Una paciente me explicó que sobrecargada de responsabilidades, este mes no lograba hacerse tiempo para abordar sus temas de salud. La miré a los ojos y le dije “Yo también estoy en diciembre” y, pese a que es un mes, difícil mantengo el orden de mis prioridades.
El último mes del año es complejo, estamos sobrecargados, aparecen mil compromisos (nuestros o de los niños) y queremos ponerle punto final al año. Nuestro cuerpo pide vacaciones y nuestro cerebro ponerse en modo off. Como si los pendientes no fueran poco, surgen invitaciones, fiestas, y despedidas. Todas las salidas están sobrecargadas de alcohol y comida.
El estrés de las fiestas también suma: ¿Dónde pasamos, con tu familia con la mía? ¿Qué comemos? Me preguntó, ¿quién no tuvo la fantasía de desaparecer en diciembre y volver con la calma de enero?
¿No será momento de cambiar la óptica y mirar las cosas con otra postura, pararnos con otra postura frente a diciembre? Muchas de las reuniones de este mes, están repletas de alegría y si las viviéramos con calma las disfrutaríamos mucho más. Sin embargo, año a año quedamos atrapados en un estrés colectivo. Espero que esta nota primero les sirva para reflexionar y que además puedan obtener algunas ideas para que terminen diciembre sanos y felices.
Sueño
Esto es innegociable. Durante el sueño se regulan múltiples funciones metabólicas, hormonales, fisiológicas que se relacionan con nuestra salud física y mental.
Cuando estamos sin dormir, nos cambia el humor, quedamos irritables, con escasa concentración y también con mucho apetito, lo que nos predispone a pésimas decisiones.
Lo recomendado es dormir como mínimo 7 horas, si pueden llegar a las 8, mejor. Cuiden la calidad de su sueño, no estén hasta el último momento con el celular o trabajando: dos horas antes de dormir no miren redes sociales ni cosas muy estimulantes.
Salud mental
Si estás en terapia, no es momento de suspenderla, quizás tengas que ser mas responsable que nunca. Proponete hacer algo que te guste -caminar, bailar, leer, algo que realmente te despeje, que te haga sentir feliz- por lo menos una hora al día.
No tenés que cumplir compromisos con todos, sino contigo mismo. No hay que decir que sí a todas las invitaciones, ni aceptar el doble de trabajo porque ya no queda más tiempo. El próximo año llegará y vos necesitarás el mismo cuerpo para continuar con todo.
Alimentación
Sobrecargados de fiestas y despedidas, nos enfrentados a comer de más, y quizá sumamos alimentos que quizás no queremos. Al otro día pagamos los platos rotos.
El comportamiento humano en grupo es muy interesante. Por un lado, los grupos siempre tienden a ser homogéneos y a hacer que nadie desentone, para que pueda funcionar en armonía.
Por otra parte, todos deseamos pertenecer a un grupo, por ende, trataremos de parecernos a sus integrantes.
Traslademos esto a la comida, imaginemos un grupo de trabajo o de amigos en una reunión de fin de semana, o en una de las múltiples comidas que se organizan en los trabajos, clubes u otras asociaciones. El grupo decide comer pizza y hamburguesas y uno o unos integrantes, que se está cuidando, manifiesta que no quiere comida de esas características. Comenzarán los comentarios del tipo “solo uno poquito”, “un día no te hace nada”, o “nadie le contará a tu nutricionista”. Con mucha frecuencia, las personas ceden a ese pedido y comen lo que no querían comer solo para agradar al grupo.
Busquemos soluciones:
-Pueden elegir comer el menú planificado por el grupo y si tienen ganas de disfrutar esa comida, lo hacen sin culpa y coman con moderación. Cuando es una decisión ya tomada, generalmente no se come en exceso. Además en las reuniones y las fiestas, la alegría pasa por el encuentro, el disfrute con los amigos y familia y la comida no es la prioridad.
-Modificar el menú, también es una opción hablar con el grupo y plantear tener un menú más saludable.
-Y quizás en un encuentro casual en el trabajo, una merienda compartida que no estaba planificada, podemos decir “Gracias, no quiero”.
No está nada mal decir no quiero, siempre es bueno recordar que si las otras personas se ofenden es un problema de ellas, las que eligieron no comer solo están tomando una decisión basada en su propio deseo y eso no tiene nada de malo.
Actividad física
Es importante durante todo el año, pero en esta época es innegociable. Para conservar el peso, si aumentamos la ingesta, gastar más energía es una opción. El ejercicio es un liberador de endorfinas y muchas hormonas, digamos un antidepresivo natural.
En suma, si en diciembre logramos mantener nuestra rutina lo más parecida a nuestra vida habitual, seguramente la pasemos mejor. Cuando más sobreexigidos estamos más tenemos que cuidarnos. Pensemos a nuestro cuerpo como una herramienta que debe estar óptima para terminar el año y si la maltratamos, seguramente no lleguemos tan bien.
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