¿Por qué el cerebro dificulta el proceso de dejar el alcohol y cómo actúa en la recaída, según la ciencia?

Abandonar el consumo de alcohol no depende solo de la fuerza de voluntad. Nuevas investigaciones explican cómo ciertas reacciones cerebrales perpetúan la adicción y complican la sobriedad.

Personas bebiendo alcohol.
Personas bebiendo alcohol.
Foto: Freepik.

Redacción El País
Dejar de beber suele ser una de las decisiones más difíciles que una persona puede enfrentar. Durante mucho tiempo se creyó que bastaba con tener fuerza de voluntad o “ganas de cambiar”, pero la ciencia ha demostrado que el proceso es mucho más complejo.

El periodista Joseph Pursh, del Los Angeles Times Syndicate, señalaba que dejar el alcohol “no se logra de un día para el otro, sino a través de muchas pequeñas decisiones que se fortalecen con el apoyo de otros que pasaron por lo mismo”. Esa mirada, que hace foco en la progresividad del cambio, hoy encuentra respaldo en la neurociencia.

Lo que ocurre en el cerebro

La neurocientífica rumana Hermina Nedelescu, especialista en adicciones, lideró una investigación que ayuda a entender por qué el cerebro dificulta el proceso de dejar el alcohol. Según sus conclusiones, publicadas recientemente, la adicción se sostiene a través de ciclos repetitivos de abstinencia, sobriedad y recaída.

Durante esos ciclos, el cerebro refuerza la asociación entre el consumo de alcohol y la sensación de placer o relajación. Es decir, cada recaída vuelve a encender los mismos circuitos neuronales que vinculan el alcohol con el bienestar, lo que explica por qué resulta tan difícil cortar con esa relación.

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Aproximadamente una de cada cuatro personas no experimentan una resaca luego de beber mucho alcohol la noche anterior.
Foto: Freepik.

Recuperar el control

Más allá del componente neurológico, los efectos del alcohol en el cuerpo también son significativos. El consumo excesivo y sostenido puede afectar la memoria, la atención y otras funciones cognitivas. Sin embargo, los avances científicos traen un mensaje esperanzador.

Un estudio publicado en 2023 en la revista Alcohol and Alcoholism evaluó a 32 personas con trastorno grave por consumo de alcohol. Los resultados mostraron que un 63% presentó mejoras cognitivas notables apenas 18 días después de dejar de beber. Según los autores, ese período inicial de abstinencia puede marcar un punto de inflexión para iniciar la recuperación cerebral.

Alcoholismo
Hombre tomando alcohol en exceso
Foto: freepik

El camino posible

Aunque los mecanismos cerebrales explican parte de la dificultad, los especialistas insisten en que la recuperación sí es posible. Requiere acompañamiento, constancia y, sobre todo, comprensión de que la adicción no es un fallo moral, sino una condición con bases biológicas y emocionales.

En ese sentido, entender cómo actúa el cerebro frente al alcohol permite no solo desestigmatizar el problema, sino también diseñar estrategias más efectivas para prevenir las recaídas y sostener la sobriedad a largo plazo.

En base a El Tiempo /GDA

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