La ciencia explica por qué no todos pueden doblar la lengua en U y desmonta un viejo mito genético

Durante años se enseñó como un rasgo genético simple, pero hoy los genetistas coinciden: doblar la lengua no depende de un solo gen, sino de la anatomía, los músculos y hasta del aprendizaje.

Lengua.
Foto: Pixabay

Redacción El País
¿Puede doblar la lengua en forma de U o hacer el clásico “canutillo”? Durante generaciones, esta habilidad fue presentada como un ejemplo casi escolar de herencia genética: se podía o no se podía, según lo que dictara un supuesto gen dominante. Sin embargo, la ciencia actual muestra que esa explicación es demasiado simplista y que el fenómeno es bastante más complejo.

Lejos de responder a un interruptor biológico de “sí o no”, la capacidad de enrollar la lengua surge de una combinación de factores que incluyen la anatomía bucal, el control muscular y, en algunos casos, la posibilidad de aprendizaje. Una prueba más de que el cuerpo humano rara vez se rige por reglas tan lineales como las que figuran en los manuales básicos de genética.

Del gen único al enfoque multifactorial

Durante décadas se afirmó que doblar la lengua era un rasgo mendeliano dominante: si uno de los padres podía hacerlo, el hijo también. Sin embargo, investigaciones con gemelos idénticos, que comparten el mismo ADN, mostraron algo revelador: en algunos pares, uno logra el gesto y el otro no. Ese solo dato alcanza para descartar que todo dependa de un único gen.

Hoy, los especialistas describen esta habilidad como un rasgo poligénico y multifactorial. Es decir, intervienen varios genes con efectos pequeños, cuya expresión se ve influida por el entorno, el desarrollo y las características físicas de cada persona. La genética importa, sí, pero no actúa sola.

Qué factores influyen en el movimiento de la lengua

Genetistas como Olavo Siqueira, Samuel Nogueira y Betânia Loures, citados por medios internacionales, señalan que existen al menos tres aspectos clave para entender por qué algunas personas pueden doblar la lengua y otras no:

  • Coordinación muscular: la lengua está formada por un entramado complejo de músculos que requieren un control motor fino para adoptar formas específicas.
  • Biomecánica y espacio oral: el tamaño del paladar y el espacio dentro de la boca condicionan la libertad de movimiento de la lengua.
  • Flexibilidad anatómica: variaciones naturales en tejidos y estructuras pueden facilitar o limitar este tipo de gestos.
    lengua

Un dato llamativo que surge de estudios poblacionales es la diferencia entre lo que las personas creen poder hacer y lo que realmente logran. Bajo observación, muchos fallan al intentar reproducir movimientos linguales complejos, lo que refuerza la importancia del control neuromuscular por sobre la simple intención.

¿Se puede aprender a doblar la lengua?

Dado que se trata de una acción que involucra músculos y coordinación, la ciencia no descarta que la práctica tenga algún efecto. No todas las personas lo lograrán entrenando, pero el solo hecho de que sea una habilidad potencialmente entrenable refuerza la idea de que no funciona como un test genético confiable.

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Las estimaciones indican que entre dos tercios y cuatro quintas partes de la población mundial pueden enrollar la lengua. Aun así, no existe ninguna evidencia de que esta destreza represente una ventaja evolutiva o tenga impacto en la salud.

No poder doblar la lengua no implica ningún problema clínico ni dice nada relevante sobre el estado físico de una persona. Es, simplemente, otra de las muchas variaciones anatómicas y funcionales que hacen que cada ser humano sea distinto.

En base a El Tiempo/GDA

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