Qué es un aneurisma, por qué puede no dar señales previas y por qué su rotura puede ser fatal

La muerte del actor y comunicador Gaspar Valverde, tras sufrir un derrame cerebral provocado por un aneurisma, puso el foco en esta patología que muchas veces no da síntomas hasta que ocurre la rotura.

Cerebros
Foto: Commons.

Redacción El País
La muerte de Gaspar Valverde a los 50 años generó conmoción en el ambiente cultural y mediático uruguayo.

Actor y comunicador muy querido, Valverde falleció este lunes luego de permanecer internado en estado crítico tras sufrir un derrame cerebral provocado por un aneurisma.

El episodio ocurrió el jueves pasado, poco después de finalizar su programa de streaming Fuera de lugar, que conducía en Fipo TV. Según se informó, Valverde se descompensó en su hogar y fue asistido inicialmente por su amigo y compañero de programa, Claudio Sánchez, quien dio aviso inmediato a la emergencia móvil. Posteriormente fue trasladado al sanatorio Americano, donde ingresó a terapia intensiva. Este domingo se confirmó que había sufrido muerte cerebral.

El caso reavivó preguntas frecuentes entre el público: qué es exactamente un aneurisma, por qué muchas veces no da señales previas y por qué su ruptura puede tener consecuencias dramáticas.

Qué es un aneurisma cerebral

Según MedlinePlus (sitio de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos), un aneurisma es una protuberancia anormal que se forma en la pared de un vaso sanguíneo debido a una zona debilitada. Cuando ocurre en los vasos que irrigan el cerebro, se denomina aneurisma intracraneal o aneurisma cerebral.

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Estas dilataciones suelen presentarse alrededor o debajo del cerebrum, una de las principales regiones del cerebro. Existen distintos tipos de aneurismas cerebrales, pero el más común es el aneurisma sacciforme, cuya forma recuerda a un pequeño saco que sobresale del vaso sanguíneo. Su tamaño puede variar desde unos pocos milímetros hasta superar un centímetro, y en algunos casos llegar a más de 2,5 centímetros.

Por qué pueden pasar desapercibidos

Los aneurismas cerebrales son relativamente comunes: se estima que una de cada 50 personas tiene uno. Sin embargo, solo una pequeña proporción se rompe o provoca síntomas.

Muchas personas pueden vivir con un aneurisma sin saberlo, ya que en numerosos casos no genera señales clínicas y se detecta de manera incidental durante estudios como resonancias magnéticas o tomografías computarizadas realizadas por otros motivos.

Cuando el aneurisma se rompe

El problema surge cuando el aneurisma comienza a filtrar sangre o se rompe. La rotura es la causa más frecuente de una hemorragia subaracnoidea y constituye una emergencia médica.

Uno de los síntomas más característicos es un dolor de cabeza intenso y repentino, que suele describirse como “el peor dolor de cabeza de la vida”. Este cuadro puede ir acompañado de una descompensación general y otros síntomas neurológicos.

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En algunos casos, antes de una rotura mayor, puede presentarse una cefalea denominada “centinela” o “en trueno”, que funciona como una señal de advertencia días o semanas antes del sangrado severo, indica el sitio.

Los síntomas asociados a un aneurisma que ejerce presión o que se rompe pueden incluir visión doble o pérdida de visión, dolor en el cuello, rigidez cervical, zumbidos en los oídos, confusión, somnolencia, náuseas y vómitos, debilidad muscular, dificultades para hablar, convulsiones y pérdida de conciencia, que puede llegar al coma.

Factores de riesgo

Existen factores que aumentan el riesgo de desarrollar o de que se rompa un aneurisma cerebral. Entre ellos se incluyen los antecedentes familiares, la presión arterial alta, el tabaquismo, el consumo de alcohol y el uso de drogas como cocaína, metanfetaminas o anfetaminas. También se asocian ciertas condiciones de salud, como la poliquistosis renal, la coartación de la aorta y la endocarditis.

No todos los aneurismas requieren tratamiento inmediato. Aquellos de tamaño muy pequeño tienen menos probabilidad de romperse y pueden ser monitoreados periódicamente con estudios de imagen. En otros casos, el equipo médico evalúa la conveniencia de intervenir según el tamaño, la localización del aneurisma, la edad del paciente y su estado general de salud.

Cuando se decide tratarlo, existen dos métodos principales: el clipaje quirúrgico, que se realiza mediante una neurocirugía abierta, y la reparación endovascular, una técnica menos invasiva que utiliza espirales y, en algunos casos, endoprótesis.

Cuando un aneurisma se rompe, el tratamiento es urgente e implica internación en cuidados intensivos, reposo estricto, control de la presión arterial, medicación para prevenir convulsiones y vasoespasmos, y otras medidas según la evolución clínica.

Dolor de cabeza gimnasio
Mujer sufre dolor de cabeza mientras entrena.
Foto: Freepik.

Un cuadro de alta gravedad

El pronóstico tras la rotura de un aneurisma depende de múltiples factores. Los aneurismas cerebrales rotos son con frecuencia mortales y, entre quienes sobreviven, algunas personas quedan sin secuelas, mientras que otras presentan discapacidades de moderadas a graves.

La muerte de Gaspar Valverde vuelve a poner en primer plano una patología que, aunque muchas veces silenciosa, puede ser súbita y fatal. Ante la aparición de un dolor de cabeza repentino e inusual —sobre todo si es intenso o se acompaña de síntomas neurológicos—, la consulta médica inmediata es clave.

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