El síndrome del corazón roto —conocido en medicina como miocardiopatía de Takotsubo— es una afección cardíaca que suele aparecer tras episodios de estrés emocional extremo, como una pérdida afectiva, una noticia impactante o una situación de fuerte angustia. También puede desencadenarse luego de una enfermedad física grave o incluso después de una cirugía, generando síntomas que alarman por su similitud con un infarto.
Según explican especialistas de la Mayo Clinic, esta condición puede provocar dolor intenso en el pecho, dificultad para respirar y alteraciones en la forma en que el corazón bombea la sangre. Justamente por eso, muchas personas llegan a la emergencia creyendo que están sufriendo un ataque cardíaco.
Una afección reversible, pero que no debe minimizarse
A diferencia del infarto clásico, el síndrome del corazón roto no se produce por la obstrucción de una arteria coronaria, sino por una alteración transitoria del músculo cardíaco. En la mayoría de los casos, los síntomas duran días o semanas, aunque algunas personas pueden continuar sintiéndose mal durante más tiempo y requerir tratamiento farmacológico para una recuperación completa.
Desde la Cleveland Clinic explican que lo que ocurre es un debilitamiento repentino de una parte del músculo cardíaco, lo que obliga al resto del corazón a trabajar de más. Aunque se trata de una afección cardíaca reversible, el cuadro no deja de ser serio y debe ser evaluado por profesionales de la salud.
Diversos estudios sostienen que uno de los posibles mecanismos detrás de esta patología es una descarga masiva de hormonas del estrés, como la adrenalina, que afecta momentáneamente el funcionamiento del corazón.
Quiénes tienen mayor riesgo y cuándo consultar
El síndrome del corazón roto es más frecuente en mujeres mayores de 50 años, especialmente en la etapa posmenopáusica. De acuerdo con la Mayo Clinic, la disminución de los estrógenos aumenta la sensibilidad del corazón frente a las hormonas del estrés, lo que explicaría esta mayor incidencia.
Otros factores de riesgo incluyen trastornos de salud mental como la ansiedad o la depresión, que modifican la respuesta del organismo ante situaciones emocionales intensas. Por eso, ante síntomas como dolor en el pecho, palpitaciones o falta de aire, los especialistas recomiendan consultar de inmediato y no subestimar el cuadro.
Si bien la mortalidad es baja, existe riesgo de complicaciones. En ese sentido, la prevención pasa por aprender a manejar el estrés emocional, pedir ayuda a tiempo y atender la salud mental como parte integral del cuidado del corazón.