Arte sobre la piel

Patricia Linn

LLEVA UNA ESTRELLA en el vientre tatuada sobre su piel. Una estrella fugaz, una estrella brillante, una estrella del cielo. Nunca le habían interesado los tatuajes. Más que eso, pensaba que tatuarse era una locura, pero un día sintió la necesidad de tener uno. Había estado embarazada, su cuerpo había cambiado, crecido. Al mirarse al espejo imaginaba a su bebé dentro del vientre, lo soñaba y lo amaba mucho. El tatuaje es un testimonio del amor a ese niño que nunca llegó a nacer.

La estrella la dibujó ella, y se la llevó al tatuador, quien la calcó sobre la piel con una tinta indeleble que permanece unas 24 horas. Luego, con cuidado, colocó tinta dentro de unas tetinas esterilizadas, soldó a un soporte las agujas a usar, también esterilizadas, lo colocó en la pistola eléctrica y la conectó a la fuente. Comenzó a tatuar. Para hacerlo sumergió las agujas en la tinta, que es succionada por la máquina, apoyó la misma sobre la piel y la encendió. Las agujas, a través de un movimiento de sube y baja, atravesaron la capa exterior de la piel e introdujeron en la capa interior partículas diminutas insolubles de la tinta siguiendo el diseño de la figura calcada. Ella sintió un ardor, como el de una quemadura, y luego de unos 20 minutos la estrella estaba allí sobre su piel, para siempre.

"Hay algunos que sienten la necesidad de marcar para siempre alguna vivencia, un amor (un embarazo), un ídolo. Otros lo hacen como señal que los vincule a un grupo, como símbolo de pertenencia, otros por estética", dice Guzman Tasende, Vice-Presidente de la Asociación Uruguaya de Arte en el Cuerpo (AUDAC) "el rito como motivo ya casi no existe".

RITO Y TECNOLOGÍA. El rito era el motivo principal en muchas culturas antiguas. Se marcaba la piel como una señal del pasaje de una etapa a otra, de la niñez a la pubertad y luego a la edad adulta, o para simbolizar el status social. Se marcaba también para indicar la pertenencia a un grupo religioso. Algunas sociedades hacían tatuajes a los criminales para que fueran permanentemente identificados y castigados, otras tatuaban a los esclavos. Los nazis tatuaban un número a sus prisioneros, que indicaban la nacionalidad, el crimen, la religión, su carácter de condenado a muerte, la fecha de entrada al campo y rangos.

Los especialistas informan que las pruebas más antiguas del uso de los tatuajes por el ser humano son unas estatuillas de arcilla de mujeres egipcias del año 4000 AC. Dichas estatuillas tienen puntos, rayas, y rombos marcados en el cuerpo. Aunque se suponía que las marcas eran tatuajes fue recién cuando se encontraron momias egipcias con tatuajes de diseños parecidos a las marcas en las estatuillas que éstas se consideraron pruebas válidas de la antigüedad del procedimiento. En momias egipcias más recientes (2000 AC) se aprecian tatuajes más elaborados, simbólicos, con figuras de dioses. Pero además de las momias egipcias, principales testigos de un arte efímero, se han encontrado en los últimos años cuerpos preservados por el frío, algunos durante 2500 años, en lugares como Rusia y Perú. En ellos se encuentran tatuajes complejos y con muchos detalles en varias partes del cuerpo.

Un marino que viajó por los mares del sur, William Dampher, es el responsable de la reintroducción del tatuaje en Occidente. En 1691 llevó a Londres un polinesio llamado Príncipe Giolo, conocido como el Príncipe Pintado, quien estaba total y hermosamente tatuado. Se lo exhibió por dinero y fue un éxito, se volvió el furor de Londres. Cien años después el Capitán Cook hizo lo mismo. Pronto gente de las clases altas se estaba haciendo pequeños tatuajes en zonas del cuerpo fácilmente cubiertas. Cook además fue el primero en usar la palabra tatuaje. Proviene de la palabra tahitiana "tatau", que significa "cortar o herir".

