Sudoración nocturna: el síntoma que su cuerpo usa para alertar sobre desequilibrios que no conviene ignorar

Despertarse empapado en plena madrugada no siempre es culpa del calor. La sudoración nocturna puede ser una señal de desequilibrios hormonales, infecciones u otros problemas que merecen atención.

Mujer en la cama con calor
Mujer en la cama con calor
Foto: Freepik

Redacción El País
Despertar de madrugada sintiendo la ropa húmeda y las sábanas pegadas puede ser tan desconcertante como molesto. Aunque es normal transpirar algo durante el descanso, cuando la sudoración nocturna se vuelve intensa —al punto de obligar a cambiarse— conviene prestar atención.

Estos episodios, lejos de ser solo cuestión de calor ambiental, suelen ser la forma en que el organismo avisa que algo no anda del todo bien.

Causas más frecuentes que explican el problema

Las sudoraciones nocturnas pueden responder a diversos factores, desde los más comunes hasta otros que requieren una consulta médica. Uno de los motivos habituales es el desequilibrio hormonal. En las mujeres, la menopausia suele venir acompañada de sofocos; en los hombres, la baja de testosterona también puede manifestarse con transpiración excesiva durante el sueño.

Otra causa posible son ciertas infecciones, como tuberculosis, VIH o cuadros virales que generan fiebre y, por ende, una caída brusca de la temperatura corporal que dispara el sudor. También se han reportado episodios vinculados a enfermedades autoinmunes o, en casos menos frecuentes, al linfoma.

Hombre desperezándose en la cama
Hombre desperezándose en la cama
Foto: Freepik

El uso de algunos medicamentos —especialmente antidepresivos, analgésicos o terapias hormonales— puede provocar este efecto secundario. Y en personas con diabetes, una hipoglucemia nocturna puede desencadenar estos picos de transpiración cuando desciende el nivel de glucosa en sangre.

Cuándo consultar y cómo aliviar estos episodios

Si ocurre de vez en cuando, la transpiración puede estar asociada a cuestiones externas: una pieza demasiado cálida, sábanas pesadas o ropa de dormir poco apropiada. Pero si la sudoración nocturna aparece seguido y se acompaña de fiebre, cansancio extremo o pérdida de peso sin causa clara, lo indicado es consultar. El diagnóstico suele basarse en la historia clínica y, si amerita, en estudios para descartar otros problemas de salud.

Mujer en la cama tomándose la cabeza
Mujer en la cama tomándose la cabeza
Foto. Freepik

Mientras tanto, hay medidas sencillas que pueden ayudar: mantener el dormitorio fresco, ventilar bien, optar por ropa de cama liviana y evitar pijamas sintéticos. También conviene limitar el alcohol, la cafeína y los alimentos muy picantes antes de dormir, porque pueden intensificar la transpiración. Y como la ansiedad puede influir, prácticas como la meditación o el yoga pueden colaborar con un descanso más tranquilo.

Si estos episodios se vuelven reiterados, lo importante es no normalizarlos. Escuchar lo que el cuerpo intenta comunicar y buscar orientación profesional puede marcar la diferencia entre un síntoma pasajero y un problema que requiere seguimiento.

En base a El Tiempo/GDA

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