Ahogamiento infantil: por qué sigue siendo una tragedia evitable y cómo prevenirla en verano

El ahogamiento es una de las principales causas de muerte no intencional en niños pequeños. La supervisión activa y medidas simples pueden evitar casi todas las tragedias durante el verano.

niños en la piscina

El ahogamiento continúa siendo una de las principales causas de muerte no intencional en la infancia temprana. En particular, afecta con mayor frecuencia a niños de entre 1 y 4 años. Sin embargo, se trata de un desenlace que puede prevenirse casi en su totalidad si se adoptan medidas básicas de cuidado y supervisión.

Las estadísticas de los últimos veranos vuelven a encender una señal de alarma. Como pediatra, considero indispensable insistir una y otra vez en este tema, porque cada fallecimiento por ahogamiento representa una tragedia evitable y una responsabilidad compartida por los adultos a cargo.

Supervisión es clave

El principal factor de riesgo es la falta de vigilancia directa. Los niños deben estar siempre bajo la mirada atenta de un adulto responsable, sin distracciones y a una distancia que permita intervenir de inmediato ante cualquier situación de peligro.

Es fundamental comprender que el ahogamiento puede ocurrir en pocos segundos y de manera silenciosa. Por eso, no alcanza con “estar cerca”: hay que mirar activamente.

Dispositivos de flotación

El uso de chalecos salvavidas u otros elementos de flotación certificados puede ser de ayuda, pero nunca reemplaza la supervisión adulta. En algunos casos, incluso generan una falsa sensación de seguridad que lleva a bajar la guardia.

Aunque el niño sepa nadar o flotar, el riesgo sigue existiendo si no hay un adulto atento en todo momento.

Niños jugando en las playas del oeste de Montevideo.
Niños jugando en las playas del oeste de Montevideo.
Foto: Estefanía Leal.

Medidas simples

La prevención del ahogamiento se basa en acciones claras y accesibles, que deben estar siempre presentes. Recordemos: el ahogamiento es prevenible y somos los adultos quienes debemos evitarlo.

-Vigilar permanentemente a los niños cuando estén cerca del agua o dentro de ella, aun si saben nadar.

-Elegir espacios habilitados, señalizados y que cuenten con guardavidas.

-Evitar bañarse en ríos, lagunas o zonas cercanas a cascadas, donde pueden existir corrientes internas, algas u otros riesgos ocultos.

-No utilizar canteras como lugares recreativos: son especialmente peligrosas y están prohibidas para el baño.

-Los niños nunca deben ingresar solos al agua ni permanecer allí sin supervisión.

También es importante conocer previamente la profundidad y las características del fondo antes de realizar zambullidas, y enseñar a los niños a no correr alrededor de las piscinas para evitar resbalones y golpes.

En piscinas e hidromasajes, se recomienda nadar y jugar lejos de los desagües, ya que pueden provocar lesiones por succión o atrapamiento, especialmente del cabello.

niño playa

Riesgos en el hogar

El peligro no se limita a playas o piscinas. Los niños pequeños no deben quedar solos en bañeras, latones o jugando con baldes que contengan agua. Aquellos que aún no tienen estabilidad pueden ahogarse en apenas unos pocos centímetros de agua o caer dentro de un recipiente sin poder salir.

Saber cómo actuar

Además de la prevención, resulta clave que los adultos conozcan las maniobras básicas de reanimación y la llamada cadena de supervivencia. Ante un episodio de ahogamiento, una respuesta rápida y adecuada puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, o evitar secuelas graves.

Disfrutar del verano también implica hacerlo de forma segura. Aplicar estas recomendaciones permite reducir riesgos y proteger a los más chicos. A esto se suman otros cuidados esenciales, como el respeto de las normas de tránsito y la protección frente al sol.

Cuidar a los niños requiere atención constante, anticipación y compromiso. Un verano seguro es posible si asumimos, como adultos, esta responsabilidad.

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