El mar se abre

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EL PASADO 20 de Julio se realizó una mesa redonda de editores independientes de la que participaron los uruguayos Gustavo Wojciechowski (Maca) y Gabriel Sosa, por las editoriales Yaugurú e Irrupciones Grupo Editor, respectivamente. El tercer participante fue el español Juan Casamayor, que creó y maneja Páginas de Espuma, una editorial que en doce años se ha ganado un nombre y una presencia fuerte en la industria publicando exclusivamente cuentos.

La charla por momentos adquirió un tono natural de rebeldía y hasta de indignación clasista. El editor independiente vive con preocupaciones que el editor corporativo no conoce y que van de las más prosaicas a las más sublimes: cómo hacer para poner un plato de comida en la mesa familiar y para difundir la buena literatura cuando la literatura propiamente dicha queda constantemente relegada. Pintado poéticamente por Sosa, la Literatura va cayendo, "como lluvia", del más alto escalón (multinacionales) al último (independientes), y son los sellos independientes los que a la larga acaban oficiando de lectores para las grandes editoras, ya que publican a los autores antes de que se supiera si son rentables o no.

La pregunta es, entonces, cómo lograr visibilidad dentro de un mercado ampliamente monopolizado. La respuesta parece estar en la unión, en la imaginación, en la especialización y en encontrar, como dijera Casamayor, "la rendija". Si las multinacionales se parecen entre sí, las independientes tienden a ser muy distintas. De las representadas en la mesa, Yaugurú se dedica a la eternamente ignorada poesía y cada libro está labrado con un diseño distinto porque cada libro es distinto. Irrupciones ha encontrado la veta del cánon nacional, con sus reediciones de Arregui, Banchero, Quiroga, Supervielle, entre otros. Páginas de Espuma se ha aventurado al cuento.

En un intercambio posterior a través del email, Casamayor sostuvo:

-La decisión de publicar exclusivamente cuento pasó por una necesidad que imponía la concentración de monopolios en la década de los noventa: la especialización como medio para introducirse en esa rendija y hacerla más amplia. Por otro lado, una intuición, desde luego mucho más literaria que comercial, es la que también guió esos primeros pasos.

DARWINISMO COMERCIAL.

-Comenzaron editando textos de Luis Buñuel...

-Desde niño tuve una muy buena relación con el sobrino del cineasta, Pedro Christian García Buñuel (médico como mi padre) quien, en los prolegómenos del centenario del nacimiento de Buñuel y como primer libro de Páginas de Espuma, nos cedió textos inéditos. Este primer libro abrió la puerta y nos dio muchas alegrías.

-¿Cuál es la diferencia principal entre un sello independiente y una multinacional?

-En la editorial independiente, todo pasa por la figura del editor que despliega sus decisiones en los ámbitos más opuestos. En la multinacional, con su mayor dimensión y exigencias, las decisiones se multiplican en responsabilidades, y en ese espectro el editor propone y entre muchos disponen. Los lazos de ambos se dan en el ecosistema de la mesa de novedades donde una especie de darwinismo cultural y comercial permite evolucionar a grandes y pequeños.

-¿Qué vínculos has establecido con Latinoamérica?

-Desde 2003 vengo regularmente a América, especialmente a México y a Argentina, y he tenido la oportunidad de visitar casi todo el continente. La idea es coincidir con nuestros distribuidores y libreros en el ámbito de trabajo; recorrer la geografía cultural y social de nuestros posibles lectores; debatir y crear diálogo con otros editores y escritores. En Uruguay llevamos varios años siendo distribuidos por Gussi y en este nuevo viaje hemos podido adentrarnos más en la realidad de libreros y editores de este país. Y llevarme muchos y buenos libros.

-¿Qué editores admiras?

-Admiro la trayectoria de los editores aparecidos en España en la década de los sesenta (Anagrama, Tusquets, Lumen, Pre-Textos), cuyo ejercicio de insumisión contra el franquismo es imitable para ejercer otra insumisión mediante la cultura y el libro. El sello Salto de Página de España, por citar uno, y su editor Pablo Mazo, me merecen el mayor de los respetos por su apuesta decidida hacia la creación contemporánea.

-¿Qué proyectos tiene tu editorial en lo digital?

-Hemos ido cumpliendo en estos años con una labor ardua que nos parece imprescindible. Crear una comunidad para la que editar en soporte digital. Tengo una comunidad, luego edito. Una afirmación que no es mía, pero es de lo más acertado para definir el nuevo paradigma del libro. Tras una inversión de recursos en nuestra presencia en la red (de una nueva web a la participación activa y constante en las redes sociales), el próximo año creceremos cualitativamente en nuestra distribución digital que ya cuenta con cuarenta títulos pero cuya presencia es todavía precaria en el mercado electrónico.

NUNCA DUDAR DEL FUTURO.

-¿Te imaginás convirtiéndote en un magnate del mundo editorial?

-No, no tengo tanta imaginación. El negocio de la editorial independiente es saber que no es negocio.

-¿Qué autor soñás con publicar?

-Como editor de cuento, algunos escritores del boom latinoamericano que fueron clave en el cuento contemporáneo. De la generación de nuevos cuentistas nacidos a partir de 1960 hay varios nombres. Ellos lo saben. Y más que un sueño es un entusiasmo tener la posibilidad de publicar a algunas escritoras extraordinarias que han llegado al cuento esta primera década de siglo.

-¿Recordás estar leyendo un texto inédito y sentir el vértigo del descubrimiento de un autor nuevo, o de un texto mágico?

-Sí, de un autor nuevo recuerdo El perro que comía silencio, de la chilena Isabel Mellado, una orfebrería de la brevedad, de la sinestesia, de la evocación más lúcida y profunda a partir de un voz plenamente singular. ¿Magia? Sin duda en algunas de las páginas de los cuentos de Andrés Neuman que contiene su último libro, Hacerse el muerto. O la simbiosis entre microcuento e ilustración de las españolas Patricia Esteban Erlés y Sara Morante respectivamente en su próximo título Casa de Muñecas.

-¿Eres lo que se llama un defensor del cuento?

-Soy un lector apasionado; del cuento también. Y como editor del género realizo una defensa si a tal se puede llamar al esfuerzo por su viabilidad y visibilidad en el mercado. En lo literario, el cuento no necesita defensor. Es grande por sí mismo, por su pasado y presente creativos.

-¿Hay algo que te dé pena en el negocio del libro?

-Creo que hay que hacer más hincapié entre todos en el fomento de la lectura entre los más jóvenes y los niños. Esta labor con la vista puesta en el futuro es el camino en el que nunca hay que dudar y que, más de lo que uno quisiera, se abandona o se realiza precariamente.

-¿Por qué Páginas de Espuma?

-El nombre viene de un verso del poeta granadino Luis García Montero. Luis dio clases en la universidad de esta ciudad andaluza a Encarnación Molina, mi pareja. Son muy amigos y pensando en un nombre similar al sintagma de Lengua de Trapo, que nos gustaba mucho, encontramos este muy sugerente y lírico.

-¿Qué dice el verso?

-"El mar/ que se cierra y se abre/ como un libro con páginas de espuma."

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