El rey de la comedia musical

 20090618 535x600

Enrique Hetzel

CANCIONES como "Noche y día", "Comienza el beguine", "Qué es eso llamado amor", "Una de esas cosas", "Amo a París", "Te llevo bajo mi piel", "En la quietud de la noche" y "Amor para la venta", son algunas de las que identifican inmediatamente a uno de los compositores estadounidenses del siglo XX más prolíficos e interpretados hasta hoy.

Rey indiscutido de la comedia musical, viajero infatigable, partidario de la buena vida, amigo de parrandas, rumboso con su fortuna y admirado por músicos y artistas de todo género, Cole Porter logró la fama y el reconocimiento en medio de una sociedad en la que tuvo que enmascarar sus tendencias homosexuales.

Una completa biografía escrita por William McBrien trae a primer plano las difíciles situaciones que tuvo que atravesar por esa causa. El libro contiene numerosas cartas inéditas y narra minuciosamente las relaciones de Porter con las personas a quienes conoció y las circunstancias que rodearon la creación de sus obras.

MAMÁ ES LA QUE MANDA. Hijo del pianista Samuel Fenwick Porter y de Katie Cole, nació Cole Porter en Peru, Indiana, el 9 de junio de 1891. McBrien dedica buen espacio para contar los antecedentes de la familia y la fortuna del rico abuelo J.O.Cole, quien decidió que el niño debía estudiar comercio y ciencias económicas para que atendiera sus negocios.

Pero Katie era la que daba las órdenes. Desobedeció a su padre, hizo que su hijo estudiara francés, matemática, violín, piano, baile y canto y lo envió a la Academia de Worcester. Allí el niño escribió poemas, música y canciones y tuvo gran éxito actuando, cantando y tocando el piano.

Más tarde ingresó en la Universidad de Yale y luego en la Facultad de Derecho de Harvard, pero fue evidente que su interés por la música era predominante. En 1916 produjo en un teatro de Broadway una comedia que resultó un fracaso y, buscando consuelo, se enroló en la Legión Extranjera Francesa.

UN AMERICANO EN EUROPA. Finalizada la guerra, Porter se quedó en París, conoció a Linda Lee y se casó con ella en 1919. McBrien señala que Porter admiró en Linda su sensibilidad estética y su buen gusto para la música. Le sirvió además para abrirle puertas y contactos con la farándula europea y como fachada para ocultar su verdadera inclinación sexual.

En 1923 murió el próspero abuelo y el nieto recibió una millonaria herencia. El matrimonio viajó por numerosos países, alternó sus residencias entre Venecia y París, organizó fiestas fastuosas y conoció a gente relevante.

La facilidad con la que Porter compuso melodías y letras fue motivo de admiración. La Revue des Ambassadeurs, Paris y Fifty Million Frenchmen fueron estrenadas entre 1928 y 1929. En los años treinta la producción del autor para Broadway fue deslumbrante: The New Yorkers, Gay Divorce, Anything Goes, Jubilee, Leave It to Me y DuBarry Was a Lady, son algunos de los espectáculos que incluyeron sus más célebres canciones.

Las letras de ellas son transcritas por McBrien (con su correspondiente traducción al español) y comentadas en el contexto histórico y social de la vida del compositor.

ACCIDENTE ECUESTRE. En 1937 Porter estaba cabalgando en la propiedad de una amiga en Long Island. El caballo tropezó y cayó sobre él fracturándole ambas piernas. Se sucedieron las visitas al hospital y las operaciones quirúrgicas y Cole se vio confinado a una silla de ruedas y limitado en su vida rimbombante.

Su esposa vendió las propiedades que tenían en Europa y regresó junto a su marido. A pesar de su pésima condición física Porter continuó trabajando y produjo espectáculos en los años cuarenta que superaron las cuatrocientas representaciones. Todo el capítulo 16 está dedicado a narrar la génesis y el clamoroso éxito de Kiss Me, Kate, su comedia musical más famosa.

Tampoco disminuyó su apetito homosexual y las tensiones matrimoniales empezaron a hacerse evidentes. Para peor, Linda fumaba cada vez más y terminó -con pleuresía y enfisema- en un hospital. Falleció en 1954.

Años después Cole sufrió la amputación de su pierna derecha, tuvo osteomielitis y problemas gástricos. Mal alimentado, contrajo pulmonía, padeció de una infección en la vejiga y ya no hubo operación que lo salvara. Murió el 15 de octubre de 1964.

ESMERADA DOCUMENTACIÓN. McBrien termina la historia en la página 544. De la 545 a la 607 figura el exhaustivo detalle con las notas, entrevistas, archivos, diarios y libros consultados. De ahí hasta el final, figura el índice onomástico con todos los nombres citados, incluyendo obras y composiciones, comedias y espectáculos, películas, ciudades y lugares visitados.

El libro se completa con seis docenas de fotografías en blanco y negro. Son imágenes de diferentes momentos de la vida de Porter y las personalidades que tuvieron importantes contactos en su carrera, como Monty Wooley, Howard Sturges, Elsa Maxwell, Boris Kochno, Noel Coward, Fred Astaire, Ethel Merman, Frank Sinatra, princesas, condesas y otras cortesanas.

COLE PORTER, de William McBrien. Colección Trayectos, Alba Editorial, Barcelona. Distribuye Santillana. 635 págs.

Homosexualidad

COLE PORTER se casó en 1919 con Linda Lee, una hermosa dama que había recibido una compensación de un millón de dólares por su divorcio de su anterior acaudalado marido. Para Porter eso significó no sólo una tranquilidad económica sino un enorme avance en su vida social.

McBrien aclara que Linda toleró los intereses homosexuales de su nuevo cónyuge. Reproduce muchas de las cartas en las que el músico declaraba un apasionado amor hacia sus sucesivos amantes y narra sin ambages las angustias que le provocaban sus alejamientos.

Estando en Venecia en 1924, Porter se relacionó con Boris Kochno, un sensible poeta ruso descrito como un "joven inteligente y bien educado". A fines de 1925, con Kochno viajando hacia Nápoles, el compositor le escribe: "Lo único que quiero hacer de verdad es subirme a lo más alto del campanario y anunciar a toda la piazza que estoy locamente enamorado. (...) Boris, te quiero tanto que sólo pienso en ti, sólo te veo a ti y sólo sueño con el momento en que volvamos a estar juntos. (...) Te echo tanto de menos que me estoy viniendo abajo. (...) Oh, Boris, escríbeme y dime que me quieres tanto como yo a ti".

También se queja de que no recibe suficientes cartas: "Me muero de ganas que me digas que me quieres miles de veces, para que pueda leer tus palabras por la noche, cuando deseo tanto tenerte abrazado contra mí, con tus labios sobre los míos... tus labios que tantas veces acaricio con ternura".

Porter se consuela con la esperanza de que se van a encontrar en Florencia, donde "tendré el placer de mirar esos bellos ojos con los que sueño día y noche, Boris mío".

En varias ocasiones el compositor ayudó financieramente a su amado, "porque estoy tan enamorado, Boris, y tú no estás aquí. Y quiero tenerte en mis brazos, ahora mismo y para siempre. ¿Por qué somos tan estúpidos que no estamos juntos?".

McBrien asegura que muchas de las canciones que Porter escribió en esos años fueron suscitadas por el amor que sintió por Kochno. Pero pocas páginas más adelante esa pasión arrebatadora ya tendría nuevos destinatarios y otras cartas.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar