Solidaridad, emoción y todo un país movilizado: Uruguay vivió una nueva edición de la Teletón, el encuentro que cada año nos recuerda cuánto podemos lograr cuando nos unimos por una misma causa.
La meta era superar la cifra alcanzada el año pasado y el país entero lo logró: se llegó a los 145.226.001 pesos uruguayos.
Entre aplausos, historias que inspiran y la energía de miles de personas conectadas por la empatía, el evento arrancó el viernes 7 de noviembre a las 22 horas y se extendió hasta la noche del sábado, en 25 horas ininterrumpidas de transmisión solidaria que atravesaron pantallas, escenarios y corazones.
Desde su primera edición en 2003, la Teletón ha sido mucho más que un evento televisivo: es un movimiento colectivo que hace posible la rehabilitación y la inclusión de miles de niños, niñas y adolescentes de todo el país.
Gracias al trabajo del equipo interdisciplinario de los Centros Teletón de Montevideo y Fray Bentos, más de 1.800 pacientes reciben atención, tecnología y acompañamiento cada año.
Este 2025, el gran desafío es sostener y ampliar ese compromiso. Además de garantizar la continuidad de las atenciones, la fundación busca cumplir dos objetivos clave: por un lado, crear una Sala de Exploración para lactantes y primera infancia en el Centro de Montevideo, una necesidad urgente dado que el 45% de los nuevos ingresos son menores de 3 años; por otro lado, desarrollar una segunda Sala de Realidad Virtual en el Centro de Fray Bentos, que permitirá aplicar tecnología avanzada a los procesos terapéuticos en la región litoral.
Lo recaudado representa cada año mucho más que un número: es la garantía de continuidad para miles de familias que cada día encuentran en la Teletón un motivo para creer y vivir mejor.
Es importante destacar que el 95% de los recursos anuales de la fundación se recauda durante estas 25 horas de maratón televisiva, por lo que cada aporte, por pequeño que parezca, se transforma en un paso más hacia un país más inclusivo y solidario.
Esta edición también trajo de regreso Desfachatados en versión streaming (“Desfachatados Live”), con Vale Sulca y Rafa Cotelo, además de un despliegue en todo el país, la participación honoraria de comunicadores y artistas, mesas temáticas sobre rehabilitación e inclusión, y música en vivo con artistas nacionales de diversos géneros.
Si de emociones se trata, cada historia de la Teletón encierra miles. Y en estas últimas horas no faltaron los relatos que conmueven y movilizan hasta las lágrimas. Son historias que dan sentido al evento, que muestran el verdadero impacto de la fundación en la vida de las familias.
Entre ellas, destacó la de Oriana y sus abuelos, una historia que recuerda que detrás de cada paciente hay un entorno lleno de amor y fortaleza.
Alicia, su abuela, es de Paso de los Toros y vive en Montevideo, donde trabaja desde hace 30 años en una casa de familia. Su nieta Oriana nació con espina bífida y creció acompañada por Teletón, donde logró grandes avances y autonomía. Agradecida, Alicia decidió sumarse como voluntaria: hoy organiza eventos, colabora en distintas actividades y dice que ayudar a otros niños es su manera de devolver todo lo que Teletón hizo por su nieta.
Otra historia que tocó profundamente fue la de Ezequiel, un joven que también nació con espina bífida y fue atendido desde pequeño en los centros Teletón. Allí aprendió a confiar en sí mismo y a descubrir que podía más de lo que imaginaba. Hoy tiene 22 años, trabaja en la Casa de la Cultura de José Pedro Varela y estudia Relaciones Internacionales.
“De niño yo era una persona con muchos sueños, que quería lograr muchas cosas. Y aunque hoy esa persona es más consciente y no tan fantasiosa, todavía tiene algún sueño y va por ellos. Ese es el mensaje que me gusta dar: que siempre hay que intentar, ante cualquier adversidad”, señaló.
Con casi dos décadas de trabajo en Uruguay, profundamente marcadas por el compromiso, la solidaridad y el impacto en miles de familias, la Teletón vuelve a dejar en claro que la fuerza de un país se mide también en su capacidad de unirse, de tender la mano y de transformar la empatía en acción.
Cada historia, cada abrazo y cada aporte construyen una cadena de esperanza que se renueva año a año.