Hoy 1° de marzo es el Día Mundial del Reciclador, una jornada pensada para llamar la atención sobre el trabajo de quienes se encargan de los residuos generados por individuos u organizaciones.
La empresa Abito (que se pronuncia como "hábito" y abrevia la frase "Acciones por el "Bien de Todos"), se dedica a la recolección, clasificación y, cuando es posible, el reciclaje de residuos, pero con algunas particularidades. En primer lugar, y como se mencionó, se trata de un emprendimiento privado, y en segundo, trata con los residuos generados por empresas y otro tipo de organizaciones, no de individuos o familias.
En segundo lugar, Abito genera una especie de trazabilidad de los residuos, y además calcula el impacto que tuvo todo el proceso. Abito informa a sus clientes sobre a través de “reportes de impacto”. Se le informa a, por ejemplo, un colegio el impacto que tuvo haber reciclado sus residuos (para ilustrar: se informa sobre cuántos litros de agua se ahorraron, o cuántos árboles no tuvieron que ser talados, por haber reciclado x cantidad de papel).
Soledad Chiarino, directora y cofundadora (junto al socio Francisco Voulminot), comenta que se trata de un trabajo que tanto en Uruguay como en buena parte de América Latina en el cual predomina la informalidad.
Esa informalidad trae las más de las veces precarización y, también, cierta estigmatización de quienes realizan el trabajo de recolectar y clasificar lo que nosotros desechamos, muchas veces sin pensar demasiado en ello.
De ahí que la labor de Abito, como también de otras organizaciones e individuos en torno a esta temática a menudo apuntan a realzar este trabajo. "Justamente lo que queremos hacer es visibilizar, dignificar y que sea un laburo más como el de cualquiera".
Por eso llevó adelante un experimento social: convocó a personas de distintos perfiles y edades, sin revelar quién estaba detrás de la iniciativa. Tampoco se reveló en qué consistiría el experimento. Lo único que vieron los participantes apenas llegaron al lugar acordado fue una caja con a una bolsa de residuos. La reacción fue inmediata: incomodidad, sorpresa y rechazo.
Estas respuestas evidencian la escasa costumbre de manipular residuos, que suelen asociarse automáticamente con la idea de “basura”. Sin embargo, existe una diferencia clave: cuando los residuos están mezclados, se convierten en basura; cuando están correctamente separación de residuos, pasan a ser materiales reciclables o reutilizables, de acuerdo a lo comunicado por Abito.
De hecho, aproximadamente el 75% de los residuos son potencialmente recuperables, ya sea a través del reciclaje o el compostaje. Solo una fracción menor corresponde a desechos realmente no aprovechables. Esta distinción es central para promover la economía circular, reducir la cantidad de basura enviada a vertederos y fomentar prácticas responsables de sustentabilidad ambiental.
"Acá me siento mucho mejor"
Estella Maris Silva trabajaba limpiando en un colegio, pero una amiga le preguntó si no podía hacerle una suplencia en la planta donde Abito lleva a cabo sus actividades. Silva dijo que sí, y descubrió que quería cambiar de trabajo. Aunque inicialmente sintió algo de incertidumbre ante lo que sería el cambio de ocupación, descubrió que gracias a la ayuda y buena voluntad de sus compañeros de trabajo se adaptó muy bien.
"Me enseñó una muchacha que trabajaba en el área, ¿viste? Y le agarré la mano enseguida. Llegan camiones de noche, dejan los bolsones en el área donde trabajo. Cuando llego me pongo los guantes, agarro bolsas que son de distintos colores y empiezo a clasificar. La verdad que me encanta".
—¿Por qué te sentís más a gusto ahora que en tu trabajo anterior?
—Allá estaba bastante sola, en el sentido de que no podía conversar con nadie, a no ser que alguna maestra se detuviera a hacerlo. Acá hay otro ambiente.
Además, agrega Silva, en el trabajo que tiene ahora tiene otra flexibilidad para que pueda atender a su hijo, que es no vidente y además tiene que hacer quimioterapia. En otras palabras: para ella, no se trata únicamente de la tarea en sí, sino de las condiciones en las que ejerce dicha tarea: un ámbito laboral donde puede tener un ida y vuelta comunicacional con colegas, además de la posibilidad de poder acompañar a su hijo cuando este la necesita.
Se podría interpretar que la actual sensación de Silva es estar incluida, formar parte de un colectivo. Chiarino no solo coincide sino que enfatiza la relevancia, tanto para el individuo como para la sociedad entera, de la inclusión a través de la formalización del trabajo de los recolectores y clasificadores de residuos.
"Nosotros entendimos desde que empezamos lo importante que es que todas las personas que trabajan en esto —incluso las que lo hacen desde hace tiempo— también sean parte de esta transformación. Porque si no se excluyen del sistema y eso es lo que no podemos permitir".
Porque, como añade, no se trata solo de un trámite burocrático que redundará en, entre otras cosas, la jubilación. Más allá de eso, sostiene Chiarino, un trabajo formal da a la persona una legitimidad social que no tiene cuando la labor es informal y precarizada.
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