HORAS DE DOLOR. El motivo por el cual la práctica del tatuaje no se extendió mucho a pesar del furor que ocasionó, fue porque el proceso era lento y doloroso. Cada punzada por la cual se introducía la tinta se hacía a mano, se usaban agujas hechas de madera o hueso y no es de extrañar que muchos murieran de infecciones. Hoy se utiliza una pistola parecida al taladro de un dentista. Fue desarrollada por Samuel O’Rietly que en 1891 la patentó. Estaba basada en la lapicera eléctrica diseñada por Edison, que pinchaba el papel con una aguja. La máquina eléctrica hizo posible el tatuaje a un precio asequible y en condiciones soportables. El tatuaje se popularizó, pero a medida que la clase media accedía a los tatuajes, las clases altas lo dejaron.

La máquina también acelera el proceso, ya que hace que el cúmulo de agujas perforen la piel unas 32 a 36 mil veces por minuto. Aun así para un tatuaje grande se puede demorar horas, horas de dolor para la mayoría. Algunos dicen que la sensación es solo la de un ardor molesto, pero para otros resulta muy doloroso. Los lugares que duelen más son los que no tienen mucha grasa, como la cabeza, los pies o las manos.

Los pigmentos deben introducirse dentro de la dermis, debajo de la epidermis. Se debe inyectar bien profundo, porque en la superficie se están produciendo células muertas constantemente. Si el tatuaje se hace en la epidermis desaparecerá en unas pocas semanas. Pero también hay que cuidar que no pase más allá de la dermis hacia el tejido adiposo. Los pigmentos orgánicos no polares se disuelven bien en la grasa por lo que se dispersan y los colores se confunden.

Al principio, cuando la tinta entra por la herida, se distribuye tanto en la capa exterior de la piel, la epidermis, como en la dermis. El organismo reacciona frente a la entrada de intrusos y la herida intentando detener la hemorragia con una inflamación y una afluencia de elementos del sistema inmunitario, principalmente neutrófilos y macrófagos. Estas últimas son células que se tragan lo que no corresponde al cuerpo para limpiar el área, llevando los residuos a los ganglios linfáticos. Pero en el caso de las partículas de las tintas, los macrófagos no pueden tragarlas por su tamaño, por lo que la aíslan rodeándola, formando una capa de células, aunque algunas partículas sí son trasladadas. Se han encontrado partículas de tinta en los nodos linfáticos de personas con tatuajes de 40 años, lo que explica la decoloración y disminución de la nitidez en los tatuajes de mucho tiempo. Esto ocurre también con la exposición al sol. Como el sol daña la piel, muchos macrófagos son atraídos a la zona y estos pueden ser los responsables de un mayor desplazamiento de la tinta.

TINTAS. La mayoría de las tintas para tatuar no son tintas técnicamente. Están compuestas de pigmentos suspendidos en un dispersante. Los pigmentos son en general inorgánicos, sales metálicas. También hay orgánicos: acrílicos y vegetales.

Las tintas utilizadas por los tatuadores en Uruguay son dispersiones de pigmentos preparados especialmente para tatuajes por empresas norteamericanas. En la documentación sobre seguridad de dichos materiales, no se especifican los pigmentos utilizados por ser información registrada. Pero se indica que cualquiera sea el que se use, orgánicos, inorgánicos o mezclas, no son peligrosos. El solvente es alcohol isopropílico y agua. Se aclara también que la FDA no ha aprobado dichas dispersiones como aditivo alimentario y que la USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos) tampoco lo ha autorizado como tinta para imprimir los paquetes de carne bovina o de aves. En Uruguay se han hecho análisis bacteriológicos que concluyen que no hay peligro de infección por usarlos.

POLÉMICA. En junio del año 2004 se estableció por decreto presidencial quién, cómo, y a quién se puede tatuar. Al divulgarse la ley se planteó una polémica en los medios como si se tratara de una intervención autoritaria en una práctica libre. En realidad la reglamentación fue desarrollada a pedido de los más interesados y conocedores del tema, los socios de AUDAC. Los motivos para regular el procedimiento son varios. Uno de ellos es que toman su trabajo seriamente y temen que se desprestigie la práctica debido a los accidentes de salud que ocurren y pueden ocurrir cuando se tatúa sin los cuidados necesarios, como hacen los que tatúan en las ferias o en las cárceles.

Otro tema que les preocupaba era la edad permitida para tatuar. Según AUDAC la mayoría de los adolescentes que se tatúan a los años se arrepienten, y si se hacen los tatuajes en lugares como la cara o los brazos les causan problemas al buscar trabajo, por el rechazo que provocan a algunos integrantes de la sociedad que los vinculan con bohemia y drogas. Por esto creen que deben de estar muy seguros de lo que quieren cuando eligen tatuarse. l

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