Artesanal y prolijo

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Hugo Burel

LA NUEVA NOVELA de Johan Theorin, autor de La hora de las sombras, es La tormenta de nieve, segunda parte de una tetralogía. Una vez más, la acción se sitúa en la isla de Öland, en el mar Báltico, lugar que esconde muchos secretos y es el escenario ideal para combinar varios registros temáticos en un solo espacio geográfico. Una tierra aislada, monótona y que en invierno soporta un clima devastador. Si no se ha leído la primera obra del llamado "Cuarteto de Öland" esta no se echa en falta, porque la historia posee autonomía y un desarrollo que no remite al conocimiento previo del mundo del autor.

No obstante es bueno saber que Johan Theorin, nacido en Gotemburgo en 1963, trabaja como periodista además de ser autor de novela negra y criminal. Por esta obra ha ganado el Glass Key (premio a la mejor novela negra de los países escandinavos), el Premio a la Mejor Novela Sueca en 2009 y el Premio de la Asociación Inglesa de Escritores de Novela Negra en 2010. Theorin pasó todos los veranos de su infancia en la isla de Öland, y de allí son oriundos sus parientes por parte de madre, todos ellos pescadores, granjeros o marineros. Por eso conoce al dedillo el folclore y las leyendas del lugar.

la isla triste. Theorin vuelve a crear en esta novela esa aura extraña y triste de la isla de Öland, lugar que va siendo ya una seña de identidad en su obra. En la primera novela, la tristeza se canalizaba a través de Julia, una mujer que había perdido a su hijo hacía muchos años, y que no dejaba de compadecerse a sí misma sobre lo ocurrido. Pese al desconsuelo de la protagonista durante toda la novela, el asunto central no era la tristeza sino una tragedia que resolver y una pena a superar. En La tormenta de nieve el sentimiento es mucho más triste. Por otra parte, mientras La hora de las sombras transcurría durante el otoño, La tormenta de nieve sucede en invierno. Un invierno duro sometido a tormentas como la del título y en la descripción que el autor hace del clima ese frío se padece. No obstante no llega al imaginario castañeteo de dientes que provoca el mar helado que describe Mankell en Zapatos italianos, por ejemplo.

UNA TRAGEDIA. En el invierno de 1846 un grupo de trabajadores se afana en la construcción de dos faros en la región de Aludden cuando una terrible tormenta de nieve, conocida en la isla como nevisca, asola la zona y ocasiona el naufragio de un barco extranjero y con él la muerte de todos sus tripulantes. La playa de Aludden se cubre de madera y restos del naufragio que se destinan a la construcción de la futura casa de los fareros. No hacen caso a una superstición popular que asegura que emplear los restos de un naufragio para la construcción de una casa llevará la desgracia a todos cuantos la habiten. Ese es el nudo de la fatalidad que parece signar la casa y los faros.

Un siglo y medio después, la familia Westin se traslada desde Estocolmo a la recién adquirida casa de Aludden en la isla de Öland, antigua propiedad de la corona y que habitaban los fareros del lugar. Deseosos de una vida tranquila en el campo y frente al mar, Katrine y Joakim llegan allí con sus dos hijos de corta edad, Livia y Gabriel, dispuestos a comenzar una nueva vida. Entre sus hábitos está la restauración de las viviendas que habitan y con esta no harán la excepción. Sin embargo todos sus planes de futuro se vienen abajo cuando el cadáver de Katrine aparece entre las rocas de la playa, muy cerca de la casa.

Joakim no sabe cómo enfrentarse a la pérdida de su esposa y seguir adelante ocupándose de los niños a los que les dice que su madre solo se ha ido. No es la primera vez que una muerte inesperada se cruza en su vida poniéndola patas arriba, y no se siente con fuerzas para salir a flote. Además empieza a notar extraños fenómenos en la casa, como si ésta estuviese habitada por los fantasmas de todos cuantos vivieron y murieron en ella, incluida la propia Katrine. Entonces comienza la pesadilla de Joakim, quien intenta saber a toda costa qué le sucedió a su esposa y, sobre todo, qué relación guarda la casa con todo ello. Esa muerte desencadena otras subtramas que ven acoplándose a la principal y que involucran no solo el presente sino también el pasado.

La novela muestra cómo el dolor interactúa con quienes todavía siguen vivos. Así, la tragedia familiar, los secretos de la isla y los fantasmas del pasado, a modo de ecos en la mente, se van entretejiendo para ir conformando una compleja urdimbre de sucesos que, si bien algunos son distantes en el tiempo, inciden en los del presente. Al igual que la primera novela de la saga, los hechos van enredándose de modo aparentemente caótico y sólo al final se revela su sentido, sorprendiendo de alguna manera al lector.

La trama policial avanza con Tilda, una joven policía de proximidad recién llegada a la isla, al hogar de sus ancestros, en un destino aparentemente tan tranquilo que resulta muy aburrido para alguien de su edad. Pero las cosas no siempre son como aparentan. Todas estas líneas temáticas confluyen en el final pero, lamentablemente, la solución al enigma termina siendo inferior al enigma.

SERIE NEGRA NóRDICA. Producto de una labor artesanal y prolija, más que inspirada, La tormenta de nieve es tributaria de una moda editorial que se ha instalado y que tiene al sueco Henning Mankell como máximo representante: el policial o la serie negra nórdica. Pero Mankell es de otra índole, y desde su serie con el inspector Kurt Wallander a sus otras novelas que transcurren en otros ámbitos, como por ejemplo Mozambique, estamos en presencia de un autor mayor. Otro ejemplo es el del noruego Jo Nesbo, que antes fue cantante y compositor y ahora escribe thrillers; uno de ellos, Némesis, con recursos más que interesantes y la extraña geografía de Oslo. Por supuesto, la fulgurante aparición de la trilogía Millennium del también sueco Stieg Larsson, cerrada por la temprana muerte de este autor, marcó un punto alto de difusión, con ventas de best seller y traslado inmediato a la pantalla.

No es el caso de Theorin, que transita por fórmulas ya impuestas en otro tiempo y otras literaturas. Aquí la trama policial es endeble y el recurso inquietante de los muertos comunicándose con los vivos no pasa de un aprovechamiento de casas y faros embrujados en medio de un clima desolado y devastador. Queda en pie su construcción psicológica del viudo Joakim, que trasmite la hondura de su dolor y el desvalimiento ante hechos que lo desbordan pero que no duda en indagar. Lo demás que destaca es la geografía del lugar de los hechos, el acoso de hielos, nieve y frío sobre las personas, que la pátina fantástica que le ha dado Theorin acentúa pero sin el aprovechamiento que hubiera obtenido un maestro del género de terror como Stephen King -basta recordar el Hotel Overlook en medio de la nieve en El resplandor-. Habrá que esperar los siguientes títulos del "Cuarteto de Öland" para ver hasta dónde llega el interés por otro cultor de la serie negra nórdica.

LA TORMENTA DE NIEVE, de Johan Theorin. Mondadori, 2011. Buenos Aires, 390 págs. Distribuye Random House Mondadori.

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