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Seguridad y sensación térmica

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Hace unas semanas le robaron a una amiga. Fue un momento muy desagradable, a mano armada. Me afectó bastante, sobre todo, porque estaba con la sensación de que la inseguridad había disminuido en el barrio. Ese hecho y varios mensajes en los grupos de whatsapp contando situaciones similares, bastaron para que me pusiera en alerta. Pero, ¿es real o es “sensación térmica”?

En mi cabeza la inseguridad subió. Sin embargo, nunca miré una sola estadística de delitos. Incluso, si las mirara, lo que presenta el Ministerio del Interior son los delitos denunciados, no los cometidos. Por lo que, si bien se aproxima más a la realidad, tampoco es exacta, lo que da aún más fuerza a la percepción de seguridad como regulador de nuestro comportamiento.

Lo que pasó en mi entorno es lo que en marketing se conoce como “word of mouth” (o el boca a boca) que es una de las estrategias más poderosas para contar la experiencia sobre un producto o un servicio, pero puede ser peligroso en casos negativos, porque cada persona añade su opinión propia al hecho sin haber sido testigo real.

Es el “teléfono descompuesto” y es justamente ahí donde el miedo encuentra su caja de resonancia.

En base a eso, varios estudios demostraron que la percepción sobre la seguridad se construye a partir de tres perspectivas: la experiencia propia al ser víctima de un delito; lo que alguien más ha vivido y nos relata; y lo que informan diariamente los medios de comunicación.

Pero los ciudadanos no somos los únicos que vemos influido nuestro comportamiento en temas de seguridad. Recientemente, Cabrera, Cicao y Tealde, investigadores de la UCU, estudiaron el impacto de un programa como el PADO en Montevideo y el área metropolitana, en la sentencia de los jueces. PADO es el programa del Ministerio del Interior que se enfoca en áreas de alta criminalidad para reducir los robos y ha sido una de las estrategias usadas cuando el crimen está concentrado geográficamente. Los investigadores lograron demostrar que las penas aumentaron entre un 45 % y un 58 % luego de la implementación del PADO.

Otras investigaciones demuestran cómo distintos factores externos influyen en el aumento de las penas: la cobertura de los medios, variaciones de temperatura, resultados deportivos o incluso los períodos de descanso, también han sido estudiados como una fuente de influencia externa. Por ejemplo, se estudió que es menos probable que los jueces de inmigración de EE.UU. emitan decisiones favorables al solicitante cuando la temperatura es alta; o que bajo malas condiciones climáticas (lluvia, viento, nieve) los jueces de distrito tienden a asignar sentencias de prisión más largas.

Esto demuestra que, incluso las decisiones de profesionales preparados, las mismas son moldeadas por factores externos que no están directamente relacionados al ejercicio profesional. Como cualquier otro ciudadano, ellos también reaccionan al entorno en el que viven.

Como en todos los comportamientos, los sesgos que tenemos a la hora de tomar decisiones son humanos. Conocerlos y entenderlos, nos permite gestionarlos.

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Isabelle Chaquiriand

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