Un bulto, una alteración en la piel o una secreción inesperada por el pezón pueden ser señales que merecen atención. Aunque estos cambios no indican necesariamente la presencia de cáncer de mama, reconocerlos y consultar a tiempo puede ayudar a detectar enfermedades que requieren tratamiento. Así lo señaló María Isabel Rizo González, cirujana de seno y tejidos blandos y vocera de la Liga Colombiana Contra el Cáncer, durante una actividad de concientización sobre esta enfermedad.
Las mamas pueden experimentar modificaciones a lo largo de la vida, relacionadas con el ciclo menstrual, el embarazo, la lactancia y otros cambios hormonales. Sin embargo, cuando aparece una alteración nueva o persistente, es importante consultar con un profesional de la salud. Entre las señales a las que conviene prestar atención se encuentran:
- La aparición de un bulto o engrosamiento. Una masa nueva en la mama o en la axila debe ser evaluada, aunque no provoque dolor. No todos los bultos son cancerosos, pero no es posible determinar su naturaleza únicamente mediante el tacto.
- Cambios en la piel. El enrojecimiento, las retracciones, el engrosamiento o una textura similar a la piel de naranja pueden requerir valoración médica, especialmente si aparecen de forma reciente y no desaparecen.
- Alteraciones en el pezón. Una inversión o retracción nueva del pezón, cuando antes no existía, es una señal que merece atención.
- Cambios en el tamaño o la forma de una mama. Una modificación reciente, sobre todo si se acompaña de otros síntomas, debe ser evaluada por un profesional.
- Secreciones inesperadas por el pezón. Es importante prestar atención si el líquido aparece espontáneamente, sin apretar el pezón, en particular cuando contiene sangre o proviene de una sola mama.
Ninguna de estas señales confirma por sí misma un diagnóstico de cáncer. Sin embargo, tampoco conviene esperar a que los cambios empeoren antes de consultar.
El autoexamen mamario permite familiarizarse con la apariencia y la textura habituales de los senos. De esa manera, una persona puede advertir una modificación que antes no estaba presente y solicitar una consulta. No obstante, el autoexamen no reemplaza la mamografía ni otros controles médicos. Una persona puede tener cáncer de mama sin notar bultos u otros cambios, especialmente cuando la enfermedad se encuentra en una etapa inicial.
La mamografía es una herramienta fundamental para la detección temprana y es el método de cribado que ha demostrado reducir la mortalidad por cáncer de mama. La ecografía puede complementar la evaluación y ayudar a caracterizar determinados hallazgos, mientras que la resonancia magnética se reserva para situaciones específicas, como algunas pacientes con alto riesgo.
La edad para comenzar los controles y la frecuencia con la que deben realizarse dependen de las recomendaciones sanitarias vigentes, los antecedentes personales y familiares y otros factores de riesgo. Por eso, es conveniente consultar con un profesional para definir qué estudios corresponden en cada caso.
Aunque el riesgo aumenta con la edad, el cáncer de mama no afecta exclusivamente a mujeres mayores. También puede presentarse en personas jóvenes, por lo que conocer los cambios del cuerpo y consultar ante una señal nueva resulta importante a cualquier edad. Tampoco tener antecedentes familiares es un requisito para desarrollar la enfermedad.
Existen factores modificables asociados con el riesgo, entre ellos el consumo de alcohol, el sedentarismo y la obesidad. Mantenerse físicamente activa, limitar el alcohol, evitar el tabaco y sostener una alimentación equilibrada contribuye a cuidar la salud general, aunque ningún hábito garantiza que la enfermedad no aparezca. Por eso, más que hablar de una prevención absoluta, es importante combinar hábitos saludables con las medidas de detección recomendadas para cada persona.
Ante un bulto nuevo, una retracción, cambios persistentes en la piel o una secreción espontánea por el pezón, la recomendación es consultar sin demora. No significa que exista necesariamente un cáncer, pero sí permite evaluar la causa y actuar a tiempo si se necesita tratamiento.
Con base en El Tiempo/GDA