Mara Moyá
PROTAGONISTA EJEMPLAR de su siglo, el psiquiatra austríaco Viktor Frankl (1905-1997) sobrevivió a tres años de encierro en los campos de concentración del nazismo, donde trabajó para prevenir los suicidios de los presos. Judío practicante y humanista de intensa y larga vida, luego de la guerra se dedicó a ayudar a las personas desesperadas con las técnicas psicológicas de lo que denominó "logoterapia", o terapia por la búsqueda del sentido.
La llamada de la vida es la biografía profusamente ilustrada y documentada de Frankl, realizada en base a los siete años de entrevistas que el psicólogo estadounidense Haddon Klingberg Jr. mantuvo con Frankl y con Elly Schwindt, esposa y fiel colaboradora durante 52 años. El libro es el retrato —imparcial y apasionado— de la vida pública y privada de unos personajes muy singulares que generaron admiración más allá de las divergencias con su obra.
Este sentido homenaje de Klingberg a quien fue su profesor está salpicado del drama brutal de la vida infrahumana de Frankl en los campos de concentración, pero también del humor del psiquiatra –por momentos ácido, por momentos cálido– y de las deliciosas anécdotas del enamoramiento y la estrecha relación entre el médico y Elly, la enfermera 20 años menor que lo rescató de la desesperación.
"SEGUIDOR DE FREUD". Frankl estudió neurología y psiquiatría pero sintió siempre una fuerte atracción por la filosofía y los asuntos humanistas. En su juventud le molestaban sobre todo los pensadores nihilistas y pesimistas. Por eso, entre otras cosas, se divorció tempranamente del psicoanálisis por el cual se interesó desde muy joven. Se carteaba con Freud a quien le envió un artículo cuando tenía apenas 17 años. Freud lo estimó valioso y lo mandó a una revista de psicología. Sin embargo no se conocieron hasta que un día Frankl vio por la calle al veterano Freud, lo siguió y tuvo una breve charla con él. "Fue así como me convertí en seguidor de Freud", le gustaba comentar en broma.
Frankl se definía como el creador de una tercera escuela vienesa de psicoterapia, luego de las de Freud y de Alfred Adler, el psicoanalista que desarrolló la "psicología individual" a quien Frankl adhirió por un tiempo. Frankl rechazaba los reduccionismos que adjudicaban los problemas humanos a factores meramente biológicos, psicológicos o sociales, dejando de lado "lo humano". Difería del psicoanálisis freudiano por su descrédito de la existencia del inconsciente y la etiología sexual de los disturbios psicológicos.
Frankl se interesó por la fenomenología, la psicología humanista y se contaba entre las filas de los existencialistas —leyó a Kierkegaard, Nietzsche y Heidegger—, que hacen hincapié en la persona y en su libertad de decidir y responsabilizarse en cada situación vital.
AOS SIN SENTIDO. La habitación está en penumbras. Los vidrios de las ventanas fueron destruidos por las bombas. La mujer que teclea en la máquina de escribir se detiene a la espera del dictado. El hombre de lentes, delgado y desarrapado piensa, recuerda, solloza y se desploma en un sofá. Viktor Frankl encontró en la escritura uno de los sentidos de su vida.
En 1946 había terminado la guerra y se encontraba sin familia en una ciudad destruida. En esos meses dictó a tres mecanógrafas su principal obra, El hombre en busca de sentido, luego un best seller con millones de copias vendidas y traducido a 27 idiomas. En tono autobiográfico, Frankl sistematiza y saca conclusiones psicológicas de las observaciones y experiencias en los campos.
Imbuido por una intensa fe en Dios y en el hombre, Frankl afirmó que la esencia humana se halla en una "voluntad de sentido" y de trascendencia: en el amor, en los hijos, en la fe, etc. Hablaba con propiedad ya que él mismo logró encontrar motivos para vivir luego de pasar por cuatro campos de concentración —el gueto de Theresienstadt, Auschwitz-Birkenau, Kaufering III y Türkheim, en Dachau.
Integrantes de la comunidad judía condenaron su actitud de "tolerancia" respecto de los sucesos de la guerra. No estuvo de acuerdo con la afirmación de la "culpa colectiva" que hacía blanco de venganza a todo el pueblo alemán. "No hay ni un solo país que esté exento de la posibilidad de cometer un holocausto. Ningún país debería sentirse orgulloso (de su bondad) y mirar con desprecio a Alemania y a Austria y decir que fueron presa del racismo. Todos los países pueden acabar cometiendo un holocausto, si se dan las circunstancias ‘adecuadas’ y el führer ‘adecuado’", afirmó.
En 1945, el hombre antes desbordante de optimismo innato, pensó en el suicidio. Junto con la libertad llegó la información del paradero de su familia. Perecieron en los campos sus padres Gabriel y Elsa, su hermano Walter, su primera esposa Tilly y su suegra. Uno de los sentidos que Frankl había encontrado a su vida en los campos de exterminio era imaginar —casi alucinar— el reencuentro con ellos.
AOS DE VUELO. Como evangelizadores, Viktor y Elly se volvieron unos viajeros incansables llevando la logoterapia por el mundo, siempre listos para atender llamadas o responder cartas de gente que pedía ayuda. En 1993 habían recorrido más de 10.000 kilómetros dando conferencias en los cinco continentes. Frankl viajó solamente a Estados Unidos 92 veces.
Frankl no sólo hablaba con sus congéneres sino que también mantuvo un diálogo constante con Dios: luego de la guerra, cada mañana del resto de su vida, cumplió con el ritual judío de rezar, colgándose al cuello las filacterias con la palabra de Dios.
Era un orador que cautivaba y hacía gozar a las audiencias. Desde los 21 años en Viena daba charlas sobre sexualidad y suicidio. Más adelante, ya mayor y con experiencia acumulada, explicaba al público su noción de trascendencia humana. "La autotrascendencia significa que el cometido del hombre, básicamente, originariamente, salvo si su existencia se ha visto distorsionada por alguna neurosis, es servir a una causa mayor que su propia persona o amar a una persona que no es él".
Si bien Klingberg comete un exceso de autorreferencias que lo colocan como protagonista de la historia, sin embargo consigue dejar el testimonio cálido y vívido de este matrimonio prolífico. Antes de fallecer a los 93 años, Viktor le susurró a Elly que buscara un libro que había escondido en la casa. La mujer dio vueltas al apartamento hasta que encontró una publicación de Frankl con la dedicatoria: "Para Elly, que consiguió convertir a un hombre que sufría en un hombre que amaba".
El fallecimiento de Frankl en 1997 fue eclipsado por la desaparición de dos figuras mundiales: la princesa Diana dos días antes y tres días después la Madre Teresa de Calcuta quien había solicitado —sin éxito— al comité que le otorgó el Premio Nobel de la Paz que galardonaran a su vez a Frankl.
LA LLAMADA DE LA VIDA. La vida y la obra de Viktor Frankl, de Haddon Klingberg Jr., editorial Océano. Barcelona, 2002. Distribuye Océano, 415 págs.
Logoterapia en Montevideo
VIKTOR FRANKL impulsó en Viena la creación de centros para la prevención del suicidio juvenil, con asistencia gratuita y la intervención de profesionales voluntarios. Para promocionarlos, la ciudad fue empapelada con carteles que decían: "Nunca es demasiado tarde".
En Montevideo el espíritu de Frankl se mantiene vivo a través de los emprendimientos de la Sociedad de Logoterapia del Uruguay Viktor E. Frankl y del Instituto de Logoterapia del Uruguay. Estos organismos ofrecen cursos y asistencia en los Centros de Asistencia Logoterapéutica y Psicológica (CALPS) ubicados en los barrios Cerro Norte, La Teja, Tres Ombúes, Colón, Rincón de la Bolsa, Playa Pascual, Colonia Nicolich y Pocitos.
Los CALPS realizan tareas de orientación y atención psicológica y cuentan con información sobre redes sociales de ayuda. Aunque la consulta es gratuita, existe una "caja de solidaridad" para que el consultante ofrezca lo que puede (desde dinero hasta alimentos o materiales de papelería). Con el recrudecimiento de la crisis socio-económica los CALPS han registrado más consultas en los últimos meses.
Los libros
LA EDITORIAL española Herder ha publicado las siguientes obras de Frankl:
El hombre en busca de sentido
Ante el vacío existencial
La presencia ignorada de Dios
La psicoterapia al alcance de todos
La voluntad de sentido
Logoterapia y análisis existencial
Teoría y terapia de las neurosis