatuo que luego de poner en una línea la frase “Solo un nombre en el muro”, se despacha con esta explicación: “El punto y aparte que acabo de hacer, tras una frase tan corta, me incomoda. El párrafo es siempre una decisión literaria, a veces estetizante, y de pronto me da miedo que la insinceridad se esconda tras el rasgo de estilo, cuando el mejor estilo es el que pasa desapercibido”. Para fijar en una pared como antídoto a la falsedad sensiblera.
EL NOMBRE EN EL MURO, de Hervé Le Tellier. Seix Barral, 2026. Montevideo, 189 págs. Traducción de Pablo Martín Sánchez.
(foto Gallimard)
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