El autor fragmentario

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Agustín Courtoisie

HAY DOS Sebreli, por lo menos. El liberal de izquierda, con tintes socialdemócratas en sus reflexiones. El mismo que apela a Hegel, o a Marx, si es necesario, para apoyar sus argumentos. Es decir, el defensor de la modernidad y su proyecto inconcluso, contra la Escuela de Frankfurt y los pensadores posmodernos. Entonces hablamos del autor del conocido Asedio a la modernidad (1991) o del estupendo pero escasamente leído El olvido de la razón (2006), o del Sebreli que la emprende contra las figuras populares y de paso contra los populismos en Comediantes y mártires. Ensayo contra los mitos (Premio Debate/Casa de América 2008).

Pero hay otro Sebreli, que empezó a asomar en Escritos sobre escritos, ciudades bajo ciudades (1997) y sobre todo en su descarnadamente autobiográfico El tiempo de una vida (1995). El que muestra naturalmente su homosexualidad, sus pasiones, su pasado, sus vínculos, o insinúa su lado oscuro, su elegancia algo fría para plantearse el temor de la muerte, su fineza para hablar del dolor o de las incertidumbres.

El primer Sebreli, el ilustrado, no satisface al gusto conservador pero tampoco termina de convencer a los más contestatarios (los posmodernos lo ignoran, por supuesto). Pero el Juan José Sebreli de los Cuadernos es plenamente el autor fragmentario, que divaga como Montaigne sobre cualquier tema pero con la explicitud y la carga que exige el paladar del siglo XXI, que se da una vuelta por el lado oscuro de sí mismo y de la sociedad, de las personas y de las ciudades que su extensa trayectoria vital le puso delante. Éste es el Sebreli que le puede gustar a cualquier lector con un mínimo de sofisticación.

Primero, porque es un testimonio privilegiado de alguien que nació en Buenos Aires en 1930 y trató personas del siglo XIX. Alguien que recorrió el XX ávido de cultura y modos de vida urbanos, y llegó al siglo XXI para hablarnos de cosas que sólo quedan en su memoria, cotejando tiempos y mundos. "Cada vez que muere un viejo, se incendia una biblioteca", dice el proverbio chino que Sebreli cita en la página 334 y viene a cuento. Porque otros mundos, modas, culturas, guerras, viven en estas páginas. Por ejemplo, frases de viejas novelas negras como ésta: "Asesinar es fácil, lo complicado es deshacerse del cadáver" (La grieta en el espejo, Richard Fleischter). O sabrosas descripciones de la fauna del boliche gay de Juncal y Pueyrredón (Buenos Aires), el Teleny, que abrió en 1983 y duró trece años más cuando la moda cambió. O frases de películas, también registradas en los cuadernos que dieron origen al título:

"-No sabes dónde vas a meterte.

-Sé de dónde salgo." (Siniestra obsesión, Jules Dassin.)

Segundo, porque puede coincidirse o no con el Sebreli que, en estas mismas páginas de Cuadernos, postula una concepción pesimista de la condición humana y al mismo tiempo una visión optimista de las instituciones democráticas. Sin embargo, es imposible no festejar su agudo comentario de dos obras de Agatha Christie, o su relato de las desventuras de un taxi boy porteño. O la historia de Néstor Perlongher, "un personaje de culto", que luego de un pasado trotskista y de las lecturas de Wilhelm Reich procuró unir peronismo y homosexualidad. Perlongher, a quien Sebreli conoció en persona, había fundado el Frente de Liberación Homosexual. Durante una manifestación patética el grupo recibió esta consigna por parte de la multitud de jóvenes militantes: "No somos putos, no somos faloperos, somos soldados de Evita y Montoneros".

Por estos Cuadernos desfila un lúcido comentario del mayo francés de 1968, reacciones brevísimas, casi aforísticas, sobre ciudades (Brasilia, por ejemplo) o microensayos sobre problemas como la legalización del aborto o la teoría política de los "dos demonios", apuntes útiles y displicentes sobre filósofos como Jürgen Habermas o Mario Bunge, intimidades sobre Jorge Luis Borges y un vasto mucho más que hacen a estos Cuadernos imperdibles para quienes han seguido la trayectoria de Juan José Sebreli y muy aconsejables para quienes deberían empezar a leerlo.

CUADERNOS, de Juan José Sebreli. Sudamericana, 2010. Buenos Aires, 362 págs. Distribuye Random House Mondadori.

